Por Alejandro Ávila Peña
“Buena noche mi gente, yo soy Cazzu, así me dicen… mi nombre es Julieta Emilia… es un placer estar con ustedes bajo la lluvia”, exclamó la cantante argentina Cazzu, quien con un ligero retraso, pasadas las 20:00 horas, hizo acto de presencia en el Tecate Main Stage. Horas antes, una racha de viento acompañada de una intensa lluvia cayó sobre la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez, lo que provocó que la gente abandonara momentáneamente los escenarios para resguardarse de la lluvia. Conforme la intensidad de las gotas disminuyó, poco a poco el público comenzó a congregarse nuevamente en la plancha principal para ser testigo de uno de los actos más esperados de este primer día.
Una velada para el recuerdo
La rapera arrancó su set de más de una hora con la aclamada ‘Vidala del Críspín’, con la que de manera inmediata la euforia y los gritos resonaron entre una multitud que minutos antes coreaba “jefa” para que la argentina saliera a escena. En todo momento, Cazzu mostró gratitud hacia su público, por lo que sin pensarlo dedicó una de las primeras canciones a aquellos con el corazón herido, entonando así ‘La Cueva’, tema que miles de aficionados corearon a todo pulmón.
El acto de la rapera fue uno de los momentos más sólidos de la velada. Desde el comienzo se notó el elaborado performance que la artista montó sobre el escenario, acompañada de una variedad de instrumentistas que tocaban cuerdas, metales, vientos y demás, creando una combinación sonora orgánica que cautivó por lo natural y bien ejecutada que fue. Cabe mencionar que, pese a lo bien armado e implementado del acto, al principio y durante una parte del show la argentina presentó problemas técnicos: primero falló su micrófono y, canciones después, fue su audífono el que también presentó un error.
“No tengo retorno… se me apagó esta cosa… me van a tener que esperar… no sé ni cómo acabé la canción”, comentó la artista, quien con una sonrisa y naturalidad aclaró que todo ya estaba resuelto. La cantante se paseaba de aquí para allá; iba y venía de un extremo al otro del escenario, incluso subiéndose la falda negra que, según mencionó, por momentos se le estaba bajando por completo.
La gente, que poco a poco se reunía bajo pesados impermeables, comenzó a cantar cada una de las canciones de la argentina, sin importar que estas fueran de su más reciente álbum. “Esta vez les traigo mi último disco… esta canción es parte de mi cultura argentina que vengo a compartir con ustedes… esta canción se llama 'Me tocó perder'”, exclamó la rapera, quien interpretó esta melodía acompañada de un grupo de mujeres con tambores que le dieron una vibra más solemne al espectáculo, mostrando que la argentina cuida mucho la manera en la que interpreta sus canciones en vivo.
Un festín de géneros
Uno de los puntos más acertados de este set fue la versatilidad de géneros que evidenció tener la rapera. Pasando por el folclore argentino, el trap latino, el R&B, la cumbia y el reguetón, la cantante ofreció un cóctel musical que puso a cantar, bailar y llorar a todo el público reunido.
“Te amo Cazzu”, gritaron entre el público a medida que la cantante mostraba una conexión cada vez más marcada conforme el acto avanzaba. Esa conexión fue lo que reforzó que el momento se convirtiera en uno de los puntos más altos del festival, pues no solo fue una artista que se paró ahí para cantar, sino que aprovechó el tiempo para compartir un momento de calidez con una audiencia que tenía tiempo sin verla. “Soy una chica con muchas facetas… esta noche me toca volver a un festival después de hace mucho tiempo… siempre es un placer”, sentenció la cantante, quien también aprovechó para preguntar quién cumplía años ese día y felicitó a todos aquellos que levantaron la mano. Incluso mostró cuidado por el público, pues comentó que veía espacios reducidos, por lo que pidió a la gente tener cuidado al bailar: “no se vayan a hacer daño porque están muy pegaditos”, mencionó.
La cantante también aprovechó algunos momentos para responder a una de las quejas del público, pues comenzaron a abuchear a uno de los camarógrafos, a lo que Cazzu dijo: “¿La cámara?... ¿qué le vamos a hacer, amor? El brother tiene que trabajar… si no me ven no importa… porque si me escuchan estamos bien”, añadió. Fueron estos momentos los que hicieron que el acto se sintiera especial, íntimo y cálido, pues reflejó que la artista estaba pendiente de cada una de las cosas que sucedían y, sobre todo, mostró ser una cantante que se entrega a su público como pocas lo hacen hoy en día. “Bienvenidas las personas que están en su primer festival, su primer concierto… es un privilegio siempre estar cantando”, mencionó la argentina, quien señaló que en otras partes del mundo acudir a un concierto es un poco difícil por el factor económico, por lo que pidió sentirse afortunados del momento.
La cantante incluso, en algún punto del show, confesó ser fanática de los Jonas Brothers, haciendo que toda la multitud estallara en un grito ensordecedor. “Yo cuando era adolescente también escuchaba a los Jonas… un poco… porque yo soy una chica del metal, traigo una energía desbordada… necesito descargarla, la invitación es brincar”, exclamó la artista, haciendo que con esta última petición miles de personas brincaran y estallaran en una adrenalina frenética y muy emocional.
Ya para la recta final, la cumbia se apoderó del espectáculo. Parejas bailaban por toda la plancha de la Curva 4 e incluso Cazzu homenajeó a Selena Quintanilla con ‘Si una vez’. “Llega un momento en la vida en que la música nos une”, comentó la cantante, quien rumbo al final no dejó de mostrar una inmensa gratitud hacia sus fans.
Pese a los retrasos, los problemas técnicos y la ligera brisa que aún quería causar estragos, Cazzu logró encontrar el momento oportuno para mostrar sus raíces musicales y evidenciar cómo la música es un vehículo para la fraternidad y la conexión cultural. Cada instrumento y cada canción hicieron que el show de poco más de una hora se convirtiera en una explosión cultural que, por esa noche, permitió que miles de corazones rotos, y otros no tanto, pasaran un grato momento junto a una gran artista.