Luto en el cine: Se ha confirmado el fallecimiento del cineasta Belá Tarr
Por Alejandro Ávila Peña
Se ha confirmado el lamentable fallecimiento del cineasta húngaro, Belá Tarr, considerado como uno de los representantes más destacados del cine de autor. Tarr, falleció a la edad de 70 años.
Un cineasta excepcional
Artesano indiscutible, con una mirada crítica y una propuesta solemne, Tarr destacó por confeccionar atmosferas oníricas en sus obras a través de planos secuencias introspectivos que, invitaban al espectador, a la reflexión de lo visible.
Esta mañana, el mundo del cine está de luto tras la muerte de Béla Tarr, el legendario cineasta conocido por crudos retratos de la condición humana en blanco y negro.
Tarr falleció este martes en Budapest a los 70 años, tras enfrentar una larga y grave enfermedad, según informó el realizador Bence Fliegauf en nombre de la familia.
Nacido en 1955, Tarr comenzó su camino en el cine a los 16 años filmando a trabajadores gitanos, aunque inicialmente deseaba ser filósofo. A lo largo de cuatro décadas, construyó una obra radical que lo convirtió en un cineasta de culto. Su pieza más emblemática, ‘Sátántangó’ (1994), es una odisea de más de siete horas sobre el colapso del comunismo en Europa del Este, basada en la novela de su colaborador habitual y premio Nobel de Literatura (2025), László Krasznahorkai.
Un legado trascendental
El estilo de Tarr, a menudo comparado con el de Andréi Tarkovski, se caracterizó por una estética metafísica y paisajes desolados. En 2011, tras recibir el Oso de Plata en Berlín por ‘El caballo de Turín’, anunció su retiro de la dirección, dejando esa obra como su testamento fílmico; una película famosa por su austeridad, incluyendo secuencias de diez minutos de personajes pelando papas en silencio.
A pesar de su retiro, su influencia persistió a través de su labor docente en la Film Factory de Sarajevo, donde inspiró a creadores de la talla de Gus Van Sant y Pilar Palomero. Tarr siempre mantuvo una postura crítica, afirmando que no creía en la "honestidad de Hollywood" y que el cine debía representar a personas reales de manera sincera.
En sus últimos años, recibió numerosos honores, como el Premio a la Trayectoria en Tokio (2024) y el Premio Honorífico del Festival D'A de Barcelona en 2025. El alcalde de Budapest lo despidió recordándolo como "el hombre más libre que he conocido", alguien que siempre luchó por la dignidad humana a través de su arte.
La partida de Tarr deja una huella imborrable en el séptimo arte; no solo fue un realizador que quería contar historias; fue un visionario atemporal que compartió su perspectiva de ver la vida, evidenciando la desolación y crudeza que habita en el mundo, pero a pesar de ello, logró retratar a la humanidad, de una forma bella y ensoñadora.
