Largos transbordes complican movilidad de personas

Por Óscar Reyes 

Además de su medio de transporte, el Metro es el lugar de trabajo de Guillermo Mendoza Vega, quien con su acordeón viaja por la Línea 5 para transbordar en la estación La Raza con dirección a Ciudad Universitaria.
El trayecto resulta un problema, pues tiene dificultades para caminar, además de tener limitación visual, lo que resulta un martirio al momento de pasar de una estación a otra.


“Soy músico, yo siempre utilizó este trasborde, trabajo en los vagones del Metro y utilizar sillas de ruedas me cae bien, a la medida, porque ando malo de mis pies, tengo varices y son ulcerosas, por eso se me están haciendo heridas”, cuenta el señor de 73 años a Diario de México.


Él es uno de los beneficiarios del programa “Ven conmigo”, el cual ayuda a trasladarse a las personas mayores de edad o con discapacidad motriz por los 600 metros de la estación La Raza, que equivale a casi dos pistas de atletismo.


El programa está encabezado por la asociación civil Adopta una Causa, en apoyo con becarios del Instituto de la Juventud (Injuve) y Ola Naranja. Han beneficiado a 85 mil personas, así lo dio a conocer su director Gustavo García Arroyo, quien comenzó con dos sillas de ruedas en agosto de 2015.


“Las 60 sillas de ruedas nos las donó el Club Rotario de la Ciudad de México y ya teníamos las otras dos, pero nada más utilizamos 24 porque nos hacen falta manos que nos apoyen”, relató. También dijo que al día participan alrededor de 18 jóvenes del Injuve, quienes se dividen en tres turnos en un lapso de 10:30 de la mañana a 5 de la tarde de lunes a sábado.


“Estamos en cinco estaciones: La Raza, Salto del Agua, Bellas Artes, Ermita y Atlalilco; en promedio ayudamos a 40 personas, a la semana se traduce en 200 a 250 por estación y en total cuatro mil 800 beneficiarios”, explicó García Arroyo, quien detalló que los números varían según la asistencia de los voluntarios.


Orígenes de “Ven conmigo”
García Arroyo indicó que el proyecto nació al observar la necesidad de algunas personas con discapacidad motriz y adultos mayores, así como la falta de estructura del Sistema de Transporte Colectivo (STC) para satisfacer las demandas.


“Nos costó un año convencer a las autoridades que nos dieran la oportunidad de iniciar este proyecto”, sostuvo, ya que en realidad la idea comenzó en 2014, pero fue hasta agosto del siguiente año que inició el programa piloto con las dos sillas.


En ese sentido, también explicó que tuvo algunas trabas por parte de exfuncionarios del SCT, ya que la administración de Joel Ortega ignoró las necesidades de los usuarios como una cabina para guardar las sillas de ruedas, pues en La Raza se utiliza una bodega, misma que usan los comerciantes para guardar su mercancía, mientras que en Bellas Artes se encadenan a los torniquetes.


Pese a las deficiencias para apoyar a “Ven conmigo”, el Metro no han implementado medidas o áreas exclusivas.


“Nosotros damos las instalaciones y las sillas de ruedas las conseguimos con los rotarios, con Rotory. Tenemos cerca de 60  y con esas hemos venido apoyando. El que da los recursos a través de su presupuesto es el Injuve”, afirmó Jorge Gaviño, director General del STC.


En cuanto a los planes futuros, el programa busca ampliarse en las estaciones Instituto del Petróleo y Candelaria, así como San Lázaro, la cual planean arranque en abril. 

 

Síguemos en Google News