Por Alejandro Ávila Peña
Esta mañana se ha reportado el sensible fallecimiento de uno de los íconos del rock más grande de Latinoamérica, Carlos “Indio” Solari ha fallecido después de una larga lucha contra el Parkinson. Con base a los primeros reportes, se indica que el músico falleció la madrugada de este viernes en su residencia de Parque Leloir, ubicada a unos 33 km al oeste de Buenos Aires. El cantante parte con 77 años de edad.
La noticia, confirmada a través de un parte policial oficial, marca el final de una trayectoria que transformó la música nacional en un fenómeno de masas y contracultura sin precedentes. Líder de la mítica banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Solari se convirtió en un símbolo capaz de generar una identidad colectiva que sobrevivió al paso de las décadas. La noticia esta mañana consternó a una multitud de seguidores y de seres cercanos al artista, quienes mostraron sus condolencias, uno de los mensajes más emotivos fue el de Eduardo “Skay” Belinsons, guitarrista de los Redondos quien se despidió de esta manera: “Te llevo en cada recuerdo de cada canción de ayer. Con un inmenso dolor. Buen viaje mi querido amigo, hasta siempre. Ahora sos la luz que viaja entre nosotros y para siempre. Hoy es un día muy triste.” Señaló el músico en sus redes sociales.
Nacido en Paraná y criado en La Plata, Solari forjó una voz única influenciada por la poesía beatnik, el rock de los sesenta y el argot rioplatense. Junto a Eduardo "Skay" Beilinson y Carmen "La Negra Poli" Castro, fundó "Los Redondos" a mediados de los setenta, desarrollando su arte bajo el asedio de la última dictadura militar. Su lírica crítica y metafórica se consolidó como una marca registrada de la música popular.
La construcción de una mística independiente
Lo que distinguió a Solari fue su capacidad para prescindir de las grandes discográficas y medios masivos, construyendo una relación directa con su público. Esta conexión dio lugar a las legendarias "misas ricoteras", conciertos multitudinarios donde cientos de miles de seguidores se unían en pogos históricos al ritmo de himnos como "Ji ji ji", "La bestia pop" y "El pibe de los astilleros". Álbumes como Oktubre, Luzbelito y La mosca y la sopa trascendieron el soporte físico para integrarse al patrimonio cultural, presentes hoy en estadios de fútbol y literatura.
Tras la disolución del grupo a principios de siglo, su etapa solista con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado mantuvo viva la llama, con convocatorias que desbordaban cualquier estadio y obligaban a utilizar predios gigantescos a cielo abierto.
Resiliencia, vigencia y compromiso político
En 2016, Solari reveló en Tandil que la enfermedad le "andaba pisando los talones", lo que derivó en su retiro de los escenarios en 2017 tras un show ante 300.000 personas en Olavarría. Pese a sus limitaciones físicas, nunca abandonó la creación; produjo obras visuales y colaboró con nuevas generaciones, destacando su tema "Quemarás" junto a Wos en 2024.
En sus últimos años, mantuvo una postura firme frente a la realidad social, siendo muy crítico del gobierno de Javier Milei, a quien cuestionó duramente por su impacto en la calidad de vida de la sociedad. Su última distinción fue el Doctorado Honoris Causa de la UBA en mayo de este año, donde participó mediante un video debido a su delicado estado. Su partida deja un vacío irreemplazable, pero su obra permanece como el testamento de un artista que supo leer el alma de su pueblo.