Alejandro González Iñárritu ingresa a El Colegio Nacional

Escena

El cineasta de 62 años es el primer director de cine que forma parte de la prestigiosa institución mexicana.

Alejandro González Iñárritu Foto: Cortesía
Alejandro González Iñárritu Foto: Cortesía

El cineasta Alejandro González Iñárritu ingresó de manera oficial a El Colegio Nacional. El realizador de 62 años se convirtió en el primer director de cine en formar parte de esta institución mexicana. El creador afirmó que este nombramiento le devolvió, junto con su familia, un profundo sentido de pertenencia.

González Iñárritu pronunció un emotivo mensaje sobre la identidad a la distancia. "Entre más lejos y fuera estamos, más mexicanos nos hacemos", declaró el director. El ganador de cinco premios Oscar aseguró que las raíces no limitan al árbol, sino que potencian su crecimiento.

Un discurso entre la luz y la memoria

El cineasta tituló su discurso de ingreso como "La alucinación consensuada". El director de ocho películas mezcló reflexiones teóricas con la proyección de fragmentos cinematográficos. Algunos de estos videos mostraron escenas inéditas de las cintas que consolidaron su carrera internacional.

González Iñárritu confesó que rechazó la propuesta inicial durante dos años. El escritor Juan Villoro insistió de manera generosa en su postulación, pero el cineasta prefirió actuar con prudencia antes de aceptar.

El arquitecto Felipe Leal leyó la biografía del homenajeado en el auditorio principal. Al evento asistieron diversas personalidades de la cultura como Wendy Guerra, Luis Mandoki y Guillermo Arriaga. También lo acompañaron el actor Daniel Jiménez Cacho y su familia cercana.

La Narvarte como cimiento de la imaginación

El realizador recordó su infancia en el número 31 de la calle de Uxmal, en la colonia Narvarte. Explicó que sus padres le ofrecieron educación y amor ilimitado a él y a sus cuatro hermanos. Sin embargo, la familia siempre careció de recursos económicos suficientes.

"Crecí rodeado de carencias, espacio, silencio y limitaciones", relató el cineasta. González Iñárritu detalló que esas mismas dificultades construyeron el cimiento de su imaginación. El director subió a un avión por primera vez hasta los 17 años. Mientras sus conocidos viajaban al extranjero, él utilizaba el cine, la música y la literatura como sus únicos vehículos de exploración.

El cine como reflejo de la existencia

El autor de "Amores perros" analizó los elementos que considera esenciales en su oficio: la luz, el encuadre, el tiempo y el texto. Afirmó que el cine es el arte más cercano a la vida porque ambos avanzan a tientas. Los temas que guían su cinematografía abarcan el miedo, el deseo, la pérdida, la paternidad, la muerte y la inmigración.

"Emigrar es morir un poco", señaló al hablar sobre los 25 años que ha vivido fuera del país junto con su esposa e hijos. El creador definió el quehacer cinematográfico como un viaje corporal que empieza como sueño y termina siendo carne. Calificó el proceso como un camino hermoso y agotador, lleno de egos y retos cotidianos.

González Iñárritu mostró su emoción hacia el cierre de la velada. El cineasta lloró al recordar a las personas desaparecidas en México y al analizar los desafíos tecnológicos que enfrentan las juventudes actuales. Juan Villoro se encargó de dar la respuesta oficial al discurso de bienvenida.