La Habana.- El panorama diplomático entre La Habana y Washington presenta un nuevo matiz tras la reciente formalización de una oferta millonaria de asistencia. Por primera vez, el gobierno de los Estados Unidos ha hecho público, a través de un comunicado del Departamento de Estado, un ofrecimiento de 100 millones de dólares en "asistencia humanitaria directa al pueblo cubano".
Ante este anuncio, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, manifestó que desde la isla existe la disposición de "escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría".
Condiciones para la recepción de la ayuda
A pesar de la apertura al diálogo, la diplomacia cubana mantiene una postura cautelosa. Rodríguez enfatizó que esperan que esta asistencia sea "libre de maniobras políticas e intentos de aprovechar las carencias y el dolor de un pueblo bajo asedio".
Hasta el momento, el Gobierno de Cuba señala que no se ha aclarado si la ayuda se entregará en efectivo o de forma material, ni si se priorizarán necesidades críticas como:
- Combustibles.
- Alimentos.
- Medicinas.
El papel de la Iglesia Católica y la distribución
Uno de los puntos clave de la propuesta estadounidense es que la distribución se realizaría en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables.
Al respecto, el canciller cubano aclaró que el gobierno no tiene inconvenientes en colaborar con la institución religiosa, señalando que poseen una "experiencia larga y positiva de trabajo conjunto". De hecho, el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó previamente que ya se han canalizado seis millones de dólares a través de Cáritas, la agencia de la Iglesia Católica.
Entre la "generosidad" y el bloqueo económico
El Gobierno cubano ha calificado como una "incongruencia" la oferta de ayuda por parte de una administración que somete a la isla a lo que llaman un "castigo colectivo" mediante sanciones económicas.
La mejor ayuda que en este y en cualquier momento podría dar el gobierno de los EE.UU. al noble pueblo cubano es desescalar las medidas del bloqueo energético, económico, comercial y financiero”.
Rodríguez sostiene que estas sanciones han afectado severamente todos los sectores de la sociedad cubana, especialmente tras el bloqueo petrolero impuesto desde enero, que ha agudizado la crisis estructural del país.
El dilema de La Habana
La decisión final recae ahora sobre el Gobierno de Cuba, que, según el Departamento de Estado, debe elegir entre “aceptar la oferta o rechazar una ayuda vital y crucial”. Aunque en ocasiones anteriores Rodríguez calificó ofertas similares como una "fábula" y un acto de cinismo, en esta ocasión ha reiterado que el gobierno cubano "no tiene como práctica rechazar ayuda extranjera".
