Solo 21.4% de los jugadores en Latinoamérica tiene VR: el alto costo sigue frenando a la realidad virtual

Escena

La realidad virtual sigue creciendo en popularidad, pero los altos precios y las malas primeras experiencias continúan alejando a muchos jugadores en la región.

Ernesto Becerra
Realidad virtual | foto de SHVETS production
Realidad virtual | foto de SHVETS production

La realidad virtual lleva años prometiendo convertirse en el futuro de los videojuegos, pero en Latinoamérica todavía parece más un lujo tecnológico que una experiencia accesible para todos. Aunque cada vez más jugadores conocen esta tecnología, pocos realmente tienen un visor en casa y todavía menos la usan constantemente.

Recientemente tuvimos la oportunidad de hacer una serie de preguntas con la PGB, una de las organizaciones más importantes de Brasil y Latinoamérica dedicada a recopilar estadísticas y hábitos de los videojugadores de la región. Entre las preguntas realizadas, surgió una que seguramente muchos usuarios se hacen: ¿qué tan presente está realmente la realidad virtual en América Latina?

De acuerdo con los datos compartidos por la organización, el 80.3% de los jugadores latinoamericanos conoce la tecnología VR, pero únicamente el 21.4% posee un visor de realidad virtual. Aunque la cifra demuestra que existe interés, también confirma que sigue siendo un mercado de nicho y que el crecimiento se ha mantenido prácticamente estancado durante los últimos años.

Parte del problema parece bastante claro: el precio de entrada sigue siendo demasiado elevado para gran parte del público. Actualmente, dispositivos como el PlayStation VR2 rondan los 399 dólares, sin contar el costo adicional de necesitar una consola PlayStation 5. Por otro lado, alternativas más accesibles como los Meta Quest funcionan de manera independiente, pero aun así representan una inversión considerable, con precios que van desde los 199 dólares en modelos antiguos hasta más de 649 dólares en versiones recientes como el Meta Quest 3.

Sin embargo, el precio no es el único obstáculo. También existe un importante escepticismo alrededor de la realidad virtual. Muchas personas sienten curiosidad por probarla, pero sus primeras experiencias suelen incluir juegos intensos con movimientos bruscos, mareos o incluso sustos inesperados que terminan alejando a nuevos usuarios.

No es raro escuchar historias de personas que abandonan la VR después de sentirse incómodas durante sus primeras sesiones. La realidad virtual exige una adaptación física y mental que no todos logran de inmediato, especialmente cuando los primeros juegos probados son experiencias demasiado agresivas para principiantes.

Por eso, varios jugadores veteranos recomiendan empezar con títulos más relajados y amigables. Juegos como Beat Saber, Walkabout Mini Golf o experiencias recientes como Little Nightmares VR permiten disfrutar la inmersión sin necesidad de movimientos extremos. Incluso algunos pueden jugarse completamente sentados, haciendo mucho más sencillo acostumbrarse al entorno virtual.

La clave parece estar en ofrecer experiencias accesibles y cómodas antes de llevar al jugador a propuestas más complejas. Después de todo, el verdadero atractivo de la VR no está solamente en “moverse”, sino en la sensación de presencia que logra generar.

Y si hablamos de experiencias capaces de demostrar el potencial de esta tecnología, es imposible no mencionar a Half-Life: Alyx. Para muchos usuarios, sigue siendo el máximo referente de la realidad virtual moderna gracias a su nivel de interacción, físicas y ambientación. Ver videos del juego no se compara con vivirlo directamente dentro del visor, y justamente ahí es donde la VR demuestra por qué sigue fascinando a quienes la prueban.

Aun así, la pregunta sigue en el aire: ¿puede la realidad virtual crecer realmente en Latinoamérica mientras siga siendo tan costosa? Por ahora, todo apunta a que el interés existe, pero el acceso continúa siendo el principal enemigo de una tecnología que todavía espera encontrar su lugar definitivo en la región.

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