Tras nueve años de silencio, Yokozuna, proyecto conformado por los hermanos José Antonio y Arturo Tranquilino, volverá a los escenarios por una noche para reencontrarse con sus seguidores y demostrar que la potencia de su propuesta permanece intacta. El concierto se realizará el próximo 15 de agosto en Fuck Off Room y, aunque la reunión originalmente no tenía grandes pretensiones, terminó creciendo gracias a la respuesta del público: “Cuando se nos ocurrió hacer este show, jamás nos imaginamos que iba a tener tal respuesta. Lo veíamos mucho como una convivencia casi, casi. No lo veíamos más allá de 50 amigos, a lo mejor, como una fiesta. Realmente no queríamos hacer esto como algo tan público y ahora que lo anunciamos y empezó a jalar y vimos toda esta respuesta, pues la verdad es que se siente el amor y estamos muy contentos”, compartieron en entrevista con DIARIO DE MÉXICO.
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El éxito ya no se mide igual
Uno de los principales cambios que han encontrado durante su ausencia tiene que ver con la manera en que la industria identifica a los proyectos capaces de sostener un escenario. Para Yokozuna, antes existía una curaduría más cercana a las escenas independientes, donde promotores y representantes podían descubrir a una banda directamente en un foro: “Antes había una curaduría, había personas que trabajaban para las grandes empresas de entretenimiento y se iban a meter a Piraña y a La Alicia, y se iban a meter a las fiestas de casas, y entonces veían el show completo y decían: ‘Es que estos sí pueden aguantar un escenario chido, estos sí pueden aguantar un horario difícil, estos pueden aguantar un público que de la nada, y por estarlos escuchando de lejos, se echa a correr y te llena en cinco minutos el escenario con diez mil personas’”.
Ahora, consideran, buena parte de esa evaluación se trasladó a los números digitales: “El problema es que mucho está viéndose a través del número de likes, de seguidores, de las veces que le ponen play a tu canción. Nos hemos dado cuenta que hay hasta granjas de followers y bots, es horrible. Es muy triste ver cómo es el enfoque a nivel industrial”. Pese a esto, reconocen el crecimiento y unión de la escena: “Antes existían como muchos moldes por parte de la industria de que tú eres, suenas así, tienes que ser esto y tienes que tocar con tal y tienes que conocer a tal y todo eso. Y ahorita estamos viendo una formación muy natural de las escenas”.
Veinte años después, el EP sigue sonando
El regreso de Yokozuna coincide con el vigésimo aniversario de su primer EP, material que hace poco más de un año fue colocado en plataformas digitales a petición de los propios seguidores. Sin campaña de promoción ni respaldo de una disquera, el lanzamiento comenzó a encontrar una nueva audiencia: “Me he dado cuenta de que muchas personas me dicen: ‘Es que acaban de sacar un EP’ y es como de: ‘Ok...’ O sea, me llama la atención porque quiere decir que sí suena ahorita, muy contemporáneo”, explicaron.
La recepción resulta todavía más significativa recordando que, cuando fue publicado en 2006, el EP recibió críticas relacionadas con su producción y mezcla. Dos décadas después, aquello que en su momento pudo considerarse un defecto encaja con una sensibilidad contemporánea, apostando por lo crudo, lo orgánico y lo imperfecto: “Obviamente sí se notaba una diferencia con lo que hacían grandes disqueras, pero ahora parece ser que el sonido del garage y del rock va más por esa tendencia de sacar algo más crudo, más puro, más tropezado, más orgánico, que era justo lo que nosotros queríamos llegar con el sonido de ese disco”.
Nada es para siempre
A pesar de que el regreso podría aprovecharse fácilmente desde la nostalgia, Yokozuna decidió no construir su presentación alrededor de ella: “Compartimos la misma educación y dentro de ello siempre se nos quedó muy marcado: ‘Nunca sean estas personas que viven en la nostalgia’, nos lo decía nuestra madre. Creo que la nostalgia es como ir en la carretera y pararte tantito en una gasolinera, ir al baño, comprarte un sándwich, y a lo mejor sentarte ahí cinco, quince minutos, otra vez agarras el coche y agarras tu camino”. La reunión, entonces, representa precisamente esa parada: recordar, encontrarse con amigos y volver a tocar canciones que forman parte de su historia, pero sin pretender quedarse ahí: “La vida tiene una manera muy interesante de hacerte saber que nada es para siempre, ¿sabes? Todo se transforma todo el tiempo. Entonces, hay que estar conscientes de eso y disfrutar las cosas cuando las tenemos. Y ahorita es ese momento donde vamos a disfrutar lo que tenemos ahora”.
El mismo caos
La presentación del 15 de agosto contará con la participación de Attention Whores, proyecto que, desde la perspectiva de Yokozuna, representa justamente la diversidad que actualmente caracteriza a las escenas independientes: “Creo que ni siquiera tienen guitarras ni baterías… Es justo máquinas, ruido, cosas culturales, letras muy oscuras, beats muy ruidosos, pero al mismo tiempo que puedes echarle slam”.
Después de dos décadas de trayectoria, la banda asegura haber perfeccionado aquella energía que la caracterizó desde sus primeros años con su rock ruidoso, accidentado y abierto a la improvisación: “Después de 20 años pudimos perfeccionar esa sensación de hacer ese rock ruidoso, accidentado, que no sabías qué iba a pasar, que iba a haber unos momentos de improvisación muy atascados. Con estos ensayos y todo el show que hemos estado preparando se siente como ese Yokozuna del mero principio, pero ya maduro, fuerte y con algunas canas”.
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