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Washington, D.C.- Las tendencias sobre venta de armas de fuego en Estados Unidos son consistentes: existen más comercios de ese tipo que hamburgueserías, cafeterías, tiendas de conveniencia o farmacias, y tan fáciles de adquirir como ir al supermercado.

Por eso no extraña que la cadena Walmart figure entre los principales lugares en Estados Unidos donde es posible adquirir estos artículos.

El catálogo respectivo se puede consultar en el sitio electrónico de la cadena estadunidense e incluye días de entrega, así como accesorios y hasta una reproducción de la fotografía en la que Lee Harvey Oswald, inculpado del asesinato del presidente John F. Kennedy, aparece con un rifle en su mano izquierda.

En la parte superior de la página electrónica sobre la existencia de las armas, en un cintillo amarillo, aparece el mensaje de pesar de la tienda por los "trágicos eventos en El Paso", y el vínculo al comunicado donde se presentan las condolencias institucionales.

Empero, no se hace referencia a alguna posible medida sobre ese tipo de venta, como sí ocurrió en Nuevo México, donde la cadena dejó de ofertar armas, pero no por las recurrentes muertes que generan, sino por el endurecimiento de las leyes estatales para su adquisición.

Esta empresa dejó de vender pistolas en 1993 bajo el argumento de que sus clientes se sentían "incómodos" por las pistolas en exhibición junto a ropa o muebles, recordó The Washington Post.

La venta de todo tipo de armas alcanzó al total de tiendas, menos un tercio de ellas en 2006, pues el interés en esos productos había bajado entre los consumidores, informó la empresa en ese año.

En 2008 Walmart endureció sus requisitos de venta, inclusive por encima de los ordenados por el gobierno estadunidense, al sumarse al programa impulsado por el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.

Las compras fueron a un registro computarizado, se mejoraron los controles de los inventarios y cada venta fue videograbada.

La tendencia a reducir el número de tiendas donde se vendían armas se revirtió a partir de 2009, cuando la mitad de las cuatro mil sucursales estadunidenses regresaron a ofertarlas.

Los compradores habían acrecentado su interés derivado del temor de que el entonces gobierno demócrata endureciera las regulaciones respectivas, señaló el rotativo.

Una masacre en 2012 en el estado de Connecticut, donde murieron 20 niños y seis auxiliares de un jardín de niños, hizo que de su catálogo electrónico local se quitaran las referencias a las armas en venta.

Luego, en 2015, la empresa dejó de vender los rifles de asalto AR-15 y similares, a fin de centrarse en armas de cacería y deportivas, política que ha seguido hasta la fecha.

En todo caso, a cualquier estadunidense que pretenda comprar un arma, le resultaría más sencillo que comprarse una hamburguesa, pues en diciembre de 2016 había 14 mil 146 McDonals contra 64 mil vendedores de armas contabilizados en septiembre de 2017, de acuerdo a Business Insider.

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