Por Alejandro Ávila
Las cuerdas, las trompetas y una infinidad de notas regionales hicieron vibrar el Autódromo Hermanos Rodríguez durante el primer día de El Arre, el pasado 5 de septiembre, en una fiesta dedicada a la música mexicana. El festival regresó a la capital para celebrar una tercera edición en el país donde artistas como Banda MS, Cañaveral, Calle 24, Rey Quinto y Mar Solís hicieron vibrar la curva 4, en una jornada que rindió homenaje a las raíces mexicanas y, al mismo tiempo, mostró la evolución que vive actualmente la música regional.
Desde las primeras horas del festival, la multitud comenzó a hacerse presente en el recinto. Botas, sombreros, faldas, chaquetas de cuero y mezclilla desfilaron por todo el lugar, dando una sensación de festividad y fraternidad. El catálogo de artistas se desplegó a través de los distintos escenarios, con propuestas que fueron desde la cumbia y el regional mexicano hasta las nuevas vertientes del tumbado.
Cumbia, tradición y nuevas voces
Desde las primeras horas de la tarde del sábado, el recinto comenzó a registrar una importante afluencia. La gente iba y venía con el sombrero bien puesto y las botas listas para dar el clásico taconazo, mientras los asistentes llegaban con toda la disposición de celebrar sus raíces musicales.
Durante las primeras horas del día, artistas como Ria y Mar Solís hicieron estallar de emoción a los primeros asistentes, poniendo en alto la presencia femenina dentro de la música regional mexicana. Mar Solís, con una dosis de cumbia y una presencia magnética sobre el escenario, consiguió que el público comenzara a dar los primeros pasos de baile de esta edición.
La cantante, hija de la leyenda Marco Antonio Solís, mostró en todo momento una emoción que se evidenciaba en su sonrisa. “Hola, gente, ¿cómo estamos?”, preguntó durante una de sus primeras interacciones con el público. Más adelante, exclamó “esta te la dedico a ti”, exclamó frente a una multitud que respondió con emoción.
Con bailarines vestidos de vaqueros, un juego de luces y humo, Solís homenajeó a su padre con un cover de ‘Más que tu amigo’, con el que selló una actuación llena de energía y emoción.
La distribución de los escenarios estuvo encabezada por La Hacienda y el escenario Tecate. Una carpa se encontraba en uno de los extremos de la curva 4, mientras que, al otro lado, una pequeña pista de baile se convirtió en punto de encuentro para que las parejas dieran el taconazo al ritmo de Sonido Alacrán, Agualokeo y Lágrima Tropical, entre otros proyectos.
Entre el tumbado y los clásicos mexicanos
Sombreros, faldas, chaquetas de cuero y mezclilla formaron parte del paisaje de un recinto en el que el estilo vaquero se convirtió en protagonista. El festival, después de un año de no realizarse en la capital —debido a que el año pasado presentó una edición en Nuevo León—, volvió a la CDMX con una propuesta más familiar y enfocada en homenajear las raíces tradicionales de la música mexicana.
Grupos como Cañaveral y Banda MS demostraron que sus canciones son, a día de hoy, clásicos dentro de la cultura mexicana. En contraste, artistas más jóvenes como Calle 24 y Rey Quinto mostraron por qué el tumbado se ha convertido en uno de los estilos más propositivos de la escena nacional, al mezclar la tradición del corrido con estructuras contemporáneas, beats y sonidos electrónicos.
Lo cierto es que durante esta primera jornada se sintió, por momentos, una atmósfera un tanto desolada. Parecía más un encuentro de grupos que un festival dispuesto a celebrar la música regional. Hubo escenarios con poca presencia de personas y, en algunas actuaciones, el público mantuvo una actitud reservada ante las interacciones de los artistas.
Al ser tres escenarios donde se distribuyeron los distintos grupos, por momentos existió la sensación de que la festividad no terminaba de despegar. La falta de activaciones, juegos y otros elementos presentes en distintos festivales contrastó con una propuesta que, con honestidad y cariño, intenta poner en alto la música de México.
Y es que los artistas de esta primera jornada dieron todo su corazón sobre el escenario. A pesar de la ligera brisa que se hizo presente en el recinto, músicos y asistentes mantuvieron una energía dispuesta a celebrar la música.
Grupo Cañaveral llevó una dosis de cumbia a La Hacienda. Entre llamas ardientes y un acto musical cargado de movimiento, el género se hizo sentir durante toda la presentación. La agrupación volvió a demostrar por qué la cumbia continúa siendo uno de los géneros más arraigados dentro de la música popular mexicana, capaz de convertir cualquier espacio en una pista de baile.
Por su parte, Rey Quinto hizo vibrar el escenario Tecate a través de su estilo tumbado, poniendo a brincar a los presentes. “Les va a tocar un corridón… se llama ‘Presidente’”, mencionó el artista, quien recorrió todo el escenario durante su actuación.
Uno de los momentos clave del set fue el cover de ‘Fuentes de Ortiz’, de Ed Maverick. “Este es un día especial para mí y quiero compartirlo con mi compa Randal”, comentó el músico para dar la bienvenida a un invitado a su show. El acto llevó el tumbado a otro extremo al incorporar beats densos y electrónicos durante la segunda mitad de la presentación, elevando la intensidad. “¡Ese grito, mi México!”, exclamó mientras su set llegaba a su fin.
Pasadas las 9 de la noche, Calle 24 irrumpió en el escenario Tecate con una presentación vibrante y audaz. Con un inmenso cariño y respeto por su público, el músico dio la bienvenida a su presentación: “Bienvenidos al eterno tour”. Acto seguido, interpretó las primeras canciones, que fueron bien recibidas.
El músico tuvo como primer invitado a Jorsshh, con quien interpretó ‘Pika Pika’. “Ciudad de México, esta noche vamos a ser eternos”, señaló el cantante, quien en un momento de la presentación tomó un trago de tequila para aumentar la intensidad del espectáculo.
“Porque así se siente México, esto es México”, gritó durante la recta final de un acto lleno de fuego, humo y un set de canciones que pusieron a gritar y saltar a los presentes.
La recta final en La Hacienda estuvo a cargo de Momento Fizz, con un despliegue de fuegos artificiales que llevó la festividad a uno de los momentos más llamativos de la velada. El Mimoso, por su parte, entregó un set lleno de carisma y preparó a los presentes para el último acto.
Banda MS selló una primera noche que, a pesar del frío y la lluvia, encontró en la música mexicana un motivo para celebrar y sentirse orgullosos de las raíces. A pesar de una atmósfera por momentos apagada, los artistas pusieron todo el empeño y compromiso con la audiencia para colocar en alto la música mexicana.
La primera jornada dejó así una mezcla de cumbia, regional y tumbado, tres sonidos que, desde distintas generaciones y perspectivas, continúan construyendo el presente de la música mexicana. Una noche que evidenció que, pese a los cambios y las nuevas formas de entender el género, el regional mexicano sigue teniendo mucho por decir
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