Por Alejandro Ávila Peña
En la primera jornada del Tecate Emblema, el pasado 16 de mayo, desde las primeras horas del festival algo estaba muy claro: el acto más esperado de la noche era, sin lugar a dudas, ver al exintegrante de One Direction, Louis Tomlinson, en el Tecate Main Stage. El británico comenzaría su show en punto de las 21:50 horas; sin embargo, esto no impidió que personas, desde muy tempranas horas del día, comenzaran a acampar a las afueras del Autódromo Hermanos Rodríguez. La emoción se veía en el rostro de cada una de las directioners, quienes, con playeras del grupo y del británico, poco a poco comenzaron a congregarse en el escenario principal del festival.
Épica sin precedentes
A pesar de la lluvia que se desató alrededor de las 20:00 horas, esto no hizo que parte del fandom abandonara su lugar, el cual ya tenía horas de haber sido apartado. Es por ello que, aproximadamente a las 22:00 horas, la euforia se sentía en todo el ambiente: algunos se metían lo más que podían, otros comenzaban a gritar y la desesperación, así como la emoción, ya no se podían contener más. Fue entonces que, con 10 minutos de retraso, siendo las 22:00 horas, Louis Tomlinson hizo acto de presencia en el Tecate Emblema.
A través de una visual de un carro con un nivel casi cinematográfico fue que Louis arribó al escenario acompañado de sus músicos. Los gritos, las pantallas de celulares y los saltos de la multitud se hicieron notar desde que ‘Lemonade’ sonó como la primera declaración de intenciones. Con un sonido grandilocuente, cargado de un estribillo hipnótico que hizo corear a la masa humana ahí reunida, fue que ‘Lemonade’ se cantó de manera intensa; lo que elevó aún más la adrenalina de este acto fue el uso de pirotecnia, haciendo que la emoción se sintiera con mayor fuerza: la espera había valido la pena.
El británico, con un conjunto deportivo y unas gafas negras, mostró un aura solemne en cada interpretación, desprendiendo hasta cierto punto una vibra de rockstar; algunos fans, desde los primeros minutos, derramaron unas cuantas lágrimas, mientras que otros grababan su emoción a través de sus teléfonos celulares.
Un set frenetico
‘On Fire’, ‘Written All Over Your Face’, ‘Bigger Than Me’ y ‘Saturdays’ fueron los primeros temas que hicieron que la adrenalina no bajara en ningún momento, a pesar de que llegaron a presentarse fallas técnicas durante el show, lo que obligó al británico a detenerse momentáneamente. “Vamos a parar un poco… hay fallas técnicas”, comentó; sin embargo, esto no impidió que agradeciera a sus fans mexicanos por haber estado ahí: “Lo voy a decir otra vez… los amo, carajo… me hacen sentir muy bien”, dijo el exintegrante de One Direction.
La curva se pintó de un blanco brillante gracias a los flashes de los celulares que, de derecha a izquierda, se movían al ritmo de "Something Change".
El cantante ofreció un acto cargado de cortes feroces, melódicos y emotivos. Parte de esta efectividad proviene de la inspiración musical de la que bebe el británico; tomando como influencia el rock británico, en especial la música de Noel Gallagher, el cantante dio un show electrizante, con momentos de gran grandilocuencia que en todo momento aumentaban de intensidad gracias a los riffs de guitarra que elevaban la adrenalina del acto. La presentación sirvió como antesala al próximo show que el cantante dará el próximo año en el Estadio GNP Seguros. “Ciudad de México… es jodidamente genial que me inviten a estos festivales… los amo”, sentenció el británico.
Desde que empezó el acto, algunos fans gritaban a todo pulmón: “Échate las de 1D”, siendo uno de los momentos más esperados por los congregados, quienes, para fortuna suya, no se fueron con las ganas, pues uno de los momentos más significativos de la velada fue cuando el británico interpretó ‘Night Changes’, generando un instante de enorme emotividad que incluso hizo que algunos estallaran en llanto. A pesar de que solo se cantó una canción del grupo, esto bastó para evidenciar el legado generacional que supuso una de las agrupaciones más influyentes de la música de años recientes.
Pirotecnia, riffs de guitarra, juegos de luces neón y láseres, así como visuales electrizantes que por momentos utilizaron imágenes psicodélicas, fueron algunos de los elementos con los que el británico ofreció este esperado acto. La épica encontró lugar en la velada con la descomunal ‘Kill My Mind’, la cual desató la euforia total en la curva 4, creando un abanico de celulares de arriba abajo que hizo cadencia al ritmo de este sólido rock de arena.
Ya en la recta final, el británico bajó a saludar a sus fans. La emoción se sentía, pero, sobre todo, la satisfacción de saber que haber esperado más de 10 horas para ver a este talento había valido la pena. A pesar del cansancio, de la lluvia y de los problemas técnicos, esto no impidió que la multitud pudiera presenciar a Louis Tomlinson, quien mostró por qué es uno de los artistas que ha revolucionado las listas de éxitos y por qué su destello de pop rock sigue cautivando a miles de fanáticos.