Lionel Messi regresó este martes a Argentina después de su participación en el Mundial 2026, donde la Albiceleste terminó como subcampeona tras caer ante España.
El capitán argentino llegó desde Estados Unidos en un avión privado que lo trasladó a Rosario, su ciudad natal, en un regreso discreto y sin contacto con los aficionados que aguardaron su llegada durante la madrugada.
El aterrizaje marcó el primer capítulo íntimo del 10 después de una final que dejó una herida profunda.
Messi llega desde Miami
El astro argentino tocó tierra alrededor de las 6:30 horas locales, 9:30 GMT.
El vuelo procedente de Miami aterrizó en el aeropuerto internacional de Rosario, en la provincia de Santa Fe.
Desde ahí, Messi abordó una camioneta con cristales oscuros para trasladarse a Fisherton, localidad cercana donde su familia tiene una residencia en un barrio exclusivo.
Sin contacto con los aficionados
A diferencia del recibimiento multitudinario que tuvo parte del plantel en Buenos Aires, Messi no saludó a los fanáticos que esperaron su llegada.
El capitán argentino mantuvo un regreso reservado, sin contacto público ni gestos hacia los seguidores presentes durante la madrugada.
La escena contrastó con la efusividad vivida el lunes en Ezeiza con otros integrantes de la Scaloneta.
Descanso familiar antes del Inter Miami
De acuerdo con medios locales, Messi permanecerá durante los próximos días en Rosario junto a sus familiares.
El delantero tendrá un periodo de vacaciones antes de regresar a los entrenamientos del Inter Miami, su equipo en la liga de futbol estadounidense.
El descanso llega después de un Mundial emocionalmente intenso y de una final perdida en la prórroga.
No viajó con el plantel argentino
Messi no regresó en el mismo vuelo que trasladó el lunes por la tarde a gran parte del plantel y la delegación argentina desde Nueva York hacia Buenos Aires.
Ese grupo fue recibido por una multitud en los alrededores del aeropuerto internacional de Ezeiza.
Los aficionados acompañaron a los jugadores hasta el cercano predio de entrenamiento de la Asociación del Fútbol Argentino.
La herida de la final
El lunes, Messi expresó en Instagram el dolor que le dejó la derrota ante España.
— Leo Messi (@Lionel10ok) July 20, 2026
“
El dolor es muy grande y va a costar que cierre esta herida”, escribió el futbolista de 39 años.
El capitán argentino rompió en llanto el domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, después de la derrota 1-0 en la prórroga de la final mundialista.
Messi pide quedarse con lo bueno
Pese al golpe, el 10 también llamó a valorar el recorrido de la selección argentina durante el torneo.
Instó a quedarse “con todo lo bueno”, especialmente con los partidos que la Albiceleste logró remontar para llegar otra vez a la final.
“
Con los partidos que dimos vuelta dejando todo y que quedarán para siempre en la memoria, con el apoyo de un país entero que junto con el trabajo y el esfuerzo de este grupo nos llevó a volver a estar, una vez más, entre los mejores del mundo”, expresó.
Su continuidad sigue en duda
La continuidad de Messi en la selección argentina todavía es una incógnita.
El delantero no ha despejado públicamente si seguirá vistiendo la camiseta albiceleste, aunque se da por cerrada su participación en Copas del Mundo tras disputar la edición de Estados Unidos, México y Canadá.
El Mundial 2026 fue el sexto de su carrera.
Dos ventanas para una posible despedida
Argentina tiene por delante dos ventanas de amistosos en lo que resta de 2026.
Esos partidos podrían abrir la puerta a una eventual despedida de Messi con la selección.
Por ahora, el capitán no ha confirmado cuál será su siguiente paso con la Albiceleste.
Una era cargada de títulos
Messi cerró su recorrido mundialista con una trayectoria imposible de separar de la era de Lionel Scaloni.
Bajo el mando del técnico argentino conquistó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Catar 2022 y la Copa América 2024.
A nivel de clubes, el 10 también acumula numerosos títulos, especialmente durante su etapa en el Barcelona.
Rosario recibe al 10 en modo íntimo
El regreso de Messi a Rosario no tuvo fiesta, discursos ni baño de multitudes.
Fue un retorno silencioso, casi blindado, después de una derrota que todavía pesa.
El capitán vuelve a casa con el dolor de la final perdida ante España, pero también con el peso de una historia que ya quedó escrita: seis Mundiales, una Copa levantada y una selección que volvió a girar alrededor de su nombre hasta el último partido.
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