Ciudad de México.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, definió una postura clara ante la segunda ronda de revisión del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC): alcanzar acuerdos de fondo que garanticen certidumbre a largo plazo. Con el inicio de nuevas conversaciones en la Ciudad de México, el gobierno mexicano busca evitar que el proceso se convierta en un ciclo de negociaciones perpetuas que afecte el dinamismo de la región.
Certidumbre económica: El fin de la revisión permanente
Uno de los pilares de la estrategia de Sheinbaum es limitar la periodicidad de los ajustes profundos al tratado. La mandataria sostiene que una revisión constante no es beneficiosa para ninguno de los socios comerciales, ya que genera un clima de inestabilidad para las inversiones y el comercio regional.
Sobre este punto, Sheinbaum declaró en su conferencia matutina:
Nuestro objetivo es que esta fase de revisión, que es el primer año, podamos llegar a acuerdos de tal manera que los siguientes años ya solo sea una revisión de que se cumple con lo que este año acordamos”.
Para México, el éxito de estas reuniones radica en establecer entendimientos sólidos que permitan a los tres países operar bajo reglas claras, sin la amenaza de cambios anuales que, en palabras de la presidenta, "no ayuda ni a Estados Unidos ni a Canadá ni a México".
Reglas de origen: El desafío de la producción regional
Un punto crítico en la agenda de Washington es el endurecimiento de las reglas de origen. Estados Unidos busca incrementar el porcentaje de componentes fabricados en Norteamérica para que los productos gocen de preferencias arancelarias, pero con un enfoque particular en privilegiar su propia producción interna.
Ante esta propuesta, el gobierno mexicano mantiene una postura de cautela, priorizando la protección de la competitividad nacional. Sheinbaum enfatizó la importancia de mantener un equilibrio:
Ellos también quieren que esas reglas de origen digan que una parte muy importante se produce en Estados Unidos... nosotros tenemos que cuidar la economía mexicana. No es nada más lo que ellos nos digan que debemos hacer”.
Prioridades estratégicas: Acero, aluminio y automotriz
México ha puesto sobre la mesa la necesidad de reducir las barreras comerciales impuestas bajo la Sección 232 de la legislación estadounidense. Estas medidas afectan directamente a sectores vitales para la economía mexicana, como el acero, el aluminio y la industria automotriz.
Al respecto, la presidenta señaló:
Obviamente nosotros queremos una disminución de las tarifas o de los aranceles de lo que le llaman 232, que es el acero y los automóviles. Y en ese diálogo estamos viendo de qué manera podemos llegar a acuerdos”.
Un contexto de integración y tensiones comerciales
El actual proceso de revisión es parte del mecanismo pactado cuando el T-MEC sustituyó al TLCAN en julio de 2020. Sin embargo, la negociación se desarrolla en un entorno complejo, marcado por tensiones en temas de energía, cadenas de suministro y contenido regional.
A pesar de los desafíos, el objetivo final de México sigue siendo fortalecer la integración económica de Norteamérica mediante acuerdos que otorguen la seguridad necesaria para que las inversiones sigan fluyendo en la región.
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