Insomniac Games ya había demostrado que sabía llevar a un personaje de cómics al videojuego haciendo que el jugador sintiera que realmente estaba bajo el traje. Por eso, después de jugar la nueva aventura de Logan queda una sensación incómoda. Wolverine tiene momentos muy buenos y por momentos luce espectacular, pero también parece un juego que pudo haber sido muchísimo mejor.
Juego en línea recta
Los desarrolladores optaron por una aventura lineal, más cercana a una experiencia cinematográfica que a la estructura de mundo abierto. Uno de los problemas aparece cuando esa linealidad se combina con escenarios que, en determinados momentos, parecen existir únicamente para llevar al jugador de una pelea a otra, dando como resultado espacios poco o nada aprovechados.
Si hay algo que ‘Marvel’s Wolverine’ entiende desde el principio es que controlar a Logan tiene que ser violento, todo se llena de sangre en cuestión de segundos. El combate es rápido y brutal, con esquivas, habilidades especiales y una barra de furia que permite llevar a Logan a un estado todavía más agresivo de lo habitual.
Pero también aquí aparece una de las principales limitaciones ya que, después de varias horas, el combate puede comenzar a sentirse repetitivo. Aunque existen mejoras y distintas habilidades, no siempre obligan al jugador a cambiar realmente su estrategia.
Experiencia contenida para el jugador
Hay momentos con secuencias que deberían sentirse como grandes escenas de acción jugables. Sin embargo, terminan convirtiéndose en una sucesión de indicaciones en pantalla donde el jugador simplemente tiene que esperar y presionar los botones señalados, haciendo que la experiencia se sienta bastante contenida. Incluso hay ocasiones en las que el juego puede esperar durante varios minutos a que se introduzca el botón indicado, sin que exista una consecuencia por tardar ni la necesidad de repetir la secuencia desde el último punto de control.
Por otro lado, están las escenas en las que la participación del jugador es todavía menor. Algunas secuencias generaron críticas durante los primeros días posteriores al lanzamiento. La más comentada ocurre apenas un par de horas después de comenzar la aventura, durante una secuencia de motocicleta en la que el personaje puede avanzar por sí solo, dejando al jugador con una participación nula en lo que debería ser un momento de acción. Insomniac sabe hacer grandes secuencias jugables; lo demostró varias veces con ‘Spider-Man’ donde si había consecuencias. Aquí, algunas escenas parecen tener más confianza en la cámara y la animación que en el jugador.
No se olvida por completo de la exploración
A lo largo de las misiones hay cajas de materiales, botellas de whisky y las llamadas Puertas de Pesadilla, que funcionan como pequeños desvíos respecto al camino principal y ofrecen recursos, mejoras y desafíos adicionales. No transforman a ‘Marvel’s Wolverine’ en una experiencia abierta, pero sí dan motivos para mirar un poco más allá de la ruta marcada y buscar qué hay en los alrededores. Aunque, como en el resto del juego, le hizo falta ese "punch" extra.
Los trajes disponibles
Incluye distintas versiones del personaje que pueden desbloquearse durante el juego, con diseños rescatados de los cómics, funcionando como un pequeño homenaje a la historia de Logan y ofrece una recompensa adicional para quienes quieran explorar todo lo que tiene disponible la aventura. No todos los diseños tienen el mismo impacto, pero en conjunto es un detalle que suma a la experiencia y demuestra el cuidado puesto en la representación del personaje. Y, claro, también hay garras intercambiables hechas con distintos materiales.
Visualmente, también tiene dos caras
Hay escenarios, personajes y secuencias que lucen realmente bien. Las animaciones de combate son probablemente uno de los puntos más fuertes y la representación física de Wolverine (desde las heridas hasta la regeneración, donde se ve su esqueleto cubierto por vibranium) ayuda muchísimo a construir al personaje.
Pero no todo mantiene el mismo nivel, ya que hay momentos en los que algunos personajes, texturas o elementos del escenario lucen claramente menos trabajados que aquello que está ocurriendo en primer plano. La diferencia puede ser bastante evidente con una escena que puede parecer digna de una superproducción y, minutos después, mostrar detalles que recuerdan que estamos ante un juego con apartados técnicos no aptos de una consola como PlayStation 5.
Una oportunidad que pudo tener más tiempo
‘Marvel’s Wolverine’ es un juego apenas pasable con suficientes elementos para entretener y momentos capaces de recordar por qué Wolverine es uno de los personajes más atractivos de Marvel, pero también suficientes problemas para dejar claro que había espacio para mucho más. Mayor variedad en los combates, escenarios con mayor interacción, secuencias realmente jugables en lugar de momentos que prácticamente se desarrollan solos y un apartado técnico más consistente podrían haber cambiado considerablemente la experiencia.
No es un desastre, hay combates que son divertidos, además cuenta con buenas actuaciones (agradecimos bastante el doblaje al español con Humberto Solórzano siendo nuevamente Logan), momentos narrativos interesantes y escenas que visualmente pueden ser impresionantes.
Después de todo lo que Insomniac había demostrado, esperar un poco más por Logan tampoco habría sido una tragedia. Incluso habría valido la pena esperar otro año si eso hubiera permitido que esas ideas terminaran funcionando. Lo que falta es esa sensación de que el juego está a la altura del personaje y, sobre todo, de lo que el propio estudio nos hizo esperar.
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