Antonio Luna Hernández, se declaró culpable por el asesinato de sus tres hijos menores de edad en una finca en San Miguel de Allende, Guanajuato.
Después de llevar a cabo el homicidio, su pareja sentimental denunció inconsistencias en las investigaciones y tortura, por lo que surge la pregunta ¿qué hay detrás de este caso?
Después del asesinato de los niños de 4, 8 y 11 años, el 15 de enero, en un operativo en un inmueble en la comunidad de Ampliación Cieneguita, la madre de los menores denunció que sus declaraciones, así como las de su esposo, fueron cambiadas y además le hicieron firmar “hojas en blanco”.
Familiares y conocidos del inculpado realizaron protestas días después de la detención de Antonio ya que aseguraban que no era capaz de hacerle daño a sus propios hijos y, además, lo desaparecieron 16 horas antes de que lo llevaran a los separos para ser investigado.
Según las versiones de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), ella declaró que fue su esposo el que mató a los niños, pero ella lo desmiente y afirma que eso no fue lo que dijo. Además, indicó que cuando la detuvieron, junto a su pareja, nunca le proporcionaron un abogado de oficio, realizar alguna llamada y le hicieron firmar hojas en blanco.