En entrevista con DIARIO DE MÉXICO, Pablo Preciado, integrante de Matisse, comparte el momento que vive la agrupación tras el lanzamiento de 'El Ayer', un material que marca su regreso a la esencia romántica que los ha definido desde el inicio. Este nuevo capítulo también los llevará de vuelta al Auditorio Nacional el próximo 6 de junio, donde celebrarán su quinto show en el recinto, reafirmando la conexión con su público.
Recién lanzaron el álbum ‘El Ayer’ ¿En qué momento de la composición de este material decidieron volver a sus raíces?
Pablo: Fíjate que creo que nos dimos cuenta desde el álbum pasado, ‘Bella Nostalgia’. Más que un momento específico de revelación, fue un proceso en el que nos asumimos tal cual somos, la edad que tenemos, el camino que ya recorrimos y también la prisa con la que veníamos trabajando. Durante mucho tiempo estuvimos corriendo, buscando nuevas cosas, explorando sonidos, y en ese proceso también tuvimos la fortuna y bendición de poder acercarnos y aportar a otros géneros. Nos fue muy bien en el regional mexicano, en este regional pop que construimos a nuestra manera. Pudimos colaborar con artistas muy importantes como Los Tucanes de Tijuana, Intocable, Carín León, Edén Muñoz. Todo eso habla de lo afortunados que hemos sido y de cómo se nos han ido abriendo puertas para desenvolvernos musicalmente. Pero también entendimos algo muy importante: Matisse, en esencia, viene del pop, de la balada, de ese sonido romántico. Entonces decidimos dejar de pelear con la idea de que “no es el momento del pop” o que “no es lo más mainstream”. Puede que en plataformas no sea lo más escuchado dentro del mercado latino actual, pero eso no significa que no tenga valor o que no haya gente conectando con eso. No importa si nos escuchan diez personas, serán diez personas reales, conectando con lo que hacemos. Y lo más bonito es que esa decisión se ve reflejada en la respuesta del público. Ahora que vamos a repetir el Auditorio Nacional el 6 de junio de 2026, siendo ya nuestro quinto Auditorio, lo vivimos con muchísimo agradecimiento. Nos hace sentir acompañados, respaldados, y nos emociona saber que hay muchísima gente allá afuera que, igual que nosotros, sigue defendiendo el romanticismo.
¿Retomar las baladas lo ves cómo una especie de respuesta a la inmediatez de las redes sociales y los trends?
Pablo: 100%. Y te hablo completamente desde lo personal, desde cómo lo vivo. En mi cabeza sí es una respuesta directa a eso. Hoy en día todo sucede con una velocidad impresionante, hay una prisa constante que a veces ni siquiera nos detenemos a cuestionar. Para mí, una de las ideas más importantes en este momento es justamente reconciliar esa prisa con la paz. Vivimos en un contexto donde todo envejece demasiado rápido. Sacamos un álbum en marzo y a la semana ya hay gente preguntando por nueva música. Y no es culpa del público, para nada, es simplemente el fenómeno social en el que estamos metidos todos. Las redes, los algoritmos, la dinámica de consumo… todos somos, de alguna manera, víctimas y también partícipes de esto. Se ha estudiado muchísimo este comportamiento, no es algo que estemos inventando nosotros. Y ojo, no estamos peleados con eso, entendemos que así funciona hoy el mundo. Pero como Matisse, no terminamos de comulgar con esa lógica. Hoy en día todo el mundo te dice que, si no sacas música constantemente, los números bajan, el algoritmo te castiga. Si bajan, que bajen. De verdad no nos interesa como antes. Antes sí nos preocupaba ver caer números, perder escuchas, ahora ya no. También tiene que ver con asumir nuestra etapa de vida. Estamos más cerca de los 40 que de los 30, y aceptar eso nos dio muchísima paz. Entender que el mundo actual, en muchos sentidos, está enfocado en las nuevas generaciones, y está bien, es válido. Pero nosotros decidimos hablarle a otra gente. Le hablamos a quienes ya vivieron ciertas cosas, a quienes ya pasaron por procesos más complejos, a quienes ya se enfrentaron a la vida de otra forma. Ahí es donde el romanticismo cobra sentido.
