La reciente nominación de Manuel García a los premios Latin Grammy 2026 representa el rescate vibrante de un clásico inolvidable que Víctor Jara escribió desde la más pura ternura. Su profunda reinterpretación de "Deja la vida volar" es mucho más que un reconocimiento de la industria discográfica. Se trata de un triunfo colectivo que tiende un puente irrompible entre generaciones y demuestra que el arte con causa resiste cualquier intento de borrado histórico.
Los acordes de esta nueva versión adquieren una textura única bajo la producción de Tomás Videla y el talento de músicos como Fernando Milagros y Juan Pablo Villanueva. Escucharla por primera vez es una experiencia que eriza la piel: hay en sus arreglos una flauta profunda y melancólica que se entrelaza con una voz tan dulce que cala hasta los huesos y estruja el corazón, arropando los versos con una instrumentación tan delicada que se siente como el abrazo de un viejo amigo.
Hoy, esta joya musical ambienta La casa de los espíritus, la nueva gran apuesta de Amazon Prime basada en la aclamada novela de Isabel Allende, sobrina del derrocado presidente socialista Salvador Allende. La producción audiovisual retrata con crudeza, a través de la saga de la familia Trueba, las profundas tensiones de clase, los oscuros pactos del poder y el feroz sabotaje de la oligarquía que desembocaron en el golpe de Estado de 1973. Que los versos del cantautor atraviesen esta historia funciona como un acto de estricta justicia poética: su propia biografía, sus convicciones y su final encarnan el espíritu revolucionario y la herida abierta que terminó por fracturar al país andino.
La ternura como el mayor acto de rebeldía
Víctor Jara nunca fue una figura de bronce, ni un intelectual de escritorio, ni un mero repetidor de consignas. Su genialidad histórica radicó en transformar la dureza de la marginación en poesía cotidiana, convirtiendo su guitarra en una herramienta indispensable para devolverle la dignidad a los oprimidos. Como pilar fundamental de la Nueva Canción Chilena y militante inquebrantable del proyecto popular de Salvador Allende, bajó la cultura de los escenarios elitistas a la tierra de los desposeídos.
Con una empatía inagotable, relató las historias de aquellos que para el sistema simplemente no existían ni importaban como seres humanos. Retrató al campesino que abría surcos bajo un sol inclemente; visibilizó la enorme fragilidad de la niñez marginada cantándole al pequeño Luchín mientras este jugaba con sus manitos moradas por el frío; y celebró la profunda belleza del amor obrero frente a las puertas de una fábrica. Él amó entrañablemente a su pueblo y, a cambio, le otorgó una voz monumental a aquellos que la élite y la derecha siempre intentaron aplastar.
Los días de tortura
Ese nivel de influencia y ese amor incondicional por la clase trabajadora sellaron su condena. El 11 de septiembre de 1973, un violento golpe cívico-militar, respaldado por la burguesía nacional y el intervencionismo de Washington, quebró la democracia chilena, el mismo día en que el presidente Salvador Allende perdía la vida defendiendo el mandato popular bajo el bombardeo al Palacio de La Moneda.
La cacería fascista comenzó de inmediato. Al día siguiente, el 12 de septiembre, los soldados detuvieron a Víctor en la Universidad Técnica del Estado y lo trasladaron al Estadio Chile, un centro de detención masiva que hoy lleva su nombre como un acto de terca memoria.
Allí, el terrorismo de Estado operó con toda su maquinaria de brutalidad. Los militares lo reconocieron, lo aislaron y lo torturaron con saña durante días. En un acto de crueldad estrictamente simbólica, le destrozaron las manos a golpes como un castigo deliberado, sabiendo que con esos mismos dedos había tocado los acordes que encendieron la conciencia de todo un pueblo. Finalmente, el 16 de septiembre de 1973, lo acribillaron con 44 balazos.
El descanso al lado de su compañera
Su compañera de vida, Joan Jara, logró la inmensa proeza de rescatar su cuerpo de la morgue para darle sepultura en un modesto nicho popular del Cementerio General de Santiago. Durante décadas, Joan se convirtió en un pilar incansable en la exigencia de justicia, luchando sin tregua por todas las víctimas de la dictadura. Tras su fallecimiento a finales de 2023, la historia cerró un círculo de amor y resistencia: los restos de Joan fueron sepultados justo al lado de él. De esa manera, acompañados en la misma tierra de la clase obrera, Víctor quedó descansando para siempre rodeado de esos mismos trabajadores y pobladores a los que dedicó su vida.
El negacionismo oficial frente a la memoria viva
Justo en este mes de septiembre, al conmemorarse cincuenta y tres años de aquellos crímenes de lesa humanidad, el rescate de su memoria resulta más urgente que nunca. Hoy, no solo Chile y América Latina, sino el mundo entero, enfrentan una feroz embestida de discursos de extrema derecha que buscan reescribir la historia a su conveniencia. El actual presidente chileno, José Antonio Kast, ha promovido desde el Ejecutivo una postura abiertamente negacionista, exigiéndole a la sociedad "seguir adelante" y omitiendo de manera deliberada cualquier conmemoración oficial en este aniversario.
El contraste en las calles fue abismal. Mientras el actual gobierno imponía el silencio institucional y cerraba las puertas de La Moneda, el expresidente Gabriel Boric acudió este año al Cementerio General. Boric se sumó a la tradicional y multitudinaria marcha conmemorativa de septiembre, caminando junto a las organizaciones sociales y las agrupaciones de familiares para exigir justicia por los desaparecidos, los torturados y los asesinados.
Exigir amnesia oficial, como lo intenta la actual administración, no es un llamado a la reconciliación, sino una estrategia política calculada para relativizar los crímenes y proteger a los perpetradores de la dictadura.
El legado de Víctor Jara resuena en los premios Grammy
El legado de la canción de protesta latinoamericana no caduca, no se rinde ni se olvida. Mientras la reinterpretación de "Deja la vida volar" se consolida en las plataformas globales, Manuel García asume la responsabilidad de llevar el canto comprometido a nuevos horizontes.
"La voz de Víctor, hoy presente más que nunca, no fue acallada por la oscuridad de la dictadura que algunos todavía insólitamente defienden", señaló Manuel García en un video publicado en su cuenta de Instagram.
Las raíces en la patria grande
Impulsado por esa convicción de mantener viva la memoria, el próximo domingo 29 de noviembre de 2026 el músico cruzará el continente para presentarse en el histórico Teatro de la Ciudad Esperanza Iris en México, rindiendo homenaje a la obra de Silvio Rodríguez, otro pilar insustituible de la cultura de izquierda.
Esta conexión cultural demuestra que las raíces sembradas en Chile siguen floreciendo a lo largo de toda la patria grande. A 53 años de su asesinato, sus acordes siguen volando libres, demostrando que a quienes intentan sepultar en el olvido, en realidad, los están sembrando. Es en esa cosecha de dignidad donde la presencia de la obra de Víctor Jara en los próximos premios Grammy confirma que el arte popular jamás podrá ser silenciado. Porque, tal como cantaba Víctor: "La estrella de la esperanza continuará siendo nuestra".
Añadir Diario De México como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
