Washington.- En un movimiento que marca un nuevo capítulo en la relación bilateral, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un cambio drástico en su estrategia de seguridad. Tras asegurar que las rutas marítimas del narcotráfico han sido prácticamente selladas, el mandatario estadounidense dirigió su atención directamente a la frontera con México, advirtiendo que los operativos ahora se concentrarán en las entradas por tierra.
Desde el Despacho Oval, Trump fue contundente al señalar que el éxito en las operaciones navales obliga a un cambio de táctica.
Odio decir esto sobre México, pero ahora estamos concentrados en las drogas que entran por tierra”.
Según el mandatario, el cierre de las vías marítimas ha dejado a los traficantes con la frontera terrestre como su principal recurso, un espacio donde Washington promete intensificar la vigilancia y el uso de fuerza disuasoria.
Trump justificó este movimiento alegando que las rutas marítimas eran previamente la opción "más segura" para los criminales porque, al ser detenidos, eran procesados y liberados rápidamente. Sin embargo, bajo su actual administración, sentenció con ironía sobre quienes intentan cruzar: “No lo hacen una segunda vez”.
Éxito en cifras: La caída del 97% en el tráfico marítimo
Para dar sustento a su nueva ofensiva, el presidente presumió cifras que calificó como históricas en la lucha contra los narcóticos, particularmente el fentanilo:
- Reducción del 97% en el ingreso de drogas por rutas marítimas.
- Caída del 60% en el flujo general de fentanilo hacia Estados Unidos en los últimos 12 meses.
- Cero migrantes irregulares admitidos en el último año.
A pesar de estos avances, Trump reconoció que el problema persiste a través de los cruces terrestres, lo que motiva el despliegue de nuevos recursos financieros y operativos hacia la frontera sur.
Ley de Seguridad de América: El blindaje financiero de 70 mil millones de dólares
El contexto legal de esta nueva fase es la recién firmada Ley para una América Segura (Secure America Act). Esta legislación pone fin a meses de incertidumbre presupuestaria al destinar 70 mil millones de dólares para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La distribución de estos recursos busca fortalecer las agencias encargadas del control fronterizo hasta el final del mandato de Trump:
- 38 mil millones de dólares destinados al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
- 26 mil millones de dólares para la Patrulla Fronteriza.
Al firmar la ley, el presidente calificó a los agentes del ICE y de la Patrulla Fronteriza como “héroes” y afirmó que estos fondos son necesarios para “defender nuestras fronteras, proteger nuestra patria y mantener segura a Estados Unidos”.
