Estructurada como una comedia negra que sostiene su narrativa en potentes monólogos, "Cosme" es ante todo un asunto de familia, se trata de la historia de un músico errante que recorre los pueblos en una camioneta destartalada que funciona como casa, escenario y herida abierta; lo acompaña Abril, su hija adolescente, quien posee una voz prodigiosa y ha sido criada entre carreteras polvosas, gallinas robadas y noches improvisadas, juntos sobreviven montando espectáculos musicales en lugares donde casi nadie quiere escuchar, unidos por el sólido pacto de cantar para comer y crear canciones para seguir adelante. La película se presenta en el Festival Internacional de Cine de Morelia, donde su director ganó con su ópera prima años atrás

La cinta funciona como un retrato áspero y poético de un hombre que vive a contracorriente, arrastrando su fracaso como una bandera y su libertad como una condena. El viaje del protagonista es también un regreso al pueblo que lo vio nacer, donde reaparecen los fantasmas que dejó atrás, incluyendo a una hermana furiosa, un padre aparentemente inalcanzable, amores traicionados y deudas emocionales imposibles de saldar. El pasado lo confronta con la vida que no fue y con la que arrastró consigo a su hija, que es al parecer su única redención posible.
Para el director Álvaro Curiel de Icaza, la creación de “Cosme” representa un acto de liberación y un retorno a la esencia del oficio cinemátografico desde una postura honesta y artesanal. "Cosme es una olla que está súper bien hecha", reflexiona el cineasta. "Él es un artesano y eso a mí me da una libertad enorme porque ya entendí que yo era un artesano. Cuando te das cuenta que lo mejor que te puede pasar es ser un artesano que hace muy bien sus ollitas es cuando te enfocas en lo que haces y por qué lo haces. Mi familia hace películas desde hace casi 100 años y lo ha hecho bien, entonces me libera mucho burlarme de esa parte de las grandes ligas del arte".
Lejos de estar obsesionado por las expectativas comerciales o de taquilla, Curiel abordó este proyecto guiado plenamente por el impulso artístico. "Obviamente no puedo ser ni tan inocente ni tan arrogante de decir que ya la hice y que la guardaré en un cajón; finalmente ahora me toca hacer que la película sea vista y no necesariamente que me dé un retorno económico, porque entonces no estaría haciendo 'Cosme' si estuviera buscando dinero. Hacer esta película fue liberador y ahora mi chamba es cuidarla como cuidé mis películas anteriores".
La narrativa de la cinta se distingue por una cualidad poética e imágenes que brotan con dinamismo en la pantalla, resultado de un proceso de escritura atípico y visceral que desafió los tiempos habituales de la industria. "El cine tiene prohibida la inmediatez: yo pienso en algo y a lo mejor me tardo diez años en hacerlo, es como tener prohibido el impulso inmediato, pero esta película es pura inmediatez", comparte el director. "Agarré a mis actores y les dije: 'En un mes voy a filmar algo que todavía no escribo, nos vemos en dos semanas'. Me senté a escribir, escupí esos monólogos en una sola exhibición y un mes después, en efecto, estaba filmando".
Esta velocidad de concreción resulta sorprendente si se contempla el origen reciente del largometraje. "Esta película simplemente me salió hace solo diez meses. El año pasado estaba en Morelia tratando de convencer a ciertas personas de que me dieran dinero para hacer una película, cosa que no conseguí, y ahora que ven que estreno en Morelia se dan cuenta de que iba en serio".

Esa misma libertad creativa y la trayectoria de Curiel le permitieron moldear el elenco a la medida exacta del relato. La concepción del universo de la película comenzó sobre la marcha: "Me fui a Hidalgo en mi coche a dar vueltas y a caminar con una cámara de fotos, luego me subí a un avión a ver a mi hermano que vive en Estados Unidos y en ese avión escribí el argumento. Ahí estaban todos los personajes y empecé a pensar en quiénes tenían que ser. Cuando volví a México invité a estos actores y actrices a un café para decirles uno a uno que quería hacer una película con ellos; después les escribí los monólogos pensando en quiénes eran".
Dentro de este reparto, el fichaje de Abril surgió como un hallazgo fortuito pero determinante para la atmósfera del filme. "Fui a un velorio y ahí estaba Abril, luego vi que cantaba y, ya que la escuché, le propuse hacer una película. Ella dijo que no quería saber de qué trataba y que la iría viviendo todos los días poco a poco. Encontrarla fue un feliz accidente".
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