Por Israel M. Campos Montes
Ciudad de México.- El metal no nace de la alegría; brota de la tragedia y la putrefacción de la realidad. Para Elegía, el nombre no fue una elección al azar, sino una marca de dolor: surgió del luto tras la partida de la madre del “bataco”, un tributo de llanto y amor transformado en distorsión pura.
Desde aquel octubre de 2013 en Chilapa de Álvarez, Guerrero, este cuarteto que ha cambiado de alineación decidió que su destino no sería el rock urbano ni los sonidos clásicos y mucho menos el ska que impera en la zona, sino la senda del metal más extremo.
METRALLA DE SONIDO Y "TIEMPOS DE CAOS"
Integrada por Osmar (voz), Francisco (guitarra), Luis (bajo) y Alejandro (batería), la agrupación comenzó su carnicería sonora aprendiendo "al golpe", forjando su estilo con covers de leyendas como Kreator, Sepultura, Slayer, Sodom, y Transmetal —icónica formación mexicana—.
Sin embargo, el hambre de creación propia los llevó a engendrar en 2022 su primer manifiesto de guerra —álbum de larga duración—: "Tiempos de Caos", un álbum que destila la esencia de un mundo en descomposición.
Su sonido, una amalgama de death y thrash metal, bebe directamente de la crudeza de bandas como Cannibal Corpse, buscando esa densidad sonora que te aplasta los pulmones.
En entrevista con Diario de México, Francisco comentó que no buscan el brillo falso del mainstream; toda vez que su hogar es el underground, ese sitio que Alejandro describe como la única zona de autenticidad que se paga con sudor y sangre, puesto que desde esa trinchera han salido las mejores bandas.
“Siempre hemos sido recíprocos en la escena y con los denominados 'trues' nunca hemos tenido ningún problema. Nos ven como un estilo diferente porque no somos tan sólidos en nuestra base de death thrash”, expresó Francisco.
En cuanto a su vitalidad, refieren que esta radica en mantener sus líricas en un español directo, para que el mensaje llegue sin filtros a las entrañas de quienes los escuchan.
ENTRE FICCIÓN Y REALIDAD SANGRIENTA
Viviendo en una región marcada por la inseguridad y la violencia real, Elegía camina por la cuerda floja. Aunque sus temas pueden rozar la crudeza de lo que se vive en Guerrero, los músicos aclaran que su obra es un reflejo social y ficción, lejos de ser una apología al crimen.
"Es exponer lo que vivimos, pero sin poner tanta sal y pimienta al caldo", mencionó Alejandro, consciente de que el metal es su válvula de escape ante la marginación y el caos circundante.
CON MIRAS A LA EXPANSIÓN DE LA PLAGA
Tras haber profanado escenarios en la Ciudad de México —incluyendo el legendario Tianguis Cultural del Chopo y el Metro Hidalgo—, así como en Chilpancingo, Acapulco y Tlapa, la horda guerrerense no se detiene.
Actualmente preparan un ataque dividido: un split bajo el sello Mexican Steel junto a las bandas guerrerenses Human Disgrace y Boicot. Mientras que su segundo álbum de larga duración promete que será más denso y oscuro que su predecesor.
“Nuestro segundo álbum será con una visión distinta con respecto a nuestro primer trabajo. Ahora traemos una propuesta más cruda y mejor composición, creo que con este nuevo proyecto se verán más nuestros gustos musicales”, sostuvo Alejandro.
Elegía sigue su marcha fúnebre, demostrando que en el underground nacional todavía hay bandas que tocan para "rellenar el alma" y no para venderse al mejor postor.
Si buscas un sonido que te desgarre la piel y te recuerde que la vida es un suspiro entre sombras, el death thrash de estos hijos de Chilapa es tu sentencia de muerte.
IMCM
