Redacción.- El Atlético de Madrid selló su pase a la final de la Copa del Rey tras resistir la remontada del FC Barcelona, que ganó 3-0 en la vuelta disputada en el Spotify Camp Nou, pero no logró revertir el contundente 4-0 sufrido en la ida.
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— FC Barcelona (@FCBarcelona_es) March 3, 2026
El global de 4-3 favoreció al conjunto rojiblanco, que administró la ventaja conseguida en el primer duelo y supo sufrir en territorio azulgrana.
Un Barcelona valiente, pero insuficiente
El equipo catalán salió decidido a cambiar la historia. Desde los primeros minutos mostró intensidad y agresividad ofensiva, decidido a recortar la distancia.
El marcador se abrió al minuto 29 con un tanto de Marc Bernal, que encendió la esperanza local. En el tiempo añadido de la primera mitad, Raphinha convirtió un penalti (47+) para colocar el 2-0 y aumentar la presión sobre el Atlético.
Ya en la segunda parte, Bernal volvió a marcar en el minuto 72 para el 3-0.
“El Barcelona creyó hasta el final, pero el reloj fue el aliado del Atlético”.
A un solo gol de forzar la prórroga, el equipo azulgrana no encontró el cuarto tanto que hubiera cambiado el destino de la eliminatoria.
Lesiones que complicaron la reacción
La remontada se vio afectada por contratiempos físicos. El Barcelona perdió por lesión a Jules Koundé, y posteriormente también a su sustituto Alejandro Balde, lo que condicionó el equilibrio defensivo en el tramo final.
Estas bajas limitaron la capacidad de ajuste táctico y obligaron al equipo a reorganizarse en momentos críticos.
Atlético, resistencia y eficacia en la ida
La clave de la clasificación rojiblanca estuvo en el 4-0 conseguido en el partido de ida. Ese margen permitió al Atlético manejar los tiempos y enfocarse en cerrar espacios.
El planteamiento conservador resultó suficiente para soportar el vendaval ofensivo del Barcelona.
“El 4-0 de la ida fue el verdadero punto de inflexión de la eliminatoria”.
Impacto y proyección hacia la final
Con esta clasificación, el Atlético confirma su solidez en torneos de eliminación directa y se instala en una nueva final de Copa del Rey.
El Barcelona, por su parte, mostró carácter y reacción, pero pagó caro el resultado del primer encuentro.
La eliminatoria deja una lectura clara: en competiciones a doble partido, el margen inicial puede definir toda la historia.