Por Brandon Díaz de León
Josué Ramírez, nombre detrás de La Texana, es un músico originario de Tijuana, Baja California, que recién cumplió dos años de estadía en la capital mexicana para enfocarse de lleno en su proyecto artístico. El próximo 28 de febrero se presentará por primera vez en el Teatro Metropólitan, siendo, hasta ahora, su concierto más importante con 'la casa que cae' bajo el brazo.
Antes de llegar a lo que es La Texana, quisiera saber un poco de tu infancia y tu acercamiento a la música. Sé que antes eras fan de la lucha libre y que practicabas karate.
"Yo era un niño muy tímido hasta que me metieron a karate. Practiqué de los ocho a los once años. A los once dejé karate y empecé a tocar guitarra porque la música siempre fue una parte muy importante de mi vida. Mi papá es muy fan de la música en general, le gusta mucho el rock en español. Empecé a tocar guitarra después de ver un video de Gustavo Cerati. Me gustaba mucho su obra y a partir de ahí me enamoré de la música. Estudié guitarra unos tres años, tuve bandas, aprendí a producir, aprendí a grabarme. Cuando empecé a escribir en español ya llevaba tiempo componiendo. Durante la pandemia me encerré y pensé que ya tenía el conocimiento suficiente para hacer un proyecto integral y publicarlo. Así nació La Texana en 2021".
¿Cómo fue la transición de escribir de inglés a español?
"Cuando tenía una banda con mis amigos en la secundaria escribíamos en inglés. Estar tan cerca de Estados Unidos, en Tijuana, hacía que tuviera sentido. Para mí fue un parteaguas escuchar a Ed Maverick con ‘mix pa llorar en tu cuarto’. Ese disco estaba muy dirigido a gente de mi edad, toda la prepa lo escuchaba. Axel Catalán, Kevin Kaarl y todo ese folk que hubo en México me inspiró mucho para escribir en español".
¿Grababas todo tú solo desde tu cuarto?
"Sí. Me compré un kit muy básico con un micrófono sencillo. Pensaba que grabar guitarra y voz era fácil, pero me di cuenta de que era más complicado, y todavía más hacer producción musical. Aprendí viendo videos en YouTube, sin saber que estaba produciendo. Desde que empecé hasta que lancé el proyecto pasaron unos tres años".
Cuando empezaste a mostrar tu música al público, ¿Sentiste vulnerabilidad?
"Sí, sobre todo al inicio cuando hacía folk. Me daba vergüenza que alguien escuchara esas canciones. Cuando nació La Texana ya fue algo más planeado: sabía cómo distribuir, cuándo lanzar canciones y etiquetarlas como ‘Post punk mexicano’. Pensé el proyecto para que se escuchara y afortunadamente funcionó".
¿En qué momento sentiste que el proyecto se volvió algo formal?
"Me empezó a ir bien a partir del tercer mes, pero no sabía si enseñarlo a mis papás o no. No funcionaba económicamente al inicio. Más o menos al quinto o sexto mes me escribió Lucas, mi manager, y me propuso abrirle a Depresión Sonora en su primera gira en México. Ahí entendí que podía crecer. Desde que existe La Texana no ha habido un solo día en el que no piense en el proyecto. Siempre fue un trabajo de tiempo completo. Cuando me mudé a la Ciudad de México fue cuando pensé que esto podía ser mi trabajo formal. Me di cuenta de que podía vivir de esto después de mi segundo Foro Indie Rocks, donde metimos alrededor de 900 personas".
Hoy todo parece inmediato ¿Crees que la escena está en peligro por esa inmediatez?
"Hay mucha desesperación por querer que todo funcione rápido. Hay un factor suerte que no se puede predecir, pero también hay que estar preparados cuando llegan las oportunidades. Si es algo que te gusta, síguelo trabajando. En algún punto se junta estar preparado con tener el foco.
Hacer contenido no es algo negativo. Cada proyecto es distinto. El sol sale para todos en algún momento".
Vienes de hacer el Lunario el año pasado y ahora está en puerta el Teatro Metropólitan ¿Te lo imaginabas tan pronto?
"El Lunario sí lo veíamos como el paso natural, pero el Metropólitan llegó muy rápido. Es un teatro con mucha historia. Están a punto de agotarse los boletos, ha sido un gran reto".
¿Cómo te sientes a pocos días de este concierto?
"Estamos trabajando todos los días. Cambiamos el show, ahora hay batería en vivo, algo nuevo para La Texana. Mientras estamos trabajando no hay nervios. Los nervios llegan cuando ya no hay nada que hacer".
¿Habrá una escenografía especial? Aprovechando lo que puede ofrecer un lugar como el Metropólitan
"Primero queremos que el show esté sólido en sonido. Después vemos lo visual. El Metropólitan es un escenario muy bello y queremos que todo sea integral".
¿Ya imaginaste ver tu nombre en la marquesina del teatro?
"Tener ese registro ya es un paso enorme. Siento que también es un paso para la escena. No hay mucha gente de mi edad que haya hecho de manera independiente el Metropólitan. Son casos contados, siento que más que un paso para La Texana, es uno para los proyectos que buscan este tipo de espacios. Yo como audiencia busco a mis representantes del futuro, ojalá que esto funcione para otras bandas y que esto se haga más grande. El tiempo hace mucha magia".

¿Cómo debería llegar la gente al concierto?
"Ojalá que estén nostálgicos, si están así vamos a estar en la misma sintonía. Viene mi familia, mi novia, está todo lo que significa esa casa que se cayó en Tijuana y que ahora se está volviendo a construir en CDMX. Es la fecha más grande y especial que hemos hecho".
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