Atlanta.- La selección española inició su andadura en el Mundial 2026 con un resultado que no figuraba en ningún pronóstico: un empate 0-0 frente a una valiente Cabo Verde. En un estadio de Atlanta que se convirtió en un "laberinto" táctico, el equipo de Luis de la Fuente generó volumen de juego, pero careció de la contundencia necesaria para sumar los tres primeros puntos.
Dominio estéril y falta de puntería
Desde el silbatazo inicial, España asumió la responsabilidad que le otorgaba su condición de favorita. Sin embargo, se topó con un rival que ejecutó a la perfección su plan de replegarse defensivamente y contragolpear. Las mejores ocasiones del encuentro nacieron de las pies de Ferran Torres, quien estrelló un balón en el larguero en el minuto 40, y de las incursiones por banda de Marc Cucurella, recientemente fichado por el Real Madrid.
A pesar de contar con 21 ocasiones de gol y 6 disparos directos a portería, la efectividad fue nula para "La Furia". Como bien señaló Rodrigo Hernández al finalizar el encuentro:
Es cuestión de mejorar el acierto... Sabíamos que era un partido de paciencia, se han metido atrás muy rápido”.
Pedri como brújula y el muro de Vozinha
En el esquema de Luis de la Fuente, Pedri González emergió como la pieza que mejor entendió el juego, actuando como la brújula del equipo entre líneas. El seleccionador lo liberó en zonas ofensivas para buscar el último pase diferencial, aunque su esfuerzo no fue suficiente para batir al veterano guardameta Vozinha.
A sus 40 años y con un valor de mercado significativamente menor al de las estrellas españolas, Vozinha se convirtió en el héroe caboverdiano tras detener remates clave de Mikel Oyarzabal y Laporte. La resistencia de Cabo Verde fue tal que incluso soñaron con la victoria en el minuto 89, cuando Disney Borges obligó a Unai Simón a realizar su única intervención de mérito en todo el partido.
El regreso de Lamine Yamal y los cambios de De la Fuente
Ante la falta de gol, De la Fuente buscó soluciones en el banquillo. La entrada de Lamine Yamal en el minuto 70 generó una gran expectación en las gradas de Atlanta. El joven extremo, que volvía tras más de un mes de inactividad por lesión, aportó desborde e insistencia, pero no logró desequilibrar el marcador.
Otros cambios como los de Mikel Merino, Dani Olmo y un fugaz Nico Williams intentaron refrescar un ataque que se sentía cada vez más frustrado por el orden defensivo liderado por Pico Lopes.
Los fantasmas del Mundial
Este empate sin goles revive viejos temores para la afición española. Desde la conquista de la Copa del Mundo en 2010, España ha mostrado dificultades crónicas para superar defensas cerradas en las fases finales de los torneos. Con un ritmo de balón que por momentos resultó "plano y lento", la selección deberá ajustar sus piezas antes de su próximo compromiso para evitar que el sueño del Mundial se complique prematuramente.