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Van por su quinto Auditorio Nacional, ¿Qué sientes de cumplirle este sueño a Pablo que creció en Hermosillo?
Pablo: Es algo que me mueve mucho. Me siento muy contento de poder mirar hacia atrás y decirle a ese morro que sí se pudo vivir de la música. Que sí era posible dedicarse a escribir canciones y construir una vida a partir de eso. También le diría que el camino no iba a ser sencillo, que iba a haber retos, y curiosamente más en lo personal que en lo profesional. Pero que, aun así, las oportunidades iban a llegar. Que Dios nos abrió puertas y que nosotros entramos con todo, sin miedo, con todo lo que teníamos. Me da mucho orgullo poder decir eso hoy. Poder decirle a ese niño de 11 años: “vas a vivir de canciones”, y sentir que es real, que se cumplió. Hoy estoy en un momento muy especial. Con Matisse logrando un quinto Auditorio Nacional, con mi faceta como compositor más activa que nunca, con artistas que siguen grabando mis canciones, y además con un proyecto solista en puerta que es profundamente personal. Todo eso me hace sentir pleno. Claro que ha habido momentos de desesperación o impaciencia, como en cualquier carrera, pero si hago un balance general, no me puedo quejar. Hoy, con la música fluyendo y con este nuevo logro del Auditorio Nacional, me siento profundamente agradecido y bendecido.
Tu álbum solista, ‘Historias Dedicadas’, ¿Qué representa para ti?
Pablo: Es un proyecto muy especial porque nace desde un lugar completamente personal. Melissa y Román (de Matisse), que son prácticamente mi familia, saben desde hace mucho tiempo que yo tenía esta inquietud, esta necesidad de sacar algo propio. De hecho, el disco ya lo tenía terminado desde hace tiempo, solo estaba esperando el momento adecuado para compartirlo. Y ahora que se dio, me tiene muy emocionado. ‘Historias Dedicadas’ es exactamente lo que su nombre dice: canciones que nacen de experiencias muy íntimas. Hablo de mi divorcio, de mi hija, de mis procesos personales, de las relaciones, de lo difícil que puede ser el amor en distintas etapas de la vida. Es un disco muy honesto, muy vulnerable, y eso lo hace todavía más significativo para mí. Melissa me ayudó con la parte visual, con videos y fotos; Román aportó ideas. Todo se acomodó muy bien, y eso también habla del vínculo que tenemos. Es un proyecto mío, sí, pero acompañado desde el cariño y la complicidad.
‘El Ayer’ representa la nostalgia del pasado, ¿Qué representa para ti “el hoy” y “el mañana”?
Pablo: “El hoy” es algo que tengo muy claro como filosofía de vida. Para mí, es sentarte tranquilo en tu lugar, en tu silla, sin estar comparándote con el de al lado. Es aprender a habitar el presente con calma. Hoy la música representa eso: fluir, hacer shows, conectar con la gente, trabajar, hacer promoción, pero todo desde un lugar de gratitud. Estar consciente de lo que sí está pasando, en lugar de estar pensando en lo que falta. “El mañana”, en cambio, lo veo desde un lugar completamente distinto al de antes. Antes había mucha ansiedad por alcanzarlo rápido, por adelantar procesos. Hoy ya no. Hoy la idea es reconciliar esa prisa con la paz. Entender que no todo tiene que suceder de inmediato. Que, si el mañana tarda, está bien. No hay necesidad de forzarlo. Matisse tiene muy claro eso ahora y ya no queremos acortar el tiempo, queremos vivirlo. “El mañana” viene con cosas muy bonitas, como el Auditorio Nacional del 6 de junio, con nueva música, con proyectos, pero también con la decisión de no apresurarnos. Después del Mundial veremos qué sigue, pero sin presión. Que “el mañana” llegue cuando tenga que llegar, no pasa nada si tarda un poco más.