Por Alejandro Ávila Peña
La ciencia ficción, a lo largo de los años, ha encontrado en el entretenimiento un espacio que invita a soñar, emocionar y reflexionar sobre la existencia misma. El género ha sido tratado desde diversas ramas artísticas, siendo un punto de encuentro entre la creatividad y la imaginación sin límites, llevando a la mente humana a lugares inimaginables: desde invasiones extraterrestres y viajes en el tiempo, hasta organizaciones ocultas y mundos donde los dinosaurios aún existen.
El género, dentro del séptimo arte, ha dado un sinfín de obras que se han enmarcado como clásicos de la cultura popular; desde ‘Mad Max’, ‘Alien’ y ‘Blade Runner’, hasta ‘Jurassic Park’; la ciencia ficción ha entregado historias que han marcado generaciones y que se han quedado inscritas como relatos atemporales que, a pesar de sus años, siguen emocionando a nuevas audiencias. Este fin de semana llega a la gran pantalla una nueva obra del género, titulada ‘El Final de la Calle Oak’, largometraje protagonizado por la ganadora del Oscar Anne Hathaway, en compañía del aclamado Ewan McGregor.
La historia nos presenta a la familia Platt, quienes viven en la calle Oak y que, un día, tras un misterioso fenómeno cósmico, son transportados a una época remota dominada por dinosaurios. Ahí, la familia deberá hacer frente a diversas criaturas prehistóricas y recorrer una larga travesía para regresar a la época de la cual provienen.
La propuesta presentada por Robert Mitchell es un atrevimiento arriesgado y hasta pretencioso de reimaginar lo hecho por Spielberg con ‘Jurassic Park’. Si a inicios de los 90, Steven elaboró una obra de horror y de supervivencia como lo fue ‘Parque Jurásico’; en esta ocasión Mitchell reconstruye la historia de dinosaurios y en lugar de traer a estos titanes prehistóricos al siglo XXI, lo que hace es llevar a una familia de los suburbios de la década de los 80 a la prehistoria. La premisa en sí, suena interesante; pero lo cierto es que el corazón de la película radica en dos cosas; la primera es una serie de circunstancias absurdas que, encaminadas al horror y a lo gráfico encuentran una presentación más cómica y hasta ridícula dándole una personalidad distinta a la de otras obras del género; y segundo, son los protagonistas de la película, siendo estos el clan Platt comandados por un Ewan McGregor y una Anne Hathaway que poseen una química magnética.
Es la relación del matrimonio Platt lo que sirve como punto de partida para crear un relato más emocional; Mitchel presenta una familia rota, fragmentada emocionalmente por la confianza y por las inseguridades internas de cada uno de los integrantes. Desde problemas económicos, sueños frustrados, bullyng, falta de confianza y una crisis matrimonial evidente, hacen que estos personajes se sientan imperfectos, reales y genuinos siendo una carta de presentación que invita al espectador a una historia de una familia que, en secreto se está rompiendo.
Por si fuera poco, el clan Platt y todos sus vecinos de la calle Oak son transportados a la prehistoria en donde, poco a poco irán enfrentado los males de esta época pasada. Lo interesante aquí, es que Mitchell no se olvida de los demonios personales de sus personajes y aprovecha estos defectos en todo el viaje de supervivencia para plantear situaciones más dramáticas e interesantes; por momentos, la familia no le da tanta importancia a escapar de un carnotaurous sino más bien les es más importante atender las confesiones y los secretos que cada miembro tiene que decir.
De esta manera Mitchell presenta una obra que se siente genuina y que se siente real pues, no presenta una historia donde lo irreal soluciona con los problemas reales, sino que al contrario los expone y los lleva al límite, incluso siendo catalizador de que cada personaje vea sus propios errores y trate de enmendarlos. A pesar de tener una sólida base con su elenco de personajes, el tramo final se siente muy prefabricado, teniendo una resolución acelerada y muy ligada a las producciones hollywoodenses, dejando a un lado lo propuesto en los primeros minutos.
‘El final de la Calle Oak’ se siente como una aventura salvaje, directa a momentos de horror, de comedia y de reflexión personal; por momentos, la película crea una atmosfera de melancolía por estar viendo una historia que, en algunos años será recordada como una de las propuestas del género más arriesgadas pues, Mitchell no intentó crear una obra dramática o hasta filosófica, sino que quiso explorar el medio a través de una historia profundamente emocional cargada de diversión.
Una aventura que rompe con los moldes
Bajo esta premisa, el cineasta David Robert Mitchell construye un cuento de ciencia ficción cargado de emoción, adrenalina y suspenso desde los primeros minutos. La película ofrece imágenes que recuerdan mucho a producciones de los años 80 como ‘Stand by Me’, ‘E.T.’ y, de manera más clara, ‘Jurassic Park’. Lo cierto es que la historia no se adentra en una ciencia ficción dura o inquietante, sino que, más bien, presenta situaciones absurdas y ridículas, haciendo que poco a poco este viaje se convierta en una aventura cómica dentro de un contexto de sci fi.
Las actuaciones por parte de los dos protagonistas destacan, siendo Anne Hathaway quien hace un mayor esfuerzo por dramatizar y brindar emoción a ciertas escenas del filme. Por su parte, Ewan McGregor desempeña una buena labor como un padre responsable, dispuesto a afrontar la amenaza por la que atraviesan él y su familia.
Desde un Carnotaurus, un Stegosaurus, un pterodáctilo y hasta una serpiente gigante prehistórica, algunas de las temibles bestias que aparecen a lo largo de la cinta roban pantalla. Lo cierto es que la presentación de estas criaturas deja mucho que desear, pues carece de un CGI destacado; son efectos por computadora muy mal producidos que, en su mayoría, parecieran imágenes sobrepuestas dentro de la propia escena. Este desempeño técnico afecta mucho a la cinta debido a que, durante buena parte del tiempo, se tiene la sensación de ver a los protagonistas ante un peligro que no convence, como si fueran personas corriendo sin ninguna amenaza real detrás de ellos.
Entre el suspenso y la comedia absurda
La cinta intenta, en un inicio, ser un ejercicio de ciencia ficción más parecido a obras como ‘Avenida 10: Cloverfield’, presentando una película de misterio y suspenso, con una incógnita por descubrir: el origen del fenómeno cósmico. Sin embargo, poco a poco se adentra en un viaje emocionante que desafía los moldes del género y se aventura hacia otros terrenos como el suspenso y la comedia absurda.
Mitchell no solo crea una aventura de supervivencia y circunstancias llenas de peligro, sino que también se toma el tiempo para construir una fábula emocional detrás de esta obra de ciencia ficción. El realizador aborda el perdón, el miedo, el amor y demás emociones a través de la familia Platt, presentando una dinámica familiar marcada por varios matices como el enojo, el resentimiento y la esperanza de convertirse en un mejor integrante para el resto.
Este telón emocional permite que la película se sienta más real y, a su vez, que los personajes no sean unidimensionales, sino que tengan capas emocionales complejas que los hagan atractivos e interesantes.
Si bien la presentación de los dinosaurios por momentos puede dejar mucho que desear debido a un CGI muy precario, es de destacar el manejo de cámara para presentar a estos tiranos prehistóricos. Desde sombras, garras, colas, ruidos y extremidades, la cámara busca crear tensión en el espectador al presentar de manera inquietante cada uno de estos elementos, haciendo que por momentos la aventura por estos suburbios se sienta perturbadora al no saber en qué momento estas bestias decidirán atacar a los protagonistas.
Una mirada a los años 80
El diseño de producción es un acierto durante todo el filme. Desde las casas y los vecindarios, hasta la manera en la que interactúan los personajes, pareciera que se está viendo una cinta perdida de los años 80. La inmersión es tal que no se siente como una copia de otros clásicos, sino como algo propio que, con una precisión acertada, ha podido recrear aquella década de manera excepcional.
‘El Final de la Calle Oak’ se enmarca como una aventura de dinosaurios nunca antes vista, siendo consciente del impacto que supuso ‘Jurassic Park’ dentro del género. Mitchell elabora una obra de ciencia ficción absurda y emocionante, y triunfa a la hora de hacerlo, entregando imágenes poco habituales dentro de este tipo de películas, construyendo de esta manera uno de los relatos de dinosaurios más divertidos de los últimos años.
Si las últimas entregas de ‘Jurassic World’ apuestan por una narrativa más enfocada en la acción y el horror, Mitchell elabora un relato de supervivencia donde el absurdo es una constante que divierte y asombra por la cantidad de situaciones impensables que hay en la cinta, pues la película no está exenta de imágenes explícitas, como personas sin extremidades y momentos de violencia muy gráficos.
Entre el humor y una tensión ácida, el viaje al mundo prehistórico se convierte en una odisea divertida que enamorará y triunfará entre aquellos que gustan de aventuras cómicas y frescas, pero que disgustará a quienes esperan un relato de ciencia ficción más complejo y serio.
‘El Final de la Calle Oak’ es un festín de comedia, adrenalina y una introspección sobre los vínculos familiares que recuerda por qué las cintas de la década de los 80 eran tan efectivas: eran relatos que no pretendían más que ser aventuras capaces de transportar al espectador a un mundo de ensueño.
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