EFE
Puebla. - La procesión de los "engrillados de Atlixco", en la que los participantes cargan hasta 80 kilos de cadenas y espinas en el cuerpo, para honrar la Pasión de Cristo, volvió este Viernes Santo a este municipio de Puebla.
Ocho mujeres y 20 hombres se reunieron desde temprano en la Capilla de Guadalupe para preparar las cadenas y espinas de huizache, así como ofrecer las primeras oraciones para presentar sus mandas o promesas a Dios, y agradecer lo recibido el último año.
Las mujeres se colocan las túnicas cortas para dejar libres brazos y piernas, los hombres utilizan un taparrabos con el torso y extremidades al descubierto, y todos portan color morado o negro como lo marca el luto en la religión católica.
Después se colocan cadenas cruzadas en espalda y pecho, y amarradas en los tobillos, que en conjunto llegan a pesar de 25 a 80 kilos por persona, para después clavarse espinas con las que recorrerán tres kilómetros, en alusión al último camino de Jesucristo.
