Hace algunos años se popularizó la serie televisiva The Good Doctor, la cual gira alrededor del médico Shaun Murphy, un joven médico con autismo y con una inteligencia sobrehumana que le dotaba de habilidades para resolver casi cualquier caso clínico.
Aunque la serie fue elogiada por visibilizar el Trastorno del Espectro Autista (TEA), también recibió grandes críticas por parte de la comunidad neurodivergente, quienes señalaron que reforzaba el mito de que las personas en el espectro poseen una prodigiosa inteligencia; además de que en el desarrollo de la trama, Shaun era quien siempre terminaba adaptándose a contextos neurotípicos y no al revés.
Este último suele ser uno de los retos más comunes para las personas en el espectro autista; en el Diario de México platicamos con Yosedil Ferrer, directora clínica del centro terapéutico Abriendo Posibilidades, que desde el 2017 brinda apoyo a niños, niñas y adolescentes con TEA, y quien nos platicó sobre este y otros factores que afectan la inclusión de las personas que viven con ello.
SESGOS INSTITUCIONALES; LA PRIMERA PUERTA A LA EXCLUSIÓN
Ferrer nos habló de la necesidad de que el TEA sea un tema de conversación; tanto en los espacios gubernamentales como en la sociedad. Y es que hace falta camino por recorrer para que existan acciones tangibles y programas gubernamentales que tengan un impacto real para la vida de las personas en el espectro.
Esto también se refleja en las aulas, donde hace falta mayor preparación docente para asegurar la inclusión de niñas y niños en el sistema educativo; desde su experiencia brindando capacitaciones a escuelas y maestros, nos cuenta que no siempre es la falta de voluntad lo que frena este aspecto sino la falta de recursos.
Las infancias con TEA requieren espacios y procesos no convencionales para poder llevar a cabo su aprendizaje de manera exitosa, entre ellos, los que tienen que ver con la parte sensorial, uno de los aspectos que más afecta.
En ese sentido, Abriendo Posibilidades brinda apoyo a las infancias con TEA para que puedan lograr insertarse en el sistema educativo, a partir de apoyo psicológico y del desarrollo de sus habilidades sociales y de aprendizaje.
De acuerdo con la Secretaría de Salud más del 60% de las niñas, niños y adolescentes con autismo podrían asistir de manera regular a la escuela si contaran con los apoyos psicopedagógicos adecuados y condiciones de inclusión.
A esto se suma la parte económica como una importante barrera para el acceso a terapias y especialistas que necesitan para su pleno desarrollo, pues en su mayoría, suelen ser demasiado costosos, afectando así, a los pacientes y familias en situaciones vulnerables.
CONSTRUIR ESPACIOS PARA TODOS
Dado que el TEA, es considerado una condición del neurodesarrollo multifactorial, Ferrer destaca la importancia de reforzar los pilares sobre los que se sostienen las infancias que lo viven, entre ellos, la familia y la sociedad.
En el caso de la familia, como el lugar seguro para el menor, considera el diagnóstico oportuno e informado como una de las herramientas más importantes que pueden cambiar la vida de las niñas y niños, seguido de un acompañamiento integral.
Entenderlo y tratarlo de manera interna, es decir, entre los pacientes y sus principales cuidadores, puede hacer la diferencia en cómo se comunican sus necesidades hacia la parte social.
Pero esto no quiere decir que el ejercicio sea únicamente de ellos, pues como sociedad, también tenemos responsabilidad en la reducción de barreras que impidan a las personas con TEA vivir de manera plena.
Aunque Yosedil Ferrer reconoce que ha habido avances como mayor consciencia social y más escucha de la voz de quienes están en el espectro, también identifica que hay aspectos que aún se pueden mejorar.
Entre ellos, destaca que aún nos asustan las diferencias, un elemento importante a superar para la creación de espacios más tolerantes y empáticos, libres de juicios y estereotipos como los que hablamos al principio.
De esta manera, hay una necesidad de que se visibilice a las personas con TEA, sus necesidades y exigencias, así como que exista información veraz y precisa, con apego a los Derechos Humanos que nos ayude a eliminar los muros que excluyen y que además, nos permitan exigir garantías para la mejora de condiciones de las personas en el espectro.
