A semanas del lanzamiento de ‘Entre Las Luces’, Migrant Motel vive un momento importante en su carrera con una visión clara de cómo sobrevivir (y crecer) dentro de la industria actual. En entrevista con DIARIO DE MÉXICO, Chava Ilizaliturri conversa sobre el presente del proyecto, el proceso creativo de su tercer álbum, adaptarse a la era digital, establecerse en CDMX y la misión de llevar al dúo lo más lejos posible.

Vienen de varios shows recientes, ¿Cómo se siente estar en el escenario con un nuevo álbum?
Chava: Está padrísimo, hermano, porque nosotros estábamos hablando de esto: somos una banda que lleva tocando un poquito más de 10 años y, por nuestra situación geográfica (de que ya éramos una banda a distancia) nunca habíamos hecho realmente una gira. Cuando vivíamos en Boston tocábamos mucho en esa área, a veces íbamos a Nueva York; cuando tocábamos en Los Ángeles nos movíamos muy bien en la ciudad, tocamos un resto de shows, todos los venues posibles que nos tocara ahí. Después de que yo me regreso a la Ciudad de México, nuestros shows eran muy pocos en el año: agarrábamos uno en Ciudad de México, otro en Los Ángeles y nos movíamos de aquí para allá. Y ahora, por primera vez, realmente podemos salir a hacer una gira. Hemos dado show varias veces en lo que va del año y la verdad estamos muy contentos de que en todos los lugares hemos tocado para fans, amigos y hemos podido mostrar nuestro show a gente nueva y a gente que nos ha pedido que vayamos a esos lugares.
Después de más de 10 años, ¿Qué dificultades hay hoy en tener una banda en plena era digital?
Chava: Es una pregunta muy buena porque creo que siempre hay algo positivo y algo negativo cuando una nueva tecnología nos acompaña. Algo que podría decir es que se ha democratizado la música. Ahora, básicamente todo el mundo que tenga acceso a una computadora o a un teléfono puede hacer una pieza y subirla; los gatekeepers se van diluyendo y todos tenemos más acceso a poder hacer música y compartirla. Como dices, es una herramienta. Nosotros la sabemos aprovechar muy bien. Si no es por la tecnología, por las redes sociales y por este tipo de cuestiones, nosotros no podríamos ser banda. No hubiéramos podido haber sido banda en los últimos ocho años, porque somos una banda a distancia. Pero también hay una parte complicada y es que todos los días se suben miles y miles de canciones. La música se ha vuelto, creo, menos importante para algunas personas, sobre todo para nuevas generaciones; pasa a ser algo más de fondo. También se ha perdido ese valor de pagar por la música o de consumirla de forma más consciente, porque hay demasiada oferta. Aunque, por otro lado, ahora vivimos en un mundo de nichos. Ya no hay estas estrellas súper masivas por género, sino comunidades que consumen lo que realmente les gusta. Eso abre más posibilidades para encontrar tu público. Entonces sí, es más difícil porque venimos de otra época, donde ni siquiera existía la viralidad como ahora. Pasamos de un Instagram donde veías a quien seguías, a un sistema que te muestra contenido constantemente. Se vuelve competitivo, pero si lo entiendes como herramienta y te adaptas, también te permite llegar a más gente. Y eso es lo que hemos hecho, aprender a usar estas tecnologías a nuestro favor.
El disco tiene un concepto muy marcado. ¿Cómo fue construir ‘Entre las luces’?
Chava: Son 14 canciones, aunque no las soltamos todas de golpe. Nos hubiera gustado que fueran más, pero somos una banda que se adapta y entiende cómo funciona la industria hoy. Queríamos que fueran 17 canciones, pero también estamos buscando poner el álbum a consideración para los Latin Grammy, entonces todo tiene que salir en tiempo. Al final del proceso sí nos sentimos un poco agotados creativamente, porque hay algo que no está padre en tener que sacar música tan rápido. Se pierde la posibilidad de explorar más una idea. Para que el disco se sintiera cohesivo, le inventamos una narrativa. Cada canción tiene su propia historia con temas más ‘sexys’, otros con tintes de terror, otros más reflexivos sobre los tiempos actuales. Todo lo unimos en un universo distópico retrofuturista que pasa en México, como si fuera una transmisión de radio con un locutor que te va guiando mientras el mundo se está cayendo. Grabamos esa voz con un amigo y acomodamos todo para que fluyera mejor. La verdad quedó muy bonito y estamos muy emocionados con este tercer álbum.
¿En qué momento está el proyecto y qué viene ahora?
Chava: Estamos en un momento muy emocionante. Ya con la banda establecida en Ciudad de México y con este primer tour, pudimos ver cómo está la conexión con la gente. Tenemos canciones para un cuarto álbum, pero queremos tomarnos un tiempo para trabajar mejor la estrategia en redes y llegar a más personas. En los shows se nos acercó gente de la industria, fans que piden que volvamos, que hagamos más presentaciones. Sacamos merch y se agotó. Todo eso nos confirma que el proyecto está creciendo. Cada vez más gente nos escucha, nos piden ir a otros lugares de México y también a países como Colombia, Perú o Argentina. Entonces lo que sigue es crecer: más shows, regresar a ciudades, explorar nuevas y seguir fortaleciendo la relación con nuestra comunidad. Queremos llevar Migrant Motel lo más lejos posible.

Para cerrar, ¿qué le dirían a quienes aún no los conocen?
Chava: Que le den una oportunidad a nuestra música. Es rock alternativo en español con influencias de bandas como Twenty One Pilots, Royal Blood o The Neighbourhood, pero llevado a nuestro propio estilo. Los invitamos a escuchar Entre las luces, también nuestra discografía pasada como El Juez y la Furia, e incluso nuestra etapa en inglés. Tenemos bastante música para que nos conozcan. Y si conectan, que nos escriban en redes, nos gusta mucho esa cercanía con la gente. Queremos crecer y llegar a todos lados; queremos ser la banda más grande de Latinoamérica en música alternativa, si se puede.