Redacción
Ciudad de México.- Una investigación periodística internacional pone al descubierto una preocupante realidad: municiones de alto poder, fabricadas originalmente para el Ejército de Estados Unidos, están siendo utilizadas de manera sistemática por los cárteles de la droga en territorio mexicano.
Este hallazgo evidencia una brecha crítica en el control de armamento que alimenta la violencia en nuestro país.
Con base en el estudio, el centro de esta red es la planta de municiones Lake City, ubicada en Misuri, la cual es propiedad del gobierno estadounidense y representa el mayor centro de producción de cartuchos para rifles de su milicia.
Según el reportaje de The New York Times, peritajes balísticos identificaron casquillos con la marca “L.C.” en múltiples escenas de crímenes y enfrentamientos en México.
Dice el estudio que el poder destructivo de estas municiones no es menor. Se trata principalmente de calibre .50, diseñado para fusiles como el Barrett M8, capaces de perforar blindajes, destruir vehículos y derribar aeronaves ligeras. Asimismo, agrega que los grupos delictivos emplean este arsenal en ataques directos contra las fuerzas de seguridad y en disputas internas, como las registradas en Sinaloa tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada.
UNA COMERCIALIZACIÓN POROSA
La investigación aclara que el Ejército estadounidense no vende directamente estos insumos a los criminales. Sin embargo, el esquema comercial bajo el cual opera la planta —gestionada por contratistas privados— permite que los excedentes de producción se vendan en el mercado civil de la Unión Americana para reducir costos operativos al gobierno federal.
Es en este punto donde la cadena se rompe:
• Compradores legales e intermediarios adquieren los cartuchos en territorio estadounidense.
• Traficantes los trasladan ilegalmente a través de la frontera.
• Se estima que al menos una tercera parte de la munición calibre .50 incautada en la frontera sur de EU proviene de Lake City.
ALARMA Y RESPUESTA DIPLOMÁTICA
Desde 2012, las autoridades mexicanas han decomisado más de 40 mil cartuchos de este tipo en estados fronterizos. Esta cifra subraya la magnitud de un tráfico que el Ejército estadounidense afirma no poder controlar directamente, dado que ocurre fuera de su jurisdicción una vez que los contratistas cumplen con las leyes de venta vigentes.
Ante este panorama, el pasado 24 de enero, representantes de México y Estados Unidos celebraron la tercera reunión del Grupo de Implementación de Seguridad (GIS), donde se acordó reforzar las estrategias conjuntas para frenar el flujo ilícito de armas y municiones que continúa fortaleciendo la capacidad operativa de los cárteles.
IMCM