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Ante 150 mil fieles en Lourdes, el papa condena eutanasia, aborto y abusos de la Iglesia

Mundo

El papa León XIV rechaza la eutanasia y el aborto desde el Santuario de Lourdes ante 150 mil personas, e insta a los obispos franceses a mantener la "máxima vigilancia" frente a los abusos en la Iglesia

Papa León XIV en Lourdes: firme condena de la eutanasia y llamado contra los abusos (Foto EFE)
Papa León XIV en Lourdes: firme condena de la eutanasia y llamado contra los abusos (Foto EFE)

París.- Unos 150 mil fieles asistieron este domingo a la misa oficiada por el papa León XIV en la explanada del santuario mariano de Lourdes, ubicado en el suroeste de Francia, alcanzando la capacidad máxima del recinto en el tercer día de su visita oficial.

Antes de encabezar la eucaristía, a la que llegó a bordo del 'papamóvil' entre las aclamaciones de los congregados, el pontífice sostuvo una reunión a puerta cerrada con los obispos franceses.

El multitudinario acto en Lourdes se suma al masivo seguimiento que han tenido los eventos del santo padre en territorio francés, destacando los 800 mil asistentes reunidos el sábado en la plaza de la Concordia en París, las 300 mil personas que lo saludaron el viernes en la capital y los 80 mil jóvenes que llenaron el Estadio de Francia de Saint-Denis. León XIV llegó a Lourdes siguiendo los pasos de sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Firmes críticas contra la eutanasia y el aborto: "Lo que es legal no es necesariamente moral"

Durante su estancia en el santuario, adonde acuden millones de enfermos en busca de un milagro en sus aguas, el papa León XIV lanzó una contundente advertencia ética en relación con las recientes reformas legislativas en el país galo, donde el pasado julio se aprobó una ley que regula el suicidio asistido.

En una visita al Accueil Notre-Dame —un centro que presta asistencia a ancianos y enfermos dentro del santuario—, el pontífice declaró con voz enérgica:

           Es imposible considerar normal el hecho de poner fin a la vida. Lo que es legal no es necesariamente moral". Asimismo, enfatizó que "debe rechazarse firmemente la tentación de quitar la vida con el pretexto de una falsa compasión" e instó directamente a los profesionales sanitarios a "cuidar y no eliminar".

En su mensaje a los trabajadores de la salud, a quienes calificó como "el corazón palpitante de nuestra humanidad y un tesoro precioso para la Iglesia", el papa remarcó que "ninguna ley humana debe hacernos perder la certeza de su dignidad" y advirtió:

           ¡La medicina nunca podrá convertirse en sierva de la muerte programada!".

En este sentido, recordó sus declaraciones sobre el uso de la tecnología en la bioética: "¡Ninguno tiene el derecho, nunca, basándose en algoritmos de laboratorio, de decidir sobre la vida de un embrión determinado o de una persona de la tercera edad determinada!".

Por ello, el obispo de Roma llamó a potenciar las estructuras de cuidados paliativos y la investigación médica, acompañando con ternura a las personas dolientes.

En palabras del papa, en un centro como el Accueil Notre-Dame "la fragilidad no se esconde, sino que se convierte en el lugar de un encuentro sagrado", lo que exige cultivar una mirada que contemple la vida "en su profundidad, percibiendo sus dimensiones de gratuidad, belleza, invitación a la libertad y a la responsabilidad".

Llamado a la "máxima vigilancia" ante la lacra de los abusos en la Iglesia

En el plano eclesial, el Santo Padre mantuvo un encuentro clave a puerta cerrada con el episcopado francés en el que urgió a mantener "la máxima vigilancia" frente a los delitos sexuales dentro del clero.

Durante su alocución, reconoció las medidas tomadas por la jerarquía eclesiástica gala:

           En los últimos años, ustedes han afrontado con firmeza la dolorosa lacra del abuso de menores cometido por miembros del clero o dentro de la Iglesia. Han tomado medidas valientes para abordarlo, mediante la escucha activa, la búsqueda de la verdad, la justicia, el perdón, la reparación y un firme compromiso con una cultura de prevención y protección contra estos crímenes".

Estas declaraciones adquieren un significado profundo en un país donde una investigación de 2021 identificó aproximadamente 330 mil casos de abusos cometidos por religiosos entre 1950 y 2020, con algo menos de 2 mil víctimas indemnizadas hasta la fecha.

Como parte de esta agenda, León XIV programó una reunión privada en Lourdes con un grupo de siete víctimas.

El pontífice exhortó a los prelados a tener "siempre el valor de reconocer las faltas por amor a la Verdad y la determinación de sanar las heridas".

A su vez, defendió el papel profético de la Iglesia en el debate público francés ante el avance del secularismo, subrayando que aunque su voz "no siempre se la escuche, se la espera. Aunque no se la siga, sobre todo en cuestiones esenciales que atañen a los fundamentos de la civilización, es necesaria".

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