Redacción
Ciudad de México.- El Centro de Capacitación Complejo "La Muralla", una instalación de alta seguridad que pertenece a la Fiscalía General de la República (FGR) ubicada en San Juan del Río, Querétaro, se encuentra en el centro de la polémica tras la difusión viral de videos que muestran a personas en aparente estado de ebriedad dentro del recinto.
Las imágenes, que circularon ampliamente ayer vía redes sociales, exhiben desorden y comportamientos que contravienen las normas de disciplina de la institución, por lo que la FGR prometió aplicar sanciones.
Tras la controversia, la FGR emitió anoche un comunicado oficial aclarando que los participantes identificados en las grabaciones no son trabajadores activos del organismo gubernamental, al tiempo que aseveró que se trata de personas externas que se encontraban en el complejo asistiendo a un programa de capacitación especializada.
Según la versión de la Fiscalía, el incidente se originó después de que los cursantes asistieran a una actividad fuera del complejo, en un establecimiento de hospedaje cercano.
Con base en su relato, la FGR subrayó que al retornar a las instalaciones, algunos de ellos presentaron conductas inapropiadas, particularmente en el área de dormitorios, lo que obligó a la intervención del personal de seguridad.
MEDIDAS DISCIPLINARIAS E INTERVENCIÓN
Por su parte, el Servicio de Protección Federal, encargado del resguardo del inmueble, tuvo que intervenir para contener la situación. Fue así que los elementos de seguridad abordaron a dos de los involucrados en momentos distintos para instruirlos a retirarse a sus habitaciones y restablecer el orden.
La FGR manifestó su firme rechazo a cualquier acto que vulnere su Código de Ética y aseguró que se aplicarán los correctivos disciplinarios estipulados en el reglamento interno.
Aunque versiones extraoficiales sugieren que entre los asistentes había miembros de otras corporaciones de seguridad nacionales e incluso de Estados Unidos, la Fiscalía no ha confirmado formalmente dichas identidades.
ES UN RECINTO ESTRATÉGICO DE ÉLITE
El complejo donde ocurrieron los hechos tiene un valor estratégico y simbólico considerable. Originalmente, la propiedad perteneció a Raúl Flores Hernández, alias "El Tío" —un capo del narcotráfico que operaba de manera discreta y tenía vínculos tanto con el Cártel de Sinaloa como con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)— antes de ser asegurada y transformada en 2014 en un centro de formación de alto nivel para agentes ministeriales, peritos y policías.
Con una infraestructura que incluye una ciudad simulada para operativos, laboratorios forenses y simuladores de juicios, "La Muralla" recibe anualmente a cientos de estudiantes para profesionalizarse en investigación criminal.
Por ello, las escenas de desorden difundidas contrastan con el rigor y los principios de disciplina y honradez que rigen la operación académica del sitio.
IMCM
