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ESPECIAL | El mito de ‘El Mencho’: corridos, cultura popular y narrativa del narcotráfico

Mi Nación
Redacción
el Mencho Narcocorridos
el Mencho Narcocorridos

Por Noemí López

El pasado 22 de febrero, autoridades federales encabezadas por el Ejército mexicano llevaron a cabo un operativo en Tapalpa, Jalisco en donde fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder máximo de una de las estructuras criminales más poderosas del mundo, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). 

Al igual que otros capos del narcotráfico, la figura de Oseguera Cervantes se enriqueció en el imaginario colectivo, en parte gracias a los narcocorridos, historias que han retratado –únicamente– sus hazañas y su liderazgo al frente del CJNG.

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ORIGEN Y EVOLUCIÓN

Estas expresiones derivan de los corridos mexicanos, los cuales nacieron como crónicas cantadas que relataban las hazañas de los revolucionarios en el siglo pasado. Sin embargo, con el paso del tiempo fueron evolucionando, introduciendo nuevas figuras: los capos del narcotráfico, que comenzaron a aparecer como personajes principales alrededor de los años setenta. 

Para esa década, comienzan a tener una estructura tal como hoy la conocemos; quizá el ejemplo más conocido sea la canción “Contrabando y traición” de los Tigres del Norte; ésta habla de personajes ficticios y toca temas como tráfico de drogas, migración y frontera.

Sin embargo, para ese entonces también comienzan a aparecer nombres y apellidos de figuras que van tomando relevancia como Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca.

En la mayoría de las ocasiones, estas historias trazan el “viaje del héroe”, es decir, siguen una estructura narrativa que funciona como una especie de fórmula, la cual está presente en la mayoría de las novelas, películas o series que vemos. 

La estructura retoma la historia de un personaje que sufre la ruptura de su mundo cotidiano y atraviesa dificultades que lo transforman y lo convierten en alguien distinto. 

En los narcocorridos, esto se podría traducir en cómo una persona de origen humilde y con pocas posibilidades de salir adelante se adentra en el mundo del narcotráfico, enfrenta los obstáculos que ello implica y cómo los resuelve con éxito, convirtiéndolo así en una figura legendaria.

En ese sentido, hay que entender a quiénes va dirigido el mensaje; a los contrincantes, como una demostración de poder y de las capacidades de acción; al gobierno, siguiendo esa misma línea, pero añadiendo que tienen capacidad –en armamento y en gente– para retar o burlar su autoridad y a la sociedad misma, donde se reciben como personajes míticos. 

De este modo los narcocorridos crean todo un imaginario alrededor del “héroe”, el cual se nos presenta como alguien valiente, capaz, rebelde, atrevido, sin miedo a nadie. Un personaje que en un primer momento de su historia se puede identificar con sectores populares; gente humilde que por más que quiera salir adelante, las estructuras sociales, como lo es la falta de oportunidades y la pobreza no se lo permiten.

Hoy en día el género sigue evolucionando; su versión actual se refleja en el corrido tumbado, expresión que se gestó entre los años 2017 y 2018 con el cantante sonorense Natanael Cano como pionero. 

Estos mezclan trap, hip hip y música urbana con el corrido tradicional, adaptándolo a las nuevas generaciones y, a diferencia de décadas anteriores, donde aún era más anecdótico, los corridos tumbados hoy suelen versar letras mucho más aspiracionales que giran en torno a marcas y lujos; sus protagonistas hablan en primera persona de un éxito continuo. 

“EL MENCHO” EN CANCIONES, LA CONSTRUCCIÓN DEL MISTICISMO

Como era de esperarse, decenas de corridos han sido cantados a nombre de Nemesio Oseguera y a su legado por un sinfín de artistas. Entre los más reconocidos y asociados a este se encuentra el grupo Los Alegres del Barranco. 

Su interpretación más conocida con referencia al capo es “El dueño del palenque”, canción compuesta por José Carlos Moreno. Deste años recientes, cantar este tema en eventos masivos puede traer fuertes multas en distintos estados del país bajo la falta de hacer a apología del delito. 

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Este mismo tema fue recuperado en la canción “Little Demon” del cantante puertorriqueño Anuel AA donde además menciona “ahora estamos haciendo business con los mexicanos (de Jalisco) de Guadalajara”, haciendo una alusión indirecta al CJNG. 

Anuel AA también participó en el remix de la canción “Por si se les olvidaba” junto a Luis R. Conriquez y Alex Torres, donde destaca el verso “aquí nos morimos todos por el señor de los gallos”, otro de los apodos de “El Mencho”.

Conriquez también interpreta el tema “Nemesio” en colaboración con El Fantasma, atribuida al compositor Nelson Fernández. 

En “El M”, Gerardo Ortiz hace un homenaje a Oseguera, donde resalta su fe en San Judas Tadeo y su pasión por los caballos y la música de banda.

Existen otros temas que relatan la vida de quienes forman parte del CJNG y que hacen alusiones directas a Nemesio Oseguera como un líder a quien se le rinde respeto y tributo. 
Tal es el caso de “El 08” que habla de Adrián Alonso Guerrero, uno de los operadores más destacados del Cártel; original del grupo Máximo Grado, también ha sido interpretada por Peso Pluma.

Esto ha generado controversia pues Peso Pluma, ha sido amenazado por el CJNG por su asociación con el Cártel de Sinaloa. 
 

Otro de los artistas más relacionados al CJNG ha sido Natanael Cano, quien, en marzo de 2025, durante un concierto en Jalisco gritó frases de apoyo a Nemesio Oseguera; “Hasta donde se encuentre, padrino, y arriba Jalisco, arriba JGL, arriba la maña, arriba 'El Mencho', a la verga, pa' que sepan", dijo.

El cantante sonorense ha referido al Cártel y a Oseguera en canciones como “Proyecto X”, “Lou Lou” y “Presidente”. 
 

¿UN REFLEJO DE LA SOCIEDAD?

Uno de los temas más debatidos en la palestra pública es si los narcocorridos son un reflejo de nuestra sociedad o si son mera exaltación de criminales. Y es que una cosa no contradice a la otra.

Como lo mencionamos anteriormente, para los sectores populares es fácil identificarse con cierta parte de la historia que se relata, es decir, la marginación, la falta de oportunidades, los contextos precarios.

Sin embargo, falta aterrizar que estos temas cuentan una sola parte de la historia, una maquillada y estetizada; la del triunfo, la que no termina por ser cien por ciento realidad, pues pocas veces –o ninguna– escuchamos sus tragedias y fracasos.

Quizá el error está en generar un sentimiento de identidad y pertenencia hacia un mundo al que se es ajeno, sino hasta que se ingresa en una estructura criminal donde el destino de la mayoría de quienes se adentran en él, termina siendo fatal a secas, sin el poder ni la exuberancia que cuentan los corridos, en los que menos del uno por ciento llega a convertirse en un capo de capos.

Queda pendiente entonces el tema de su prohibición; muchos creemos que la censura no es el camino, aunque ya se han emprendido acciones en torno al tema. A pesar de que no existe una ley federal que prohíba los narcocorridos, algunos estados del país han implementado prohibiciones y restricciones con el fin de evitar la apología del delito, los cuales conllevan multas y arrestos si éstos se tocan en eventos masivos. 

Tal es el caso de Chihuahua, Michoacán, Nayarit, Jalisco, Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes y algunas ciudades como Tijuana (Baja California), Cancún (Quintana Roo), y Texcoco, Metepec y Tejupilco (Estado de México). 

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