El animador británico falleció a los 64 años. Su muerte se hizo pública hace algunos días y deja un legado ligado a 'Pollitos en fuga', 'Wallace y Gromit' y otras producciones emblemáticas de la animación cuadro por cuadro.
El cine de animación está de luto. Loyd Price, uno de los principales animadores del estudio británico Aardman Animations, falleció a los 64 años, dejando una huella profunda en el stop-motion, una técnica que transforma figuras físicas en personajes capaces de transmitir emociones mediante movimientos mínimos.
La noticia se conoció el pasado 16 de octubre, cuando Aardman confirmó su muerte. Aunque algunos reportes señalan que el deceso ocurrió el 22 de septiembre, esa fecha no ha sido confirmada públicamente por el estudio. Hasta el momento, tampoco se ha informado oficialmente la causa de la muerte.
Price dedicó más de tres décadas a Aardman, donde destacó como animador, supervisor y formador de nuevas generaciones. Su trabajo estuvo vinculado con títulos fundamentales del estudio, como Pollitos en fuga (2000) y Wallace y Gromit: La batalla de los vegetales (2005). También participó en El extraño mundo de Jack (1993), Lo que el agua se llevó (2006), ¡Piratas! Una loca aventura (2012), Shaun el cordero: La película (2015) y Pollitos en fuga: El origen de los nuggets (2023).
Loyd Price, el genio detrás de la magia artesanal de Aardman
Uno de sus aportes más importantes fue formar a los artistas que consolidaron la producción de largometrajes de Aardman. Durante la preparación de Wallace y Gromit: La batalla de los vegetales, supervisó el trabajo de un equipo de animadores, una labor que exigía precisión, paciencia y una comprensión profunda del lenguaje corporal de los personajes.
Muere a los 64 años el maestro del stop-motion de Pollitos en fuga
Su relevancia permite compararlo, por su influencia creativa y legado, con una especie de Walt Disney del stop-motion. No porque construyera un imperio empresarial equivalente, sino por su contribución a un universo cinematográfico reconocible y a la formación de artistas que mantuvieron viva esta técnica. En el stop-motion, cada gesto requiere mover ligeramente una figura y fotografiarla antes de repetir el proceso cientos o miles de veces.
El cofundador de Aardman, Peter Lord, lo recordó como un profesional paciente, exigente y generoso con sus compañeros, además de destacar su capacidad para reconocer las fortalezas de cada animador. El estudio también subrayó que Price inspiró y apoyó a distintas generaciones de artistas.
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