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De Miles Morales a Diecisiete: Entrevista con Emilio Treviño sobre su trayectoria y su personaje en 'La Ladrona del Tiempo'

Escena

Con una amplia trayectoria, Emilio Treviño ha vivido "700 vidas". En esta entrevista, la voz de Miles Morales nos habla de ‘La ladrona del tiempo’ y de la animación como una herramienta cinematográfica para conectar con la humanidad.

Entrevista con Emilio Treviño
Entrevista con Emilio Treviño

Por Alejandro Ávila Peña

Desde un trepa muros interdimensional, un monarca intergaláctico y un héroe invencible, Emilio Treviño se ha establecido como una de las voces y actores más propositivos de los últimos años al encarnar con corazón y pasión a una vasta diversidad de personajes que, gracias a una interpretación profundamente humana, han sido eje fundamental de historias que han cautivado a miles de audiencias. Con una trayectoria de más de 15 años, Treviño sigue demostrando por qué su sensibilidad y su determinación en esta profesión lo han llevado a ser un talento que conecta con generaciones.

Este año, el actor se adentra en un proyecto emotivo y ensoñador al encarnar a Diecisiete, uno de los protagonistas de ‘La ladrona del tiempo’, una película de animación china que llega a las salas de cine. En entrevista, Treviño nos comparte su visión sobre el oficio de dar vida a otros seres y la evolución de una industria que no deja de expandirse, así como también detalla más sobre lo que le ha dejado formar parte de esta cinta animada que tiene como eje principal el tiempo.

Vivir bajo circunstancias imaginarias: El núcleo de la actuación

Desde sus inicios en el teatro, Emilio ha marcado una extensa carrera en donde ha podido interpretar a un puñado extenso de diversos personajes. Con una energía magnética, la voz de Miles Morales confiesa lo que para él significa actuar: “Actuar es vivir bajo las circunstancias imaginarias dadas de un personaje”.

Para el actor, este es el aspecto más bello de su vocación, pues reconoce que esta labor le ha concedido experimentar mundos y situaciones que de otro modo nunca conocería: “Me ha permitido vivir 700 vidas dentro de mi misma vida”. Más allá del entretenimiento, Treviño ve en el cine y el teatro un ejercicio de empatía necesario: "Sentarse en una sala a ver a desconocidos que te cuenten una historia es un ejercicio hermoso de empatía que hoy en día es sumamente importante y urgente".  Con un entusiasmo evidente en su sonrisa y en esa alegría que hay en cada palabra, Treviño confiesa lo más bonito de esta labor: “ A través de vivirlas es muy bello ver que también la gente allí afuera se identifica con esas historias y con esos personajes”.

El doblaje: Una extensión del proceso actoral

Con un trabajo que abarca teatro, cine y televisión, Treviño admite su inmenso amor por el doblaje, un arte que considera una extensión natural de la actuación y no una disciplina aislada. Para él, el rigor profesional debe ser el mismo sin importar el medio: “El proceso actoral que debe de haber es el mismo que hay en teatro, en cine, en televisión y en todos los gremios”.

Este compromiso lo lleva a trabajar a niveles que él mismo describe como meticulosos: “Yo trabajo a niveles casi obsesivos... mientras esté en ese proyecto estoy pensando en eso 24/7 y buscando formas de crear dentro de eso”. Según explica, la voz nunca es el punto de partida, sino el resultado final de un proceso interno: “La voz solamente debe ser consecuencia de las circunstancias del personaje y de quién es... ese trabajo de mesa tiene que estar hecho antes de pensar en siquiera cómo va a escucharse”.

La animación como herramienta cinematográfica

Emilio es consciente de la industria en la que se involucra y comparte una perspectiva firme sobre el cine animado: “La animación no es un género, es una herramienta cinematográfica que te permite contar muchas historias que no se podrían contar en live action”.

Con entusiasmo, celebra que se esté rompiendo el estigma de que estos proyectos son "solo para niños". Destaca que la animación se ha consolidado como una “herramienta cinematográfica valiosa” que cada vez atrae a más audiencias al permitir explorar géneros diversos como el terror o el drama, ofreciendo historias que rompen con el storytelling convencional.

Es en este sentido que la cinta ‘La ladrona del tiempo’ ( dirigida por Ao Yu y Tienan Zhou) no es solo un proyecto más en la carrera de Emilio; es una propuesta que desafía las convenciones del cine animado comercial al ser una producción china en la que se ha roto los moldes de lo establecido al romper con ciertos esquemas visuales gracias a que el file posee una estética híbrida, tal como Emilio señala:  “Juega con un estilo de animación muy único que por momentos te hace sentir que estás como incluso en un POV de un videojuego”.

 Según explica el actor, la película combina de forma magistral momentos en 2D con 3D, otorgando una libertad narrativa y expresiva a la que el público occidental no siempre está acostumbrado

Más allá de su deslumbrante técnica, el verdadero peso de la obra recae en su trasfondo filosófico sobre la inmediatez de la vida moderna. En un mundo que nos obliga a vivir a un ritmo vertiginoso, la historia de Diecisiete y su búsqueda de un artefacto para controlar el tiempo invita a una reflexión necesaria: “El tema central es el tiempo y el cómo en un mundo en el que vamos tan rápido y sentimos que el tiempo se nos escapa, aprender a controlarlo a través de disfrutar el momento presente”.

Para Emilio, la llegada de esta cinta a México de la mano de distribuidoras valientes es un triunfo para los cinéfilos que buscan algo más que los éxitos de taquilla habituales. Es una “extraordinaria película para todo público y para toda la familia” dice, con la cual se demuestra que las grandes historias no tienen fronteras y que la animación, cuando se usa con maestría, puede mover las fibras más profundas de nuestra humanidad.

'Diecisiete': El desafío de la contención y el silencio

En su más reciente papel, Treviño interpreta a Diecisiete, un asesino frío y habilidoso en ‘La ladrona del tiempo’. El personaje representó un reto inusual debido a su naturaleza de "soldado" educado para no sentir ni pensar por sí mismo.

“Diecisiete es un joven que creció en una pandilla, que lo educaron para seguir órdenes nada más... no tiene permitido sentir ni expresar”, explica el actor. A diferencia de su propia personalidad extrovertida, tuvo que trabajar desde la quietud máxima: “Fue muy retador aprender a expresar desde esos lugares... me quedo con el hermoso descubrimiento de que a veces la gente que expresa menos es la que siente más”.

A través de personajes como este, Emilio Treviño continúa demostrando una capacidad de sensibilidad y expresión que ha cautivado a la audiencia, recordándonos que, cuando se trabaja con pasión, el arte tiene el poder de estremecer las emociones más profundas.

Este amor que Emilio admite tener es evidente en cada actuación que ha estremecido a decenas de personas. Con el corazón siempre puesto en la siguiente historia, esta conversación con Emilio Treviño y este personaje al que presta su voz nos recuerda que el tiempo puede avanzar, pero la emoción de una vida bien interpretada permanece para siempre.

Sobre el autor

Alejandro Avila