Redacción
Ciudad de México.- Un juez de control de la Ciudad de México determinó vincular a proceso a Gaby “N”, identificada como la conductora que atropelló y causó la muerte de Roberto Hernández, un motociclista de 52 años, en hechos ocurridos en calles de la alcaldía Iztapalapa.
Durante la audiencia, el Ministerio Público presentó pruebas que permitieron clasificar el delito como homicidio calificado "con saña". El impartidor de justicia aceptó este calificativo tras acreditarse que, el pasado 3 de febrero, la mujer impactó a la víctima en el cruce de Eje 6 Sur y Periférico Oriente y, lejos de detenerse, arrastró el cuerpo de Hernández por un trayecto de casi dos kilómetros.
Según la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), la imputada continuó su marcha a pesar de haberse percatado del incidente, lo que sustenta la acusación de crueldad en el acto.
Por su parte, la defensa de Gaby “N” no presentó pruebas para refutar los señalamientos y la acusada decidió reservarse su derecho a declarar.
UNA "TRAICIÓN" FAMILIAR
La detención de la mujer, quien se desempeñaba como enfermera, ocurrió el pasado 10 de febrero en el municipio de Ejutla de Crespo, Oaxaca. Según reportes periodísticos, Gaby “N” se refugió en dicha entidad tras el crimen, aprovechando propiedades familiares; sin embargo, fue capturada en una capilla gracias a que una de sus primas colaboró con las autoridades para citarla en el lugar.
Previamente, las autoridades habían localizado en Nezahualcóyotl el vehículo presuntamente utilizado en el atropellamiento, un Honda City azul sin placas que presentaba daños visibles.
Actualmente, Gaby “N” se encuentra recluida en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla. El juzgador fijó un periodo de dos meses para la investigación complementaria, tiempo en el cual se definirán los detalles finales del caso.
De ser hallada culpable de homicidio calificado con saña, la mujer de 43 años podría recibir una condena que oscila entre los 20 y 50 años de prisión.
Cabe destacar que, debido a su ausencia tras los hechos, el Hospital Juárez, donde laboraba, la dio de baja por abandono de empleo.
IMCM