Ginebra.- El panorama de seguridad en Oriente Medio ha alcanzado un punto crítico. Durante el debate general del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, el embajador iraní, Ali Bahreini, denunció formalmente que, desde el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel han ejecutado un "ataque militar indiscriminado y masivo" que contraviene la Carta de las Naciones Unidas.
El impacto humanitario de la ofensiva en Irán
Según la delegación iraní, la ofensiva no se ha limitado a objetivos militares. Bahreini subrayó la destrucción de infraestructuras civiles esenciales, incluyendo escuelas, hospitales y la sede de la Media Luna Roja.
La denuncia incluyó un fuerte énfasis en la pérdida de vidas humanas, destacando el asesinato de figuras espirituales y civiles.
"En los últimos días se han bombardeado escuelas y hospitales, personalidades civiles incluido el líder supremo espiritual (Ali Jameneí) han sido asesinadas", denunció Bahreini ante el Consejo.
Asimismo, el embajador recordó la muerte de más de 160 niñas en uno de los ataques, calificando la agresión como un claro ejemplo de cómo el "poder de la fuerza" se impone sobre los derechos humanos fundamentales.
Países del Golfo exigen respeto a la soberanía
La tensión se extendió a los países vecinos, quienes manifestaron su preocupación por las acciones de Irán. Delegaciones como la de Kuwait e Irak condenaron la violencia, pero también señalaron las represalias iraníes como una amenaza directa a la estabilidad regional.
Los puntos clave de la postura del Golfo incluyen:
- Violación de soberanía: Kuwait calificó los ataques iraníes como una "violación flagrante" de su espacio aéreo y de las normas internacionales.
- Víctimas civiles en el Golfo: Emiratos Árabes Unidos reportó que los ataques iraníes en su territorio resultaron en la muerte de tres civiles y 58 heridos.
- Llamado a la moderación: Catar y Arabia Saudí instaron a Irán a detener cualquier ofensiva que ponga en riesgo la paz y a buscar "soluciones diplomáticas".
La postura de la comunidad internacional y la ONU
El debate puso de relieve la creciente división en el organismo. Mientras países como Irak condenaron los ataques contra Irán, otros como España abogaron por una solución multilateral. El embajador español, Marcos Gómez, fue enfático al describir la situación actual de conflicto.
"La guerra es el principal enemigo de los derechos humanos", afirmó Gómez, calificándola como una "aberración" que impide la seguridad global.
España, al igual que otros miembros, rechazó tanto la acción unilateral de Estados Unidos e Israel como los ataques de la Guardia Revolucionaria de Irán, instando a que las controversias se resuelvan de forma pacífica.
Cabe destacar que Estados Unidos e Israel no estuvieron presentes para responder de manera directa, ya que abandonaron el Consejo de Derechos Humanos alegando un "sesgo antiisraelí" en la asamblea.