En 2024, Realm of Ink llegó a Steam en acceso anticipado y, tras casi dos años de retroalimentación por parte de la comunidad, finalmente recibió su versión 1.0 junto con su estreno en consolas. Desde su anuncio, el título llamó la atención por su estilo visual inspirado en las clásicas pinturas chinas y por una propuesta que inevitablemente recuerda a títulos como Hades, aunque con suficientes ideas propias para destacar dentro del género roguelite.
¿De qué trata Realm of Ink?
La historia nos pone en la piel de la guerrera Carmesí, conocida como Red, quien descubre que su existencia forma parte de una fábula escrita por una entidad superior. A partir de ese momento, la protagonista inicia un viaje para enfrentarse al autor de su propio mundo y romper el ciclo que controla su destino.
Aunque la premisa puede parecer confusa en algunos momentos, funciona como una excusa perfecta para explorar distintos escenarios inspirados en la literatura y el arte tradicional chino. Además, la aventura no la recorreremos solos, ya que estaremos acompañados por Momo, una adorable criatura que no solo sirve de apoyo en combate, sino que también se convierte en una pieza fundamental del gameplay.
Un gameplay con muchísimas posibilidades
Como buen roguelite, el juego apuesta por runs llenas de mejoras, habilidades y combinaciones que modifican por completo la manera de jugar. Cada partida se desarrolla a lo largo de cinco capítulos repletos de enemigos y jefes finales que suelen contar con dos fases, ofreciendo combates bastante intensos y visualmente espectaculares.
Uno de los aspectos más interesantes es la enorme variedad de builds disponibles. Nuestra protagonista cuenta con distintos aspectos y armas, cada uno con ataques y estilos de combate únicos. A esto se suman amuletos, artefactos y habilidades especiales que permiten crear configuraciones muy distintas entre sí.
Aquí es donde entra Momo, probablemente uno de los elementos más originales del juego. Dependiendo de los poderes y artefactos que equipemos, la criatura cambiará tanto de apariencia como de habilidades. Algunas combinaciones permiten crear zonas de daño, lanzar proyectiles de fuego o ejecutar ataques especiales que complementan perfectamente nuestro estilo de juego. Descubrir nuevas sinergias termina siendo una de las partes más entretenidas de la experiencia.
Además, el juego incorpora elementos de progresión permanente típicos del género. Tras cada derrota regresaremos a un palacio central donde podremos desbloquear mejoras, fortalecer a Momo, aumentar estadísticas y acceder a nuevas habilidades para futuras partidas.
Arte y diseño visual que enamoran
Si hay algo que destaca inmediatamente en Realm of Ink es su apartado artístico. Los escenarios parecen pinturas en movimiento, utilizando una estética acuarela que recuerda constantemente a obras tradicionales chinas. Todo luce elegante, colorido y con mucha personalidad.
El diseño de los jefes también merece una mención especial, ya que cada uno posee una identidad visual muy marcada y ataques bastante llamativos. Incluso los personajes secundarios logran quedarse en la memoria, especialmente cierto perrito que aparece durante la aventura y que inevitablemente recuerda a un famoso perro de internet.
Otro detalle interesante es la variedad de estilos jugables que ofrecen los distintos aspectos de Red, obligando al jugador a replantear estrategias constantemente dependiendo del arma y habilidades elegidas.
Las cosas no tan buenas
Aunque el juego resulta bastante divertido, no está libre de problemas. El principal defecto es el desbalance en algunas builds. Existen combinaciones de artefactos y habilidades que pueden romper completamente la dificultad, convirtiendo varias runs en un paseo demasiado sencillo una vez descubres ciertas sinergias poderosas.
También hay pequeños detalles desaprovechados. Por ejemplo, aunque desbloqueamos diferentes aspectos para la protagonista, estos no se reflejan durante los diálogos o escenas narrativas. Puede parecer algo menor, pero termina restándole impacto a la personalización, sobre todo considerando lo bien diseñados que están los distintos atuendos.
A nivel narrativo, la historia tiene ideas interesantes relacionadas con la identidad y la existencia, pero todavía hay momentos donde el desarrollo de personajes podría tener más profundidad y carisma.
Conclusión
Realm of Ink es un roguelite sumamente entretenido que logra enganchar gracias a su combate rápido, su espectacular dirección artística y la enorme cantidad de combinaciones disponibles. Sí, las comparaciones con Hades son inevitables, pero el juego de Leap Studio consigue construir su propia identidad gracias a su inspiración en la mitología y el arte chino.
Aunque el balance de algunas builds puede romper parte del reto y todavía existen aspectos que podrían pulirse más, la experiencia general resulta muy adictiva. Explorar sus distintos finales, experimentar con nuevas configuraciones y descubrir todas las posibilidades de Momo hacen que siempre exista una razón para jugar “una run más”.
Para los fans de los roguelite, definitivamente es una propuesta que vale la pena probar.
Realm of Ink ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X/S, Nintendo Switch y PC, donde finalmente abandona el acceso anticipado con su esperada versión 1.0.
