Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo alertó, durante su conferencia de prensa matutina, sobre los intentos de grupos conservadores incrustados en el Gobierno de Estados Unidos por promover un cambio político en México de cara a las elecciones presidenciales de 2030.
Ante el cuestionamiento sobre una posible intervención extranjera en los próximos comicios mexicanos, la mandataria reafirmó las advertencias que su administración ha venido señalando de manera continua.
La derecha internacional, sí. Sí quiere intervenir, pues lo hemos estado denunciando permanentemente”, aseveró la titular del Ejecutivo sin precisar nombres o cargos específicos.
Sectores en Washington bajo la lupa, sin señalar directamente a Trump
Durante su intervención, Sheinbaum aclaró que no atribuye esta injerencia directamente al presidente estadounidense Donald Trump, sino a facciones ultraconservadoras dentro del aparato gubernamental de Washington.
La mandataria profundizó sobre la postura de estos sectores radicales:
Yo he dicho que él (Trump) no necesariamente es, pero hay grupos muy de derecha en ese Gobierno que no quieren a México y que no quieren a los pueblos. Y que buscan que cambie el Gobierno en México”, sostuvo.
Esta declaración surge tras los cuestionamientos sobre el riesgo de intervención externa en 2030, motivados por las denuncias de la izquierda latinoamericana sobre supuestas injerencias en las elecciones de Brasil.
Cabe recordar que, desde septiembre pasado, la presidenta mexicana ya había alertado sobre un “espíritu injerencista” en la región, haciendo un llamado a denunciar públicamente cualquier intento de intromisión.
Prioridad en el gobierno nacional: Rechazo a liderar la izquierda en América Latina
A pesar del contexto del avance conservador en la región, la presidenta descartó asumir un rol de articulación de las fuerzas progresistas latinoamericanas en países como Brasil, Bolivia o Argentina.
Al respecto, delimitó con claridad el alcance de su responsabilidad institucional:
Mi interés no es organizar a la izquierda de América Latina. Para eso están los partidos políticos y otros mecanismos. Yo me concentro en México”, enfatizó Sheinbaum.
Aunque reconoció la utilidad de mantener la comunicación entre partidos y sostener lazos académicos para analizar los cambios políticos regionales, reafirmó que su único objetivo es “seguir gobernando México”.
El respaldo popular como única trinchera ante la intromisión
En el ámbito interno, Sheinbaum arremetió contra la oposición de derecha en México, acusándola de defender intereses económicos corporativos, el autoritarismo, el clasismo y el racismo, en contraste con la visión de su movimiento, al que definió como “humanista”.
Finalmente, la presidenta subrayó que la principal fortaleza del proyecto político frente a presiones externas radica exclusivamente en el apoyo ciudadano.
Aquí la única defensa es el pueblo. La única”, sentenció la mandataria.
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