Redacción.

Por María Fernanda Delgado.

Luego de que ayer por la tarde el grupo de activistas y hackers conocido como Anonymous diera a conocer diversos documentos que, de ser auténticos, comprometerían gravemente la reputación del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump; debido a su relación directa en crímenes cometidos junto con el difunto magnate financiero y pederasta Jeffrey Epstein.

 

Hablar de los nexos entre estos dos personajes es hablar de fiestas antológicas, que se llevaban a cabo en las diversas propiedades de Epstein, una de ellas, una isla privada del Caribe. Según lo que arrojarían las posteriores investigaciones de las autoridades durante el proceso judicial que este enfrentó, dichas reuniones congregarían a celebridades, políticos y millonarios, cuyo trasfondo en algunos casos era el obtener servicios sexuales por parte de menores de edad. 

 

Entre otros nombre involucrados están el del presidente Bill Clinton, así como el del Príncipe Andrés, hijo de la Reina Isabel I. Mientras que un exempleado de Epstein ubicó al expresidente  Bill Clinton en la mencionada isla sólo como otro invitado, al aristócrata inglés lo reconoció por mantener juegos sexuales con una adolescente en una piscina. La adolescente, llamada Virginia Roberts, contando actualmente con 36 años y siendo sobreviviente de la red de abusos de Epstein, también le acusó como uno de sus presuntos violadores; situación que hace unas horas provocó su destitución del cargo y vida pública como miembro de la Familia Real Inglesa.

 

Pero en el caso de Donald Trump las cosas son aún peores, ya que Anonymous develó las capturas de una presunta demanda, hecha en contra del actual presidente y Epstein por cargos de abuso sexual sobre menores que oscilaban entre los 13 años, y cuya resolución culminó en millonarias compensaciones económicas. Los documentos, que actualmente han sido retuiteados millones de veces, contienen datos y un formato que le han hecho creer a la mayoría de los internautas que se trata de algo genuino.

 

Unido a esto, los nombres del mandatario, su ex esposa Ivana, así como el de su hija, Ivanka, aparecen en el “Libro Negro” de Jeffrey Epstein, una especie de directorio de asiduos a sus fiestas; aunque la naturaleza de la relación con los citados en la lista aún no se ha esclarecido.

 

Por otra parte, la grabación  de una llamada telefónica aparentemente hecha por Trump, en la que refiere a su interlocutor los beneficios de sostener relaciones sexuales con menores de edad “problemáticas”, además de referirse en sentido sexual a la actriz Lindsay Lohan, entonces menor de edad.

Según Anonymous, este sería el motivo del presunto asesinato de Jeffrey Epstein, quien según la versión oficial, se habría suicidado en prisión. 

 

LAS PALABRAS DE DONALD TRUMP

Luego del estallido mediático del juicio que enfrentó Jeffrey Epstein, en julio de 2019, el ya presidente estadounidense se deslindó de su relación con el pederasta, señalando que habían tenido una fuerte discusión hacía más de 15 años, y desde entonces no había vuelto a tener contacto con él. A favor de lo antes dicho surgieron las palabras de  Brad Edwards, abogado de varias víctimas de Epstein, quien señaló que fue la única persona importante que accedió a colaborar en su investigación, durante 2009.

Frente a esto las aguas permanecieron relativamente quietas durante los meses siguientes, pero, sus recientes reaccione,s plasmadas en redes sociales, sobre las protestas derivadas del asesinato imprudencial de George Floyd por parte de policías, además de su iniciativa por considerar al grupo de extrema izquierda ANTIFA como terrorista, fueron el detonador de las revelaciones antes mencionadas.

 

Contrario a la presencia silenciosa de todos los artistas y figuras públicas involucradas en los escándalos revelados, el  presidente Trump se mantuvo respondiendo (resguardado en su búnker dentro de la Casa Blanca) durante toda la tarde, señalando que se trataba de noticias falsas y manipulación de medios en su contra.

 

Esta mañana, con los ánimos, las redes sociales y algunos edificios encendidos, Donald Trump abandonó el refugio en que permaneció desde el inicio de las protestas en Washington, para darle la cara a una población que por poco toma la Casa Blanca.

 

MFD.

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