Por Noemí López
La embajadora de México en Belice, Martha Ofelia Zamarripa Rivas, ha causado controversia luego de que diversos reportes señalaran que permanece atrincherada en la sede diplomática pese a que su encargo terminó el pasado 28 de febrero.
El relevo previsto por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) corresponde a Ana Luisa Vallejo Barba, quien fue ratificada por el Senado mexicano y tomó protesta el 11 de febrero para asumir la titularidad de la embajada de México en Belice. Sin embargo, hasta ahora no ha podido instalarse formalmente en el cargo debido a la permanencia de Zamarripa en las instalaciones.
La situación se habría originado porque Zamarripa optó por mantenerse dentro del inmueble diplomático sin aceptar el proceso de entrega–recepción, lo que ha generado tensión administrativa dentro de la representación mexicana en el país centroamericano.
Hasta el momento, ni la SRE ni el gobierno de Belice han confirmado oficialmente los motivos de la negativa ni han emitido una postura pública detallada sobre el conflicto.
¿QUIÉN ES MARTHA ZAMARRIPA?
Martha Ofelia Zamarripa Rivas fue designada embajadora de México en Belice durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuando Marcelo Ebrard se desempeñaba como secretario de Relaciones Exteriores.
Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y cuenta con estudios relacionados con diplomacia y relaciones internacionales. Antes de su incursión en la diplomacia desarrolló una extensa carrera en el periodismo en México.
De confirmarse la situación, especialistas señalan que sería un caso atípico en el servicio exterior mexicano, ya que los relevos en las embajadas suelen concretarse mediante procesos administrativos y diplomáticos previamente acordados.
¿QUÉ IMPLICA QUE PERMANEZCA EN LA SEDE?
El gobierno mexicano cuenta con los mecanismos administrativos para retirar su comisión diplomática, ya que ha concluido su periodo. Por ende, ya no tendría autoridad legal para actuar como embajadora, ocasionando una falta de representación legal al impedir que su sucesora tome el cargo.
Por lo anterior, sus actos y firmas ya no tienen validez ante el gobierno de Belice, además de que se genera un conflicto sobre el uso de fondos públicos, el acceso a archivos clasificados y el control de la residencia oficial. El caso, también podría incomodar la relación bilateral con Belice.
Lo ocurrido recuerda al caso de Max Arriaga, quien fungía como Director General de Materiales Educativos de la SEP y quien permaneció más de 100 horas en su oficina luego de que fue notificado sobre su destitución. Con esta, serían dos funcionarios que entraron en funciones durante la administración de AMLO que recurren al atrincheramiento como negativa a dejar sus cargos.