Rosa María Bianchi protagoniza una exploración del tiempo y la memoria en "1974"

Escena

El cortometraje se presentó como parte de la Selección Oficial del reciente Festival Internacional de Cine de Morelia

Jonathan Eslui
El joven realizador sonorense José Esteban Pavlovich, "1974", explora los misterios de la memoria y el paso del tiempo a través de la historia de una mujer que regresa a un antiguo hotel
El joven realizador sonorense José Esteban Pavlovich, "1974", explora los misterios de la memoria y el paso del tiempo a través de la historia de una mujer que regresa a un antiguo hotel

El cortometraje del joven realizador sonorense José Esteban Pavlovich, "1974", explora los misterios de la memoria y el paso del tiempo a través de la historia de una mujer que regresa a un antiguo hotel frente al mar, lugar cuyos días de esplendor han quedado atrás. Entre habitaciones desiertas, largos pasillos y una alberca vacía, el relato construye un universo íntimo y enigmático donde los sueños y la realidad parecen confundirse.

Acompañado por la primera actriz Rosa María Bianchi, el cortometraje encuentra en los silencios, las imágenes y los pequeños gestos una forma de aproximarse a las complejidades de la experiencia humana, marcando el reencuentro de la dupla tras haber cruzado miradas por primera vez en el marco del mismo festival hace cuatro años.

Para la actriz de trayectoria consolidada, trabajar bajo la dirección de realizadores jóvenes no forma parte de una simple cuota de colaboración, sino de una necesidad profesional por mantenerse vigente e indagar en nuevas formas de contar historias: "A mí me gusta dejarme sorprender con una mirada que yo no tenía, en los cortometrajes quise escarbar otro poco bajo otra mirada y ver qué le interesa a un joven sobre estos temas me da la posibilidad de experimentarme una vez más, los maestros con los que tomo cursos son jóvenes y tienen otra mirada que me renueva y me vuela la cabeza, me hace cuestionarme qué estoy haciendo y me impulsa a hacer otra cosa".

Por su parte, el director explicó que no concibió la historia pensando explícitamente en el rostro que la encabezaría, pero sabía que requería de una intérprete con la capacidad de habitar emociones de alta complejidad: "Cuando escribo no me gusta pensar en un actor en particular, me gusta ir descubriendo al personaje tras la escritura, lo que sí tenía claro es que necesitaba a una actriz que pudiera llevar la complejidad de esta historia y hay pocas actrices que lo pueden hacer como Rosa María".

Finalmente, el cineasta compartió que el rodaje fue un proceso de mutuo respeto y construcción colectiva, celebrando junto a su protagonista el cierre de un ciclo que comenzó en el mismo espacio. "Cada acción del personaje la cuestionábamos juntos para acercarnos a su verdad, fue un trabajo de mucho entendimiento y afortunadamente fuimos encontrando puntos en común todo el tiempo", finalizó.

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