Suiza le amargó la fiesta a Canadá en Vancouver. El equipo de Murat Yakin venció 2-1 al anfitrión, se quedó con el primer puesto del Grupo B y dejó una advertencia fuerte para un rival que, pese a la derrota, avanzó a los dieciseisavos de final del Mundial 2026.
Canadá llegaba con el liderato en la mano: le bastaba el empate para cerrar la fase de grupos en la cima, permanecer en Vancouver y extender la euforia provocada por su goleada anterior ante Catar. Sin embargo, Suiza jugó con urgencia, precisión y contundencia para cambiar el destino del sector.
Suiza impone ritmo y avisa temprano
El partido comenzó con Suiza más agresiva, mejor ubicada en los espacios y más peligrosa cuando encontró la espalda de la defensa local.
A los 11 minutos, Ricardo Rodríguez filtró un pase magnífico para Breel Embolo, quien quedó solo frente a Maxime Crépeau. El portero canadiense sostuvo a su equipo con una parada decisiva y, en el rebote, la defensa evitó el gol con el guardameta ya fuera de posición.
Fue la primera señal seria de un problema que Canadá nunca terminó de corregir: la facilidad con la que Suiza encontraba vías interiores para correr.
Crépeau sostiene a Canadá en la primera parte
Canadá respondió con una arrancada de Cyle Larin, anulada después por fuera de juego, y con un remate de Tajon Buchanan que obligó a intervenir a Gregor Kobel.
El partido se abrió por momentos, con ocasiones en ambas áreas, pero Suiza conservó mayor control.
Embolo volvió a probar a Crépeau en el minuto 17 y Rubén Vargas tuvo otra opción clara, neutralizada por una gran intervención del portero canadiense.
La selección local fue creciendo antes del descanso, empujada por el ambiente del BC Place y por la necesidad de no encerrarse cerca de su área. Jonathan David conectó con Ali Ahmed en una acción peligrosa y después rozó el gol antes del intermedio. Aun así, Canadá se fue al descanso con una sensación incómoda: había sobrevivido a la ocasión más clara y dependía demasiado de Crépeau.
Vargas golpea apenas inicia el complemento
El golpe llegó nada más comenzar el segundo tiempo.
En apenas 40 segundos, Johan Manzambi encontró a Vargas dentro del área y el jugador del Sevilla, solo y sin marca, cruzó un disparo duro y ajustado al poste izquierdo. Crépeau no llegó y Suiza tomó una ventaja que ya le daba el liderato del grupo.
El equipo helvético había madurado el partido con paciencia y encontró el premio justo cuando Canadá necesitaba mayor concentración.
Manzambi amplía la ventaja y congela Vancouver
Canadá no reaccionó a tiempo. Al contrario, recibió el segundo gol en el minuto 57, en otra jugada que expuso su fragilidad defensiva.
Un balón largo superó a Luc de Fougerolles, Embolo recibió y pasó a Manzambi, quien entró al área y batió a Crépeau con un remate que el portero no pudo retener.
El 2-0 congeló el estadio y confirmó la superioridad suiza en las dos áreas.
Canadá reacciona con Promise David
Jesse Marsch movió el banquillo de inmediato. Entraron Tani Oluwaseyi, Liam Millar y Stephen Eustáquio para darle otra estructura al ataque canadiense.
La respuesta tuvo más ímpetu que claridad. Canadá empezó a colgar balones, acumuló saques de esquina y encontró en Millar una vía por la izquierda. Jonathan David tuvo una buena ocasión en el minuto 67, pero su remate fue bloqueado.
El partido recuperó tensión en el minuto 76. Promise David, que acababa de entrar por Buchanan, aprovechó su primer toque para marcar el 2-1. Nathan Saliba controló un balón largo dentro del área suiza y sirvió un pase preciso para que el delantero empujara el balón a la red.
El gol reactivó a Canadá, encendió al público y convirtió el tramo final en una prueba de resistencia para Suiza.
Suiza resiste y Canadá avanza con aviso
Canadá insistió de forma incesante en los últimos minutos, con centros laterales, faltas al área y presencia constante cerca de Kobel.
Derek Cornelius rozó el empate con un cabezazo que se escapó junto al poste derecho tras una falta colgada al área. Después, el propio Cornelius llegó tarde por muy poco a otro balón en el añadido.
Suiza, ya sin Manzambi ni Embolo, resistió con oficio, protegió a Kobel y encontró oxígeno en cada despeje.
Una derrota que enfría la fiesta, pero no la apaga
La derrota enfría la fiesta canadiense, pero no la anula. Canadá avanzó a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, el mejor resultado de su historia.
El anfitrión tenía el liderato al alcance con un empate, pero terminó segundo después de una noche en la que Suiza le mostró sus límites defensivos y le arrebató el premio mayor del Grupo B.
El equipo de Yakin cerró la primera fase como líder, más maduro y más preciso. Canadá, todavía vivo, seguirá adelante con una advertencia clara: en las eliminatorias, cada desconexión puede costar mucho más.