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Arabia Saudita.- A veces la diferencia de creencias puede ser un móvil para cometer crímenes de odio como ocurrió en Arabia Saudita, un taxista degolló a un pequeño de seis años por tener diferentes creencias, pues provenía de una familia “chií”.

De acuerdo con la información, el suceso ocurrió en enero pasado cuando una madre abordó un taxi con su hijo llamado Zakariya Bader al-Jabir, para visitar la ciudad sagrada de Medina; en el momento que subieron la vehículo, la mujer saludó en voz alta al gran profeta del Islam, Muhammad, quien es muy preciado entre los chiíes.

Sin embargo, este suceso frustró al conductor, quien se paró en seco y pidió que bajaran del auto; pero no conforme con ello, arrastró al pequeño por la camisa, tronó una botella de vidrio y le desgarró la garganta al menor para después apuñalarlo en repetidas ocasiones.

La madre trató de detener el ataque, pero fue en vano, pues el menor perdió la vida frente a los ojos de su progenitora.

Otra versión apunta a que el chofer le cuestionó por la religión que profesaban y tras obtener la respuesta, enloqueció y cometió el asesinato.

Al respecto, el Observatorio Chií de Derechos, con sede en Washington, denunció que hay una falta de protección para la comunidad chií, la cual recibe constantes ataques por parte de los Al Saud; además, de que muchos están en prisión.

“No hubo intervenciones de nadie, ni respuestas por parte de las autoridades hasta el momento”, señaló el organismo.

Por otro lado, la organización Shia Rights Watch, indicó que el menor fue asesinado en un acto de violencia sectaria, por lo que pidió que el caso se esclarezca lo antes posible.

“La población sigue sufriendo debido a la falta de compromiso internacional para poner fin a tales violaciones. La decapitación de un niño pequeño de esta manera debe abordarse lo antes posible”, sentenció.

Discriminación a minoría chií

La minoría musulmana chií es discriminada por su fe, lo que a menudo los convierte en objetivos de agresiones, mala aplicación de la justicia –encarcelamientos, pena de muerte y mala defensa-, así como falta de protección a sus derechos humanos.

Lo anterior provoca que muchos quieran manifestarse, pero ello también los pone en riesgo y gran parte de ellos, terminan encarcelados o son ejecutados.

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