Reseña | 'Moana': ¿Es la versión con Dwayne Johnson tan emocionante como la animada?

Escena

Disney estrena el live action de 'Moana', una fiel adaptación del clásico de 2016. Con Dwayne Johnson y Catherine Laga’aia, la cinta de Thomas Kail revive la épica polinesia, aunque se queda como una réplica precisa pero sin alma propia

Alejandro Avila
'Moana' se estrena esta semana
'Moana' se estrena esta semana

Por Alejandro Ávila Peña

A lo largo de los años, Disney se ha erigido como una de las compañías más emblemáticas en la creación de clásicos del séptimo arte. Cada relato animado de la compañía del ratón ha quedado grabado en la memoria colectiva, permitiendo que diversas generaciones sueñen despiertas a través de estas fábulas universales. Desde 'Blancanieves' hasta la reciente 'Encanto', la trayectoria del estudio se ha labrado con historias coloridas, personajes entrañables y un corazón emocional encantador.

En los últimos años, estos clásicos han sido revitalizados en la gran pantalla mediante los populares live action, dotando de sofisticación a relatos míticos como 'Maléfica', 'Mulan' o 'Cruella'. Esta semana llega a las salas de cine la versión interpretada por humanos de 'Moana', el más reciente esfuerzo del estudio por trasladar su magia a un mundo de elementos reales.

El salto de la animación a la acción real

Bajo la dirección del aclamado Thomas Kail, 'Moana' da el paso hacia una versión protagonizada por Catherine Laga’aia como la princesa de Motunui y Dwayne Johnson, quien retoma su papel como el semidiós Maui. La trama se mantiene fiel al clásico de 2016: Moana es una joven polinesia elegida por el océano para devolver el místico corazón de la diosa Te Fiti. Ante la plaga que amenaza su isla, se embarca en un viaje épico para encontrar a Maui, convencerlo de reparar su error y así salvar a su pueblo.

A pesar de la experiencia con la que cuenta el realizador, es de decir que la manera en la que articula y lleva a cabo esta adaptación es algo plana y hasta sin alma; las islas polinesias que hipnotizaron a millones en 2016 tienen en esta nueva versión una impresión de parecer acartonadas, notándose en todo momento que la mayoría de los entornos no son naturales sino que son producto de la pantalla verde que, ejecuta un lamentable CGI que hace preguntar por qué si el estudio es de las compañías más exitosas de la industria, fabrica producciones que parecen de un bajo presupuesto.

Thomas Kail es conocido por tener experiencia en la realización de obras de teatro, demostrando ser un arquitecto preciso a la hora de desarrollar números musicales; esta virtud con la que cuenta el creativo, al menos en esta película, no sale a relucir pues cada una de las emblemáticas canciones de la película se sienten sin chispa y sin esa magia que cautivó a millones hace una década atrás.

Temas como ‘How Far Ill Go’ y ‘Youre Welcome’ carecen de esa magia que los caracterizó en su interpretación animada; cada uno de estos temas, hace 10 años,lograron que las audiencias reunidas sintieran emoción, esperanza y se quedarán conmocionadas por estar ante dos tracks que a día de hoy se erigen como de lo mejor del repertorio de Disney. En el caso de sus nuevas versiones, la magia no parece encontrarse en ninguna de las estrofas; a pesar de ser la misma canción, hay una sensación de vació al ver cada uno de los actos siendo encarnados por personas reales, es como si esa alma que tenían se haya ahogado.

Por más de 10 años, Disney ha optado por tener un modelo de producción orientado a reciclar sus éxitos ya conocidos, apostando por un traslado de la fábula animada a una historia protagonizada por actores reales; esto ha sido criticado en su mayoría pero, ha habido excepciones donde el estudio ha toado decisiones acertadas haciendo que ciertos clásicos tengan un giro por completo en sus adaptaciones; ‘Maléfica’, ‘Cruella’, e incluso ‘La Sirenita’ trataron de dar un ligero cambio a sus historias originales, expandinedo estos mitos animados a través de historias que cautivaron y emocionaron por igual. Cuando Disney toma este tipo de decisiones de llevar sus historias a un nuevo lugar se agradece debido al riesgo que toman pero, cuando solo realizan un traslado de lo animado a lo real sin arriesgar nada es cuando la compaña demuestra que los live action solo son producciones que intentan ganar algo sin riesgo alguno. Es por ello que, con esta versión de ‘Moana’ la magia se pierde al no haber nada nuevo, y tener la sensación de que se está viendo lo mismo pero con una peor ejecución y es que, hasta el diseño de arte de la cinta no favorece en nada al espectáculo visual, pudiendo al menos, haber arriesgado en este apartado para dar una mayor inmersión del relato.

Por muchos años, Disney ha sido esa fábrica de sueños, esa maquinaria de ingenio y creatividad que ha acercado a generaciones enteras con la definición de esperanza y de creer que todo es posible; hace 10 años, las olas de Motunui irrumpieron en las salas de cine entregando un clásico atemporal; desde la animación en los tatuajes de Maui, la manera en la que el mar cobraba vida y el diseños de las criaturas casi hipnóticas, la película sumergió a miles en una historia conmovedora y fascinante, que resaltó por un estupendo trabajo del aclamado Lin-Manuel Mirando, quien explotó los sonidos isleños para esculpir una historia que de manera inmediata se convirtió en un clásico del estudio.

Es por ello que, con esta versión de ‘Moana’, la inventiva artística no está presente porque cada elemento, cada dialogo, cada movimiento e incluso cada fotograma es una sombra del brillo que brotó hace 10 años. Si bien la película dialoga con temas como la soledad, el hecho de sentirse amado y aceptar el destino, al final el mensaje no llega a emocionar debido a que en gran medida se siente más como una simulación que como un verdadero viaje por el océano.

Una réplica exacta sin margen de riesgo

Este live action se presenta como una calca precisa de la versión animada; no inventa nada nuevo, no propone escenas adicionales ni se esfuerza en ofrecer una reinterpretación del relato. La película se siente como una copia exacta que, en su ejecución, no termina de convencer. Al carecer del agregado caricaturesco que potenció a su contraparte, los chistes y los momentos musicales pierden esa fuerza que los hacía especiales.

Efectos visuales y actuaciones que pierden brillo

Las actuaciones de los protagonistas resultan un tanto acartonadas, presentando personajes planos con los que cuesta conectar emocionalmente. Aunque Dwayne Johnson ofrece una interpretación magnética y carismática, su trabajo se ve superado por lo que él mismo logró en la cinta original. Por otro lado, el uso del CGI para los efectos especiales deja que desear; mientras que en la animación el mar parecía una entidad con vida propia, aquí el manejo digital hace que los espacios se perciban, por momentos, vacíos y sin alma.

Una historia emotiva que no logra superar al original

La película funciona porque adapta una fábula inherentemente efectiva y esperanzadora que explora temas como el temor, el enojo y la aceptación de nuestra identidad. No obstante, los números musicales, aunque mantienen coreografías bien armadas, pierden esa chispa onírica y ese brillo de la versión original al trasladarse a un formato más sobrio. En definitiva, 'Moana' es una adaptación precisa que hace honor a su origen y resulta entretenida, pero no aporta nada nuevo a este universo y termina hundida bajo la sombra de las olas de la obra de 2016.

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