compartir en:

Por: Diego Ríos

@diegorioz

Una perrita de raza Chihuahua, entró por los torniquetes sin que el policía de la estación 18 de Marzo se diera cuenta, llegó sin querer, quizá siguiendo el rastro de su dueño o buscando un refugio de la lluvia. A sus escasos ocho meses de edad, ser encontrada al interior del Metro le cambió la vida.

En lo que alguna vez fue un taller mecánico de la estación Rosario, el Sistema de Transporte Colectivo Metro creó el Centro de Transferencia Canina (CTC), su misión es rehabilitar a los perros que son rescatados dentro de las instalaciones del Metro. 

Desde que se inauguró el CTC hasta la actualidad han rescatado 35 sabuesos, de los cuales permanecen 15 adultos y seis cachorros que nacieron en el lugar. En al menos tres ocasiones han logrado regresar a sus hogares originales, perros que habían sido extraviados y que por azares del destino fueron rescatados dentro del Metro.

La motivación en la creación del CTC, nace del rescate de perros que se hacía en las instalaciones del Metro y el desconocimiento que se tenía del paradero final de dichas mascotas. Normalmente se entregaban a fundaciones u organismos pero no se llevaba un seguimiento de su destino. La mayoría de los perros que llegan sólo presentan lesiones en la piel o en sus cojinetes plantares, mencionó en entrevista con Diario de México, Arturo Vásquez Barrera, médico veterinario.

En la actualidad laboran dos médicos, una entrenadora y tres personas más que apoyan en la alimentación y el paseo de los huéspedes.

Los perros son rehabilitados para que tengan la capacidad de sociabilizar de nuevo y pierdan el estrés con el que llegaron tras ser rescatados. Por protocolo, al entrar al CTC, se les baña y se les mantiene apartados durante tres o cuatro días, y tras una revisión minuciosa se les asigna un nombre de acuerdo a la estación donde hayan sido encontrados. A partir de este momento se les toma una fotografía para ponerlos en adopción a través de la página web del Metro.

Para que los perros tengan un hogar y una familia que los cuide, el CTC se esmera para que el trámite de adopción sea lo más sencillo posible. De entrada se pide una identificación oficial, comprobante de domicilio y llenar un formato que se encuentra en la página web. Posteriormente, se hace una visita al domicilio del interesado para ver el lugar que se le ha destinado al nuevo integrante de la familia, lo ideal es dentro de la casa.

No todas las solicitudes de adopción suelen ser exitosas, Adriana Cano Jáuregui, encargada del CTC, platicó que en una ocasión “querían un perro grande pero desgraciadamente pensaban tenerlo en la azotea expuesto a las inclemencias del tiempo, sería para la compañía de otra perrita que ya vivía en esas condiciones y por eso les negamos la adopción. Nosotros queremos una familia que les dé amor, cariño, aquí se les trata como si fuéramos una familia para ellos”.

“No importa si tú vives en un departamento chico, tuvimos una adopción en la cual se llevaron a un perro grande, lo querían para que estuviera con ellos y llevárselo a su trabajo. El dueño recorría uno o dos kilómetros camino a su oficina, ese sería el paseo para el perrito todos los días. Realmente sería su compañero”,  recordó Lizbeth Brindis quien lleva a cabo los trámites de adopción al interior del CTC.

La labor del Centro de Transferencia Canina no termina cuando te entregan en adopción a tu mascota, en el lapso de un año hacen dos visitas al domicilio de la persona que lo protegió para ver en qué condiciones se encuentra el perro. Una entrenadora constata la actitud física y mental con la intención de acreditar que se le esté dando una vida digna.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística, en 2016 en México había 18 millones de perros y 70% de ellos carecía de hogar, es decir sufrieron de abandono.

De acuerdo con la Secretaría de Salud del gobierno federal, se estima que en la Ciudad de México hay cerca de un millón 200 mil perros; de estos 30% de la población canina tiene dueños y un hogar, 30% es comunitario y el 40% está en la vía pública, lo que representa un riego sanitario.

“Ayer venimos a ver a los perritos, solamente me pidieron mi comprobante de domicilio, y una identificación oficial. Llené un formato y una carta compromiso, fue muy sencillo. Hoy estamos recibiendo a Marxi, una perrita con la que mi niño se llevó muy bien. Vengan y dense la oportunidad de ver a los perritos que tienen aquí, están en muy buenas condiciones, limpiecitos y desparasitados. Es mejor adoptar y no comprar”, expresó Adriana Delgado, quien adoptó a Marxi después de una corta estancia en el CTC una vez que fue rescatada en la estación 18 de Marzo.