Por Carlos Meraz

Tras escuchar a Lucho Pai sólo hay dos reacciones: Lo amas o lo odias. Su oferta de un reguetón empático e incluyente, con un discurso diametralmente ajeno a la recurrente lírica estereotípica machista y la cosificación de la mujer en el sonido mainstream, le ha creado por igual una legión de fieles simpatizantes que de reacios detractores. Puede gustar o no su estilo, que el músico chileno denomina neo guachaca, pero, eso sí, no resulta indiferente.

La lúdica y hasta feminista concepción del denostado género caribeño —creada por Benjamín Verdugo, mejor conocido como Lucho Pai— no está exenta de la carga sexual inherente al candente ritmo sincopado del reguetón, pero en su eclecticismo suma otras corrientes musicales a su ambiciosa y reivindicadora propuesta, como se aprecia en su más reciente sencillo Los tontos se aburren.

“Mi mamá me decía: ‘Sólo los tontos se aburren’, y se me quedó grabado. En esta cuarentena hay gente reinventándose y que explora sin miedo a equivocarse. Un llamado a la búsqueda personal introspectiva y a recuperar esa parte lúdica. Es una reflexión de qué hacemos con nuestro tiempo libre”, precisó.

EL ALMUERZO DESNUDO 

A 17 años de que el mediático fotógrafo Spencer Tunick desnudara a Santiago, la capital chilena, Lucho Pai recuperó su esencia y se desvistió, una mañana de junio de 2019, junto con un centenar de personas que convocó alrededor de la Plaza Italia para ser captados por la lente de Rod Hoffmann, en una placa que es parte promocional de su actual single.

“No tiene que ver con el erotismo sino es presentarse sin maquillaje. Es aceptar y abrazar lo que eres, con tus defectos, tus estrías, es relacionarse con otros desde la imperfección. Creo que es un mensaje potente en estos tiempos plásticos. 

“También hay otra imagen mía desnudo, pero en un clavado sobre el WC. Es sarcástica y por eso viene con la leyenda: ‘Esta imagen no tiene sentido y el mundo tampoco’”, advirtió.

EL REGUETÓN NO TIENE LA CULPA

Así como en 1984, el rockero español Miguel Ríos cantaba El rock no tiene la culpa, Lucho Pai defiende al género en que se le clasifica por su rítmica, aunque su propuesta también integra otros elementos del trap, el folclor andino, el ragga, la música electrónica y hasta algo de rock.

A sus 32 años, el músico chileno es un apasionado del ritmo dembow del reguetón, pero a la vez es un ferviente crítico de sus letras típicas que degradan a las mujeres, además de violentarlas física y psicológicamente.

“El reguetón no le pertenece a Daddy Yankee ni a Maluma, viene incluso mucho tiempo antes de El General. Es un ritmo que posee la cualidad de incitarte al baile de manera inconsciente. Pero no comulgo que su discurso sea sexualmente obvio y dirigido a un sólo sexo, ni que promueva cuerpos de estereotipos publicitarios.

“No sé si soy un exponente de un reguetón empático o consciente. Antes en la música, como en la vida, todo era blanco o negro; hoy es distinto hay más contrastes, más opciones y apertura. Sin embargo seguimos siendo prejuiciosos y todo lo categorizamos”, sentenció.

Dentro de dos meses lanzará su siguiente tema promocional, titulado El príncipe del cuento, sobre los arquetipos masculinos impuestos en la sociedad.

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