Por Alejandro Ávila Peña
A través de texturas electrónicas ácidas y explosivas, que remiten el house, techno e industrial, Casablanca Drivers se ha consolidado como uno de los grupos con mayor crecimiento en la escena actual, gracias a un estilo que mezcla lo provocador con lo encantador. Su propuesta invita al oyente a sumergirse en un trance hipnótico donde las texturas electrónicas conviven con punteos de guitarras crudas y beats grandilocuentes, logrando que el cuerpo, desde la primera escucha, quiera soltarse y entregarse de lleno a la pista baile.
Formada en la isla de Córcega por Alexandre Diani y Nicolas Paoletti, la banda ha construido un sonido robusto que transita entre el dance punk, el electro pop, el garage rock y la música dance. Esta amalgama sonora parece heredar el virtuosismo de mastodontes como LCD Soundsystem, posicionándolos como una maquinaria en constante evolución que rompe con las estructuras convencionales a través de sintetizadores y ritmos quebradizos.
En entrevista para Diario de México, el grupo profundizó en los pilares de su evolución artística. Desde sus raíces en la isla de Córcega hasta su consolidación en la vibrante escena de París, los músicos compartieron las motivaciones detrás de su característico sonido híbrido y revelaron los detalles conceptuales de su esperado tercer álbum, ‘Protocol’, una obra que busca romper con las convenciones de la industria musical actual.
De la transición geográfica a la metamorfosis sonora
El viaje de Casablanca Drivers no solo ha sido musical, sino también geográfico. El traslado de su natal Córcega a la capital francesa, París, marcó un antes y un después en su identidad artística. En este nuevo entorno, se rodearon de productores y músicos que aportaron matices industriales a su sonido inicial. A pesar de que sus comienzos estaban más anclados en el garage rock puro, la transición hacia la electrónica se dio de manera orgánica, sin perder la esencia que los define.
Para los integrantes del grupo, esta evolución es natural y no responde a una etiqueta rígida. Ellos describen la identidad de la banda con una metáfora orgánica: “a veces queremos bailar, otras veces queremos gritar”, señalan, enfatizando que no se definen bajo un solo concepto. Esta flexibilidad les permite ser sensibles a factores externos, moldeando sus canciones según el instinto del momento. De hecho, confiesan que el grupo es “como un ser humano”, evidenciando una progresión constante en su propuesta pues, así como el individuo, el grupo esta en una constante evolución dada las circunstancias presentes en la vida, viéndose reflejado en su música.
'Protocol': Una rebelión contra las reglas de la industria
El próximo 24 de abri la banda se prepara ahora para el lanzamiento de su tercer material discográfico, titulado ‘Protocol’. El nombre del álbum no es casualidad; surge como una respuesta crítica a las dinámicas actuales de la industria musical, que suele imponer procesos rígidos de producción y promoción. En un acto de rebeldía creativa, decidieron romper con estas normas: “¡Al carajo con los protocolos!” , declaran, explicando que para este disco utilizaron diversos instrumentos y no descartaron ninguna canción por el simple hecho de no encajar en un género global.
Como adelanto de esta producción, han lanzado los sencillos “Garage” y “X-RAY”. Particularmente, “Garage” nació de una maqueta que capturó de inmediato el interés del grupo por su estilo crudo, recordándoles la energía de sus primeras composiciones. El álbum fue grabado utilizando una gran cantidad de teclados analógicos nunca antes usados por la banda y mezclado por Ash Workman, buscando un resultado único que combine la suciedad del sonido distorsionado con la energía de los clubes nocturnos.
Beats infecciosos, combinados con cuerdas crudas y feroces, son los elementos con los que el grupo esculpió ‘Protocol’, un compendió de 10 canciones listo para poner a bailar a todo aquel que decida escucharlo. La banda sentencia: “en este álbum fue un verdadero esfuerzo de equipo; el estudio se convirtió en un laboratorio donde explorábamos juntos hasta la idea más pequeña. Es nuestro mejor álbum"
El ADN rocanrolero y la experiencia en vivo
A pesar de la fuerte carga sintética de sus nuevas composiciones, el núcleo de Casablanca Drivers sigue siendo el rock and roll. Los músicos admiten que sus canciones, sin importar cuán electrónicas parezcan en el estudio, conservan una raíz feroz. Según explican: “todas están impulsadas por el mismo sentido… Las tocamos en directo como si todas fueran canciones de rock and roll”. Esta actitud se refleja en temas como “No Mercy” y “Late All Day”, donde la ferocidad sónica es tangible.
Para el grupo, la presentación en vivo es un experimento físico donde buscan una conexión emocional profunda con su audiencia. “El movimiento es la clave”, afirman, disfrutando de ver al público moverse con los ojos cerrados. Al ser consultados sobre cómo describirían la experiencia de su nuevo álbum si fuera un estado mental o una ciudad, lo resumen de forma evocadora: “Una fiesta posterior, con gente ruidosa hablando tonterías sobre la música”. Con una estética visual cuidada de la mano de profesionales como Alexandre Courtes, Casablanca Drivers continúa su ascenso, demostrando porque es una de las propuestas más descomunales, atrevidas e imaginativas de la industria actual.
