A dos meses del arranque del Mundial de Fútbol 2026, los trabajos de infraestructura en la Ciudad de México comienzan a reflejar su impacto en zonas como la Calzada de Tlalpan, donde vecinos reportan vibraciones, daños estructurales, polvo constante y ruido excesivo.
En esta vialidad, una de las principales conexiones hacia el Estadio Azteca, el Gobierno capitalino desarrolla un proyecto que incluye un parque elevado y la ciclovía denominada “La Gran Tenochtitlán”, con una extensión de aproximadamente 30 kilómetros.
Sin embargo, para quienes habitan o trabajan en la zona, las obras han modificado de manera significativa su vida cotidiana. Algunos vecinos señalan que las perforaciones y maquinaria pesada provocan vibraciones perceptibles al interior de viviendas y negocios, mientras que el polvo y el ruido se mantienen durante gran parte del día.
De acuerdo con testimonios recabados en la zona, incluso se han registrado daños en inmuebles, como el colapso parcial de techos, además de fallas en servicios como electricidad y problemas derivados de encharcamientos.
A estas condiciones se suman cierres viales y afectaciones al comercio local, lo que ha reducido la afluencia de clientes en algunos establecimientos. Comerciantes y residentes también han señalado la persistencia de problemas previos, como baches y acumulación de agua, que consideran no han sido atendidos con la misma prioridad.
Otra de las inquietudes recurrentes es la falta de información clara sobre los alcances de las obras, así como la ausencia de consultas previas con la comunidad. Vecinos expresan dudas sobre si los trabajos concluirán a tiempo y si contarán con la calidad necesaria, particularmente en una ciudad con antecedentes de suelos inestables y actividad sísmica.
La preocupación se incrementó tras el colapso de un edificio en demolición ocurrido en marzo sobre la misma vialidad, hecho que, aunque fue desvinculado oficialmente de las obras del Mundial, reforzó la percepción de riesgo entre los habitantes.
En otras zonas de la misma avenida, las afectaciones se presentan de forma desigual, aunque continúan siendo motivo de quejas. En el área del paradero de Taxqueña, por ejemplo, las obras aún no concluyen y el servicio del tren ligero presenta intermitencias, sin operación regular en la terminal, mientras continúan los trabajos de construcción durante el día y la noche.
Las obras forman parte de los preparativos para el Mundial de 2026, que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá, y que tendrá a la Ciudad de México como una de sus sedes principales. Además de la capital, también se disputarán encuentros en Guadalajara y Monterrey.
Aunque los proyectos buscan mejorar la movilidad y la imagen urbana de cara al evento internacional, para los vecinos de zonas intervenidas el reto inmediato sigue siendo convivir con un entorno en transformación, cuyos beneficios a largo plazo aún no resultan del todo claros.
Con información de EFE
