Por Óscar Reyes
Ciudad de México.- ‘Hueso’ tuvo la misma suerte que cientos de perros que son abandonados por los peregrinos el 12 de diciembre; sin embargo, Javier Sotomayor Hernández lo sacó de las calles y aunque le ha costado adaptarse al programa, es uno de los perros con más actitudes.
“’Hueso’ viene a ser un perrito guadalupano que vienen con los peregrinos o se incorporan con ellos en el camino hasta la Basílica. Al terminar la peregrinación, se van y los dejan abandonados, por lo que son sacrificados por las autoridades, al parecer de manera cruel”, sostuvo.
Sotomayor Hernández narró que desde 1979 trabaja como voluntario de la Cruz Roja en 2010, por lo que ‘Hueso’ llegó al puesto de socorro en 2011, un año después ambos ingresaron a la Unidad Canina de Búsqueda y Rescate de la UNAM.
“Se le ha capacitado para la búsqueda de personas vivas en estructuras colapsadas y en la búsqueda de cadáveres; ha participado en varios eventos como en el sismo de hace dos años, en búsquedas rurales y como perro de asistencia en un asilo de ancianos”, explicó.
Sotomayor Hernández detalló que por ser un animal recatado no se sabe con quién convivió y qué antecedentes tiene.
“Convivios todo el tiempo en la casa, no nada más los entrenamientos; vamos a caminar diario al parque, convive conmigo todo el tiempo”, sostuvo.
Conoce la historia de Jade, la pastor alemán que llegó a la UNAM
Con cinco años y medio, ‘Jade’, una pastor alemán de pelaje negro entrena todos los sábados en la Unidad Canina de Búsqueda y Rescate de la UNAM junto con su dueña Valeria Terrones Martínez, quien es parte del equipo desde hace desde hace cuatro años.
“’Jade’ entró a la unidad al año y medio, que fue cuando me enteré del programa a través de un entrenador de obediencia. Quería que Jade fuera un perro de trabajo y que las dos pudiéramos hacer algo ayudando a la gente, así que me puse a investigar sobre las opciones que pudieran ver para un perro y me intereso muchísimo el recate”, afirmó Terrones Martínez.
Reconoce que la actitud en el dueño del animal es fundamental, sobre todo porque se entra a un proceso de conocer al perro y a uno mismo.
“Somos voluntarios, aquí no nos pagan, venimos a dar el corazón, aquí vienes a sacar la parte humilde de un ser humano y también a partir sin preguntar qué voy a obtener a cambio”, sostuvo.
Entre los retos, Terrones Martínez, destacó que es indispensable querer formar parte de una comunidad y estar abierto al conocimiento sobre las técnicas y estrategias para laborar de la mejor forma con el perro.
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