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Por María Fernanda Delgado Ortega

Las películas mexicanas del siglo XX tienen mucho que ofrecernos y las obras de este extraordinario director son referente en lo que al Cine de la Época de Oro se refiere. Esta es una compilación de grandes títulos de Emilio "El Indio" Fernández (1904-1986) que no puedes perderte en el mes patrio que está por iniciar. 

Salón México: (1948)  

Una obra notable, tomando en cuenta que la mayoría de las cintas de Fernández se encuentran en la categoría de “Indigenismo”, por lo que es un giro refrescante entre los trabajos del autor. Danzón y gánsters, son los foquitos de colores del Salón México lo único que ilumina las esperanzas de Mercedes, una joven que lleva una doble vida por que tiene que sacar adelante a su hermana menor, y que es sacudida por los embates de la vida hasta llevarla al límite.  

 

Las Abandonadas: (1944) 

Es aquí donde comienza la aparición de la emblemática pareja Del Río-Armendáriz con una deslumbrante cinta de drama. Margarita, una bella joven de un pueblo costero se casa en secreto con un hombre fuereño, pero al llegar a casa de su padre se encuentra con una dama que le dice que es la legítima esposa de aquel hombre, y que no es la primera vez que comete esa bajeza. La chica queda marcada y debe huir, por lo que llega a la capital y la vida la lleva a la vida nocturna.  

 

Flor Silvestre: (1943) 

Está por demás elogiar la fotografía, resulta sublime el trabajo de Gabriel Figueroa, en esta que fue una de sus primeras participaciones con el director. Esta cinta se encuentra ambientada durante la revolución, en la que el hijo de unos hacendados se casa de una joven campesina, y logra que lo deshereden por ese motivo. La pareja vive feliz, hasta que la joven es secuestrada por unos asaltantes de caminos y él debe ir solo a enfrentarlos. 

 

Maclovia: (1948) 

En esta ocasión es María Félix quien engalana la pantalla y hace dupla con Pedro Armendáriz, pareja que estaría igualmente presente en la filmografía del director. Nos relata la historia de Maclovia, pero también de la vida del indígena, que lleva en su espalda el peso de los dogmas y valores morales exportados del viejo mundo, como el feudalismo y la religión, así como las diferencias sociales; que en este caso una vez más se interponen al amor de dos personas que harán lo impensable para estar juntas. 

 

Bugambilia: (1945) 

Amor y muerte marcan esta hermosa historia con escenarios espectaculares y un conmovedor retrato de la temática preferida del director (los amores imposibles). Viene este relato, que nos muestra a una bellísima señorita de Guanajuato, que entre todos sus pretendientes elige al más humilde, y sufre para cambiar la negativa de su padre a su relación, trayendo una serie de tragedias sobre ella y quienes la rodean.  

 

Enamorada: (1946) 

Esta cinta nos regala una de las secuencias más bellas y memorables del cine mexicano (cuando Beatriz se haya en su habitación, teniendo una disputa interior sobre a quien elegir, a su prometido o al general). Un pueblo es sitiado por un batallón del ejército revolucionario, haciendo justicia y despojando a los ricos, pero cuándo es el turno de Don Carlos Peñafiel, su hija Beatriz encara al mismísimo general, dejando a este prendado de su belleza y carácter. Se vuelve una lucha de poderes, ya que ella se esfuerza por humillarlo a pesar de lo que siente, y él insiste, hasta que descubre que ya está prometida. 

 

Río Escondido: (1948) 

Uno de los trabajos icónicos a lo tocante a fotografía en el cine mexicano y entre la obra de Gabriel Figueroa. En esta cinta, colmada de un profundo mensaje patriótico nos muestran a Rosaura, una maestra que es enviada a una comunidad rural para alfabetizar a los niños, pero que al llegar se encuentra con el régimen de terror de un cacique, y una epidemia que está acabando con todo. Ella sola tendrá que enfrentarse a las injusticias y tal vez hasta al destino, para cumplir su misión. 

 

María Candelaria o Xochimilco: (1944) 

Como era costumbre, esta cinta fue multipremiada a nivel internacional, y es uno de los grandes clásicos del cine mexicano. Haciendo un exquisito despliegue de virtuosismo visual, llega a nosotros esta (si se puede llamar así) dulce tragedia, donde una mujer sola, y marcada desde su nacimiento con el oprobio de su origen busca poder casarse con el hombre que ama, a pesar de que todos hacen lo imposible para separarlos. Su belleza es su desgracia, pues un pintor la elige como su modelo, sin imaginar la desgracia que traerá sobre ella.   

 

La Perla: (1947) 

Sería posible decir que esta es la obra maestra del director. Título basado en la nóvela homónima de John Steinbeck, lleva a su más alto grado de maestría a Emilio Fernández y Gabriel Figueroa. En un pueblo de pescadores, un hombre se sumerge desesperado para encontrar una almeja que vender a finde llevar a su pequeño enfermo al doctor. Su suerte parece sonreír cuando encuentra una perla de mayor tamaño que cualquiera que hayan visto antes; pero la ambición y la maldad de quienes les rodean le quitarán mucho más de lo que vale la joya. 

 

Esta breve selección es un pequeño tributo a este extraordinario creador, pero cabe resaltar que su obra es bastante amplia y sus películas cuentan con un estilo único y especial, hacen absolutamente recomendables cada una de ellas. 

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