Ciudad de México.- El panorama económico internacional se encuentra en una fase de transformación profunda, transitando desde el modelo de libre comercio instaurado en los años 90 hacia un esquema de marcado proteccionismo global impulsado por Estados Unidos para contrarrestar sus déficits comerciales. En este contexto, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard Casaubón, reconoció públicamente que el tema arancelario representa “el reto más grande que ha tenido México en lo que va del siglo”.
A pesar de la complejidad del escenario, México se posiciona como una economía robusta con un crecimiento anual del PIB de +3.4% (alcanzando 35.5 billones de pesos) y una tasa de desocupación del 2.8%, consolidándose como la tercera más baja de los países de la OCDE.
No obstante, conservar el acceso privilegiado al mercado norteamericano y redefinir la estructura industrial interna exigen un despliegue diplomático y técnico sin precedentes.
El escenario con EE.UU.: Defender la ventaja comercial ante el "efecto Trump"
México se ha consolidado firmemente como el principal socio comercial de Estados Unidos. En mayo de 2026, el país alcanzó un récord histórico de exportaciones mensuales hacia ese destino, sumando 54,180 millones de dólares.
Actualmente, alrededor del 85% de las exportaciones mexicanas ingresan a territorio estadounidense libre de aranceles gracias a las normativas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esto permite que México mantenga un arancel efectivo ponderado de apenas el 3.4% en dicho mercado, una tasa sustancialmente menor a la que enfrentan competidores directos como China, cuyo promedio arancelario ronda el 10.3%.
Sin embargo, esta ventaja competitiva enfrenta presiones constantes. Más del 83% de las exportaciones de México dependen de Estados Unidos. Durante el periodo 2025-2026, las ventas mexicanas registraron un salto de crecimiento del 24.6%, impulsado en gran medida por la demanda de equipos electrónicos, de cómputo y componentes tecnológicos vinculados al auge de la inteligencia artificial.
Este vigoroso crecimiento ensancha el déficit comercial estadounidense, un factor que el presidente Donald Trump percibe como inherentemente perjudicial. Según advirtió Ebrard, la postura proteccionista estadounidense convierte este éxito exportador en un foco de tensión política. Al respecto, el secretario describió la dinámica de negociación:
El reto político mayúsculo es cómo mantienes el trato del 3.4% con un presidente estadounidense que dice que el déficit es malo por definición”.
De cara a la próxima revisión del T-MEC, programada con una nueva ronda bilateral para septiembre, México busca concentrar su estrategia en reducir los gravámenes remanentes que afectan a industrias clave como la automotriz, el acero y el aluminio.
Ebrard Casaubón puntualizó que el diálogo técnico es minucioso, abordando un total de 54 barreras no comerciales señaladas por Estados Unidos, frente a 13 planteamientos estratégicos de la delegación mexicana, donde los aranceles ocupan el primer lugar de preocupación.
El funcionario también aclaró de forma tajante que los escándalos internos en México por huachicol fiscal o presuntos nexos políticos con la delincuencia organizada no forman parte de la mesa comercial:
Al día de hoy lo que te puedo asegurar es que esos temas (...) no son parte de mi conversación con mi contraparte de Estados Unidos, ni condición”.
Diversificación estratégica: El acuerdo modernizado con la Unión Europea
Para amortiguar la extrema dependencia con el mercado norteamericano, el gobierno de México completará próximamente el proceso de ratificación del acuerdo comercial modernizado con la Unión Europea, negociado directamente con la administración de Ursula von der Leyen.
Este tratado garantiza que más del 95% de las exportaciones mexicanas ingresen con arancel cero a un mercado potencial de 450 millones de consumidores distribuidos en 27 naciones europeas. Entre los beneficios clave de este instrumento destacan:
- Sector de autopartes y vehículos: Eliminación del arancel previo del 10% para el ingreso directo al mercado europeo.
- Sector agropecuario: Acceso libre de aranceles para productos tradicionales de exportación como el aguacate, las moras, el tequila y el mezcal.
Ebrard enfatizó el impacto de esta apertura señalando que el país tiene “la puerta abierta para poder al menos reducir o si no es que eliminar ese déficit y encontrar alguna salida adicional a nuestros productos”.
Blindaje comercial y promoción de inversiones de alta velocidad
La estrategia de defensa económica también incluye medidas de protección para el mercado interno y una simplificación administrativa radical para retener la inversión productiva.
A nivel arancelario, el decreto de diciembre de 2025 impuso aranceles defensivos sobre mil 463 fracciones de productos de origen asiático (principalmente China) para mitigar prácticas de dumping. Esta medida permitió blindar de forma directa unos 350 mil empleos en territorio nacional y propició reducciones importantes en importaciones desleales de calzado (-59%), automóviles ligeros (-35%), electrodomésticos (-27%) y textiles (-13.9%).
Paralelamente, para dinamizar la Inversión Extranjera Directa (IED) —cuyos flujos principales siguen proviniendo de EE.UU., España y Canadá—, se implementó el mecanismo de ventanilla especial de inversiones el 4 de mayo de 2026.
Esta ventanilla redujo el tiempo de liberación de permisos industriales de un promedio de tres años a un máximo de 30 días. Bajo esta modalidad, ya se han autorizado 15 megaproyectos industriales con un valor acumulado de 3 mil 771 millones de dólares.
Dichos proyectos se canalizarán a través de los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, que ofrecen subsidios fiscales del 100% y estímulos del 25% en investigación e innovación para dotar de infraestructura hídrica y de gas a 15 estados del país entre 2027 y 2030.
De la maquila a la innovación: El nuevo paradigma industrial
El pilar de largo plazo en la agenda de la Secretaría de Economía radica en una transición acelerada hacia el valor agregado y la soberanía tecnológica, alejándose del rol histórico de México como ensamblador de bajo costo. El secretario Ebrard puntualizó que la viabilidad futura del país dependerá de su capacidad de desarrollo intelectual:
El petróleo ya no nos va a resolver el futuro. Seguiremos buscando crudo y ojalá encontremos otro yacimiento como Cantarell; eso ayudará, pero no resuelve el problema. Lo que nos va a dar viabilidad e independencia es nuestra capacidad de innovación aplicada a la economía. No podemos aspirar a la riqueza que buscamos si seguimos pensando en un modelo de ensamble básico en un mundo de robots y economía de datos”.
Como muestra del potencial en sectores tecnificados, México exporta anualmente 18 mil millones de dólares en dispositivos médicos y equipos robóticos avanzados. Con la reforma a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) recortó en un 80% sus tiempos de resolución.
Esto facilitó un incremento del 50% en el registro de patentes de inventores mexicanos (pasando de 660 a 989 registros en el último año), elevando la participación nacional del 3% al 9% del total general de patentes solicitadas. La meta gubernamental inmediata será vincular estas patentes directamente con fondos de inversión internacionales para acelerar su comercialización en los mercados globales.
